Al margen de la crónica
Al mal tiempo, mala cara

Ciudad complicada, esta Santa Fe. En días comunes, se la ve sucia y desprolija, pero todo se potencia con la lluvia, cuando uno preferiría quedarse en la cama, no tener que trabajar, ni llevar chicos al colegio. Pero debemos salir. Entonces, transitar por calles y veredas se convierte en toda una odisea que agrega malhumor al que ya portamos. Y vemos todo más que gris, negro.

Los desagües convertidos en reservorios de la basura urbana impiden el libre escurrimiento del agua. Se forman lagos próximos a los cordones y los autos deben circular cuidando de no caer en la "trampa" y bañar en barro a las personas que caminan por la vereda.

Los recorridos de los colectivos se vuelven caóticos los días de lluvia y los taxis desaparecen.

Por si esto fuese poco, los restos de afiches que muestran a ex candidatos y a los elegidos con sus rostros sonrientes y photoshopeados se desprenden de su soporte y se suman a la mugre habitual.

El viento ha convertido a los pasacalles de propaganda política en hilachas flameantes, a la vez que peligrosas, y muchos de ellos cuelgan de un solo extremo, amenazando caer sobre alguna cabeza desprevenida.

En este mismo espacio, antes de las elecciones, instamos a los candidatos a cumplir con las normas. Puntualmente, con la que indica que deben retirar los cartelones que desparramaron por todos los espacios posibles, más si se tiene en cuenta que las paredes ya están sufriendo las pegatinas de la contienda electoral de octubre.

Otro detalle que se puede observar sólo cuando uno está enojado por los trastornos de la lluvia es que, coincidente con el final de campaña, desapareció la euforia hacedora de las actuales autoridades municipales. Han quedado en el olvido muchos de los trabajos empezados. Como por arte de magia, ya no están los pintores de sendas peatonales, ni las máquinas y operarios que con frenesí trataban de mejorar el aspecto de la ciudad. Esa euforia, �habrá sido para que calles más prolijas les aumentaran la inspiración electoral y para nada más? Para no ser injustos, hay que reconocer que los plantines que fueron colocados meses atrás hoy visten de colores los canteros de bulevares y plazas. Por lo menos, nos quedan las flores.