SEÑAL DE AJUSTE
Salvemos a Jericó

De atenerse sólo al primer capítulo, "Lost" sería una serie sobre los sobrevivientes de un accidente aéreo en una isla remota. No se podía presagiar en aquel momento que, en lugar de una peripecia de boys scouts, el espectador sería sumergido en una saga metafísica durante tres temporadas y que su ansiedad ante los misterios sin resolver se habría de sostener hasta 2010, según las previsiones de los productores, quienes, visiblemente, son muy confiados en su imaginación creativa para mantener el interés de esta serie de culto.

Tampoco el episodio estreno de "Jericho" (AXN, lunes a las 21) permitió vislumbrar el futuro de una serie que, según se informa, ha despertado la misma devoción religiosa que aún provoca "Lost".

Comparten una situación inicial, la de una pequeña comunidad sobre la cual se cierne una amenaza desconocida. "Me voy por unos años y la ciudad se vuelve un desastre", se incomoda Jake Green, el protagonista, hacia el final del episodio estreno, ignorando, como el espectador, los terribles acontecimientos a sobrevenir en los 22 episodios de la primera temporada. Está de regreso en Jericho, Kansas, luego de cinco años en la marina, según dice, para reclamar su parte en la herencia del abuelo. Su padre es el alcalde, hay campaña electoral en el pueblo, y según los noticiosos existe tensión en Washington, donde se teme un ataque global.

Inmediatamente antes del primer corte para la tanda publicitaria, los habitantes han visto un hongo atómico a la distancia, y la inquietante explosión ya se convertirá en pánico una vez pasada la tanda: las comunicaciones se han interrumpido y la comunidad se desmorona en el caos.

ANTE LO INEXPLICABLE

El miedo se multiplica ante lo inexplicable. Esa noche, los vecinos incomunicados se pelean entre sí, los servicios se cortan, hay oscuridad y saqueos y la desorganización se extiende, pero la política continúa: hay elecciones y el candidato opositor aprovecha para llevar agua a su molino. El alcalde lo acusa de "politizar" la tragedia y asume el liderazgo convocando a los vecinos a unirse y organizarse. "Hay que usar la imaginación para luchar contra el enemigo, cualquiera que sea". A la luz de las estrellas, la ex novia de Jake desciende de su auto y descubre pájaros muertos a lo largo de la carretera solitaria, tomados por una cámara que se aleja hasta llegar a un plano general.

Es un cierre ominoso, el augurio de jornadas de terror ante un enemigo sin rostro y numerosos misterios, como el de ese educado forastero negro que parece saber de todo, y que ofrece su colaboración a bomberos, policías y enfermeros, y que no milita en los partidos locales.

LA CAMPAÑA DE LAS NUECES

Es una simplificación, pero obviamente se trata de las ficciones de la era que siguió al ataque a las Torres Gemelas. Los temores colectivos, es sabido, se subliman en los géneros populares, y no sería la primera fantasía sobre una catástrofe nuclear. En este caso, con connotaciones milenaristas y una pequeña comunidad de nombre bíblico, aislada, sin noticias del mundo exterior. En la crisis, aparecerán las virtudes y miserias de los vecinos o sea que la fórmula sería: el costumbrismo de un pueblo conventillero como Peyton Place, de la legendaria "'La caldera del diablo", más terror de ciencia ficción y una cuota de enigmas místicos.

El pasado 19 de mayo la serie fue cancelada por la CBS , pero como estas ficciones despiertan fanatismos, con el lema de "Salvemos a Jericho" sus adictos enviaron dos toneladas de nueces, "nuts" en inglés, y sinónimo de "locos". La campaña tuvo éxito y arrancó de la CBS la promesa de ocho nuevos capítulos.

ROBERTO MAURER