Mató a su esposa y la metió en un tacho

DyN

Un chapista que había matado a puñaladas a su esposa escondió durante una semana el cuerpo en un tambor de 200 litros, al que había llenado con aceite quemado para evitar que se percibieran olores propios de la descomposición del cadáver, en la localidad de Garza, provincia de Santiago del Estero.

El acusado del homicidio, Ricardo Antonio Barrios, de 47 años, había dejada asentada en una exposición reservada en la comisaría de Garza que su concubina, Lilian del Carmen Revainera, de 38, se había alejado del hogar del barrio Virgen del Valle porque habían mantenido una discusión la noche anterior.

Sin embargo, al no haber novedades del paradero de la mujer, la policía comenzó a averiguar qué podría haber pasado, pues ningún vecino la había visto partir ni se había comunicado con otros familiares.

La hija menor del matrimonio, de 5 años, reveló que su papá había golpeado a la mamá, por lo que las sospechas de un hecho violento empezaron a tomar fuerza. Un hermano de crianza de la víctima, Miguel López, viajó desde Buenos Aires a Garza -95 kilómetros al sudeste de esta ciudad- para denunciar la desaparición de su familiar.

Una hija mayor de la pareja recibió un mensaje de texto como si hubiera sido enviado por su progenitora, pero le resultó extraño por la forma en que estaba redactado y porque provenía de un teléfono desconocido con característica de Santiago capital.

Los investigadores hicieron comparecer a Barrios, oriundo de Corrientes, quien finalmente se quebró y terminó reconociendo que había matado a su esposa y que luego la había colocado en un tambor de metal, al que le soltó la tapa. Después de algunas horas de trabajo, los peritos encontraron el cadáver con signos de haber recibido heridas punzocortantes.