Acaba de publicarse en edición de autor "Ataque a la República", de Javier Vigo Leguizamón, con prólogo de Arturo Larrabure.
Se trata, tal como el propio autor nos advierte, de una obra de ficción. Pero el tema, las situaciones, el contexto y los mismos personajes son, para atenernos a la declaración mencionada, si no "realmente" existidos, sí absolutamente verosímiles. Por otro lado, la estructura de esta obra, que podríamos llamar "novela ensayística" hace acopio de una gran libertad, incorporando documentos y artículos periodísticos, muchos de ellos de concreta historicidad.
El tema de "Ataque a la República" es la frustrada reconciliación de los argentinos, situación que podría conducir a la repetición de los errores y horrores del pasado reciente. La solución que el texto propone es una batalla jurídica, también con instancia internacional si fuera necesario, en el que la Corte Suprema de Justicia asuma la responsabilidad de esa reconciliación que ya la Iglesia viene propugnando.
Santiago Ramos busca un ambicioso objetivo: convencer a los gobernantes de turno (corría el año 2001) para convocar a un diálogo de reconciliación nacional (entre jorge Rafael Videla y Mario Firmenich), lo cual permite a Vigo Leguizamón rememorar sus propios esfuerzos y la entrevista que mantuvo con el ministro Horacio Jaunarena mientras escribía su libro "Amar al enemigo".
Otros verosímiles personajes son el maquiavélico Ernesto Pettruk, que ha conquistado por vías democráticas el poder que las armas le negaron y que está decidido a mantenerse en él a cualquier costo, o la periodista Mary Anastasia O'Grady, que se mueven junto a personajes reales que poblaron y pueblan nuestro destino político: los Perón, López Rega, montoneros y erpianos, Bonafini, Lorenzetti, Argibay, Zaffaroni, Oscar Del Barco, Obeid, Maradona, muchos de ellos presentados en contundentes situaciones documentales, otros esbozados en trazos irónicos o fatídicos.
"Relata Tzvetan Todorov en Los abusos de la memoria que los hechos dolorosos del pasado pueden leerse de manera literal o ejemplar. La lectura ejemplar tiene lugar cuando extraigo una lección de ese pasado que se convierte en principio de acción para el presente. David Rousset actuó de esa manera pidiendo a sus compañeros de cautiverio en los campos de concentración nazis que condenaran con igual rigor las atrocidades que en ese momento acontecían en los campos de concentración soviéticos. Ese llamamiento produjo el efecto de una bomba entre sus compañeros comunistas, que se negaron a llevar adelante la investigación. Ellos atenían una visión sesgada de la historia, una memoria literal". La consecuente pregunta que nos atañe a los argentinos es: "�Con qué clase de memoria están actuando los distintos sectores al rememorarse los treinta años del golpe de Estado de 1976?", tal como se pregunta Santiago Ramos en un artículo periodístico que concluía sentenciando: "Como han advertido Juan Pablo II y Benedicto XVI, es necesario condenar los fundamentos morales del terrorismo y comprender que sólo se restablece el orden quebrantado conjugando entre sí la justicia y el perdón".
Arturo Cirilo Larrabure, en el Prólogo, señala que Vigo Leguizamón "me devolvió la fe en la Justicia, en sus manos deposité la causa de mi padre, demostrándome que ella es compatible con el perdón, buscamos crear conciencias para llegar al verdadero arrepentimiento. Para extirpar definitivamente este mal, para sacarlo de raíz se deben entender y comprender las circunstancias que lo motivaron, aquí radica el esfuerzo de `Ataque a la República'". Recordemos que quien habla es el hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, que fue secuestrado en 1974 por el PRT-ERP, mantenido en terribles condiciones de cautiverio durante 372 días y finalmente asesinado, con signos de haber sido martirizado, como cuenta su hijo en su libro "Un canto a la Patria".
"El tejido social argentino es hoy nuevamente víctima, como en la década del '70. Debemos reaccionar a tiempo, de lo contrario la muerte de aquellos políticos, empresarios, gremialistas, periodistas, funcionarios, diplomáticos, abogados, jueces, empleados, estudiantes, docentes, integrantes de las FF.AA. y de seguridad, sus esposas, hijos, personas que circunstancialmente se encontraban en el lugar del atentado, habrá sido en vano. No habremos aprendido nada de tanto horror", continúa expresando Arturo Larrabure.
Y en la propia "novela" de Vigo Leguizamón Larrabure pasa a tener la palabra. Su testimonio es también una declaración de principios de alta moral: "Queremos erradicar las causas de la guerra, de las barbaridades en otros, mientras nosotros mismos nos entregamos a ella. Esto conduce a la hipocresía y a guerras futuras... La humanidad no necesita más sufrimientos para comprender eso, lo que necesitamos es tornarnos concientes de nuestras propias acciones, descubrir dentro de nosotros mismos las causas que se manifiestan como odio y violencia. Mientras ello no ocurra el sufrimiento continuará, supo advertirnos Krishnamurti".
�Cuál es el eje del peligro que nos acecha? Quizás el de remachar hasta la obsesión por una defensa de la "memoria" por parte de quienes se creen dueños de la verdad histórica, en contra de la propia historia. "La historia reúne y la memoria divide". Chocamos diariamente con la persistencia de quienes "organizan intelectualmente el odio, mediante la recuperación de versiones manipuladoras, rencorosas y maniqueas del pasado", idelizando y sacralizando lo propio, abominando y demonizando lo ajeno.
El pasado puede ser un fatal comodín para ocultar o manejar las desventuras o incapacidades del presente. Porque "el pasado debe esclarecer, pero no agobiarnos", como reflexiona en un diálogo de la "novela" Miguel Corona.