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"La fe del recuerdo"

"Una vida vagabunda, largos años de prisión, y por último la muerte en la hoguera: es el destino común de muchos cristianos nuevos". Así comienza "La fe del recuerdo", un libro de Nathan Wachtel que analiza a través de una serie de retratos el destino de los marranos (sobre todo portugueses) en América. Un fenómeno contemporáneo a la emergencia de cierta modernidad: modernidad económica porque los comerciantes cristianos nuevos contribuyeron a nuevas formas de intercambios; modernidad religiosa e intelectual, porque "la separación entre la educación cristiana y la herencia judía conduce -o puede conducir- a un distanciamiento crítico, a un cuestionamiento de una y otra tradición".

El libro es una galería de marranos, todos con destinos singulares, del pobre diablo que fue Juan Vicente al riquísimo traficante de esclavos Manuel Bautista Pérez, del erudito Francisco Maldonado de Silva a la rústica Theresa Paes de Jesús. Wachtel rastrea en ellos los temas recurrentes, los ecos de una identidad común. Carl Gebhardt definía: "El marrano es católico sin fe y judío sin saber, y sin embargo, judío de voluntad", una definición correcta pero demasiado concisa según Wachtel, quien acentúa el mandato o "deber del recuerdo: se impone la exigencia primera de perpetuar la memoria de las conversiones forzadas, del sacrificio de los mártires, y de mantener la fidelidad a la fe de los antepasados. Así, en Bahía, Brasil, en la primera mitad del siglo XVII, el cuadro que Gonzalo Homen de Almeida había puesto en su capilla privada seguramente no representaba a San Antonio sino a su hermano, el famoso Antonio Homen, profesor de la Universidad de Coimbra, que había muerto en la hoguera. También se decía que la imagen de Santa Teresa, para quien Duarte Ruiz Ulhoa había construido un altar, en su casa, era en realidad el retrato de su hija Teressa, quemada también por el Santo Oficio". Publicó Fondo de Cultura Económica.