La organización independentista vasca armada ETA intentó perpetrar otro atentado sin éxito hoy después de haber reivindicado varios ataques recientes y de reiterar sus amenazas a las autoridades españolas.
La delegación del ministerio español de Defensa en Logroño (norte) fue objeto anoche de un intento de atentado con coche-bomba de ETA, informaron las autoridades.
"Afortunadamente, ETA ha fallado con el explosivo, que no ha llegado a explotar por un fallo de funcionamiento", declaró a la Cadena Ser el delegado del gobierno en La Rioja, José Antonio Ulecia.
El coche estaba cargado con "aproximadamente 80 kilos de explosivos", añadió el responsable, que precisó que hacia las 7.30 la carga fue desactivada y levantado el perímetro de seguridad establecido durante toda la noche en la capital riojana.
Una persona que dijo representar a ETA había alertado de la colocación del coche-bomba en una llamada al diario vasco Gara, canal de comunicación habitual de la organización.
A las 23.30 locales, se registró una pequeña explosión, que debió ser la del detonador, y no causó ni daños ni víctimas.
Este atentado fallido recuerda al que cometió el 24 de agosto con un coche-bomba contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Durango (País Vasco, norte), que provocó heridas leves a dos agentes.
También hace pensar en otro intento fallido de atentar, descubierto cuando el 26 de agosto, miembros de la organización que viajaban con una furgoneta cargada de explosivos, la hicieron estallar por temor a ser descubiertos por la policía en Castellón (este de España).
Todas estas acciones se han producido después de que ETA rompiera oficialmente el 5 de junio un "alto el fuego permanente" de casi un año de duración en el que el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero intentó en vano negociar la paz con ella.
Ayer, ETA reiteró en un comunicado que seguirá "golpeando las estructuras del Estado español en todos los frentes", tras reivindicar sus últimas acciones y achacar al gobierno la responsablidad del fracaso del diálogo.
La organización volvió a reclamar "el derecho de Euskal Herria de decidir libre y democráticamente su futuro".
Sin embargo, al mismo tiempo que reanudaba sus actividades, una larga serie de operaciones policiales ha debilitado a la organización, que ha visto cómo detenían a 22 presuntos miembros, 17 de ellos en el sur de Francia.
Entre ellos, el presunto jefe logístico, Juan Cruz Maiza Artola, y el principal artificiero, Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz.