Casa Candioti II
Lo visible y lo esperable

En nota anterior se consignaron datos referidos a la construcción como casa y las posteriores resignificaciones otorgadas por los diferentes usos que posteriormente fueron produciendo diversas -y cada vez más agresivas- modificaciones, y una paulatina decadencia de uno de los edificios más destacados de la arquitectura de principios del siglo XX en la ciudad de Santa Fe. Se efectuó además una descripción general de los rasgos más destacados de estilo. En esta nota, se pretende remarcar aquellos detalles que dan -unidos- carácter único a esta construcción.

Detalles

Un elemento a destacar es el trabajo de hierro de los balcones, incorporado dentro de marcos de mampostería. Estas piezas han perdido en gran parte latiguillos y terminaciones fitomórficas que acentuaban el estilo de la fachada y que es necesario reconstruir mentalmente para comprender su integración en la totalidad.

En el interior, cabe señalar el moderado diseño de la baranda de la escalera y de la galería superior, con una representativa ondulación en forma de latiguillo, característica reiterada del estilo Art Nouveau, al que adhiere esta casa en sus detalles, como se ha dicho en nota anterior.

Los azulejos del antiguo hall y del primer patio merecen también señalarse por su alta calidad y adhesión al estilo. Los primeros también han sido observados en el revestimiento de un zaguán en calle 9 de julio, y se caracterizan por su abigarrado diseño de líneas onduladas y por las irizaciones de los esmaltes. De los segundos no se conoce otra aplicación y están constituidos por paneles de motivos florales muy representativos, enmarcados por guardas de fuerte relieve, ubicados sobre un fondo de azulejos verdes de particular calidad superficial. Sin duda son de factura europea, como todos los de la época.

Recursos

En cuanto a la fachada, pueden señalarse someramente algunos recursos (de una larga serie) que la definen y que se constituyen en un listado de estilemas de época y de lugar, cuya descripción extendería en exceso esta reseña. Pueden citarse: la recurrencia en el uso de líneas o estrías paralelas; el estalactitismo o uso de carámbanos (elementos que penden); formas geométricas puras (círculos, cuadrados, trapecios), que dan lugar a lo que la autora de esta nota denomina lo rígido-geométrico, y que aparecen combinadas con motivos fitomórficos (hojas, flores); la asimetría de algunos motivos decorativos; la apelación a un repertorio estilístico que combina además lo barroco, lo rococó y lo clásico.

Resignificación esperada

Después de sus diversos usos y su actual abandono, la casa aspira a revivir. Sus viejos esplendores esperan una pronta recuperación para sus nuevas funciones y la construcción según la reciente licitación -en los fondos que se han vuelto anodinos- del proyectado edificio para el accionar en el nuevo siglo del Instituto 12.

Los datos visuales de esta casa y de otras de la época se asocian a los ancestros, a la magia de una época de supuesta bonanza, a los que vinieron más pobres que ricos a "hacer la América" y la hicieron, a los que ya estaban aquí y acentuaron su prosapia con las "últimas novedades europeas", a la felicidad de un tiempo que se dora con el tiempo, a la añoranza de un pasado en que la ciudad era tal. Pequeños rastros de la "era de la curva" en que la ciudad acariciaba con suave ondulación. Esos fragmentos desapercibidos todavía acarician a quien los mira y hablan de un tiempo de ciudad pensada, proyectada, cuidada y ornamentada (íel ornamento, ese delito!). Esta casa -como otras- es un signo de un tiempo en que la ciudad era el lugar deseable y seguro para vivir. En estos tiempos de disolución de códigos sociales compartidos, la casa espera su reivindicación como modelo simbólico de cohesión social a través de su puesta en valor y su re-uso como sede definitiva de una prestigiosa institución educativa.

(*) Regente del Instituto Superior N° 12.El presente artículo, como el publicado el 6/9/07, es un extracto del trabajo "Art Nouveau en Santa Fe", elaborado en cumplimiento de una beca provincial. Se agradece al Arq. Francisco Roig su ayuda lejana en la mirada y a la alumna Myriam Tolosa por la búsqueda de los planos.

Lidia Ferré de Peña (*)