Al margen de la crónica
Humedad por todos lados

Lloviznas, ocasional caída de granizo, lluvias torrenciales, tormentas de variada intensidad y humedad en aumento son los únicos términos que escuchamos del pronóstico del tiempo desde hace una semana.

Si bien el agua caída en la región ha beneficiado al hombre de campo, que imploraba ansioso algo de lluvia para sus tierras productivas, en la ciudad, el tema de las constantes precipitaciones caídas durante los últimos siete días y la consecuente humedad imperante molesta, sencillamente. Incluso, es causa del malhumor de muchos.

Así como el viento norte modifica las conductas y reacciones de algunas personas, la humedad provoca malestar y hartazgo. Qué ama de casa no manifiesta su inquietud porque los pisos no se secan o porque les resulta imposible secar la ropa frente a tanta humedad y lloviznas inclementes y constantes. Qué mujer no se queja de que tiene los cabellos más rebeldes que nunca y que ningún antifrizz es útil en estos días húmedos. Qué persona entrada en años no advierte en sus articulaciones el alto porcentaje de humedad, que no afloja ni con el viento sur que a veces llegó para secar un poco el ambiente.

Muchos compararon estas precipitaciones con las que padecimos en marzo de este año por su persistencia, aunque -afortunadamente- no trajeron las mismas consecuencias. Sin embargo, muchas calles de la ciudad se anegaron y las de tierra permanecen todavía con barro, lo que perjudica a los vecinos.

El pronóstico adelanta que tendremos que aguantar estas condiciones climáticas hasta mediados de semana. Al parecer será así, tendremos que seguir soportando lluvia y humedad, porque ni la "Virgencita Pronosticadora del Tiempo" del altar de nuestra redacción nos da una esperanza de que las cosas mejorarán antes. Se empecina en permanecer rosada, a pesar de nuestros "rituales" para que se vuelva azul.