Empresas que ejecutan obras públicas y privadas en la ciudad
En sólo tres meses rompieron 18 caños de gas en la vía pública
En Avellaneda y Quintana un caño roto tuvo en vilo al vecindario durante más de dos horas el 8 de agosto pasado. Las medidas de precaución no se activaron como corresponde. Foto: Guillermo Di Salvatore.

Cada vez con más frecuencia, operarios de distintas empresas provocan daños a las instalaciones subterráneas de gas natural. La información que indica por dónde y a qué profundidad pasan los caños está disponible en la empresa y debe ser requerida antes de comenzar a cavar.

La gran cantidad de obras que se están ejecutando en la ciudad de Santa Fe, privadas y públicas, sumado a la falta de controles y a la imprudencia de algunos operarios ha provocado un importante incremento de roturas de cañerías del servicio de gas natural. Entre junio y setiembre, con palas manuales o directamente con retroexcavadoras, obreros de distintas empresas rompieron 18 caños, ocasionando pérdidas de suministro y poniendo en vilo a los vecinos.

Lo que en principio podría parecer un accidente es, en realidad, negligencia. Antes de iniciar una obra, la empresa a cargo debe cumplir con una serie de requisitos. Uno de ellos es solicitar las "interferencias", es decir, corroborar que en el lugar donde van a trabajar no haya otros servicios. Algunas cumplen con este paso, pero sólo como una mera formalidad, sin darle la importancia que merece la información que recaban y muestran los planos.

El 8 de agosto pasado, una retroexcavadora manejada por personal municipal fisuró un caño de gas, provocando una pérdida de fluido durante más de dos horas. Según pudo saber El Litoral de fuentes confiables, la Municipalidad había solicitado interferencias y, el día anterior al incidente, personal de Litoral Gas se hizo presente en el frente de obra y con las herramientas adecuadas indicó por dónde pasaban las cañerías y a qué profundidad se encontraban.

Hechos como éste se han convertido en habituales en los últimos meses y las causas principales se encuentran en los subcontratos de obras que hacen las grandes empresas, que devienen en un escaso seguimiento del personal que trabaja en la calle. La falla de los controles tiene tres responsables directos: la empresa que tiene a cargo la obra, la que encarga el trabajo y los inspectores del municipio.

Perjuicios

Los perjuicios para la empresa que suministra el gas son importantes. Desde el punto de vista operativo, aumenta el trabajo de la cuadrilla de personal que dispone de guardia -las 24 horas, los 365 días del año-, para atender este tipo de urgencias.

Por otro lado, pierde suministro, lo cual no implica un daño económico porque luego labra una multa y factura los trabajos de reparación y los metros cúbicos perdidos de fluido a la empresa que ocasionó el problema.

Las frecuentes roturas no pueden considerarse simples errores o descuidos. En la ciudad de Santa Fe la ordenanza 10.519 reglamenta las obras en la vía pública e indica por dónde y a qué profundidad debe pasar la cañería de cada servicio, dividiendo el ancho de la vereda en tres sectores desde la línea de edificación hasta el cordón de la vereda. Así, por ejemplo, el servicio telefónico y de TV por cable debe ocupar el primer tercio, el gas el segundo y el agua el tercero. Esto no impide que las cañerías se crucen, lo cual es necesario para suministrar el servicio a cada propiedad. De todos modos, esa información está detallada en los planos correspondientes.

�Cómo actuar ante una pérdida?

Cuando se rompe un caño del servicio de gas natural y hay escapes hay que avisar con urgencia a la empresa Litoral Gas. El número es el 0800-777-5427.

El personal que se encuentra de guardia se dirigirá al lugar para verificar la pérdida e intentar darle solución en el momento. Si no es posible, controlará la situación hasta el arribo de las cuadrillas de reparación.

Por lo general, los bomberos o la policía vallan la zona y procuran que nadie circule ni use celulares. Además se interrumpe el servicio eléctrico. Cualquier chispazo puede complicar el problema.

De todos modos, el riesgo no es tan grave como muchos imaginan: el gas natural es más liviano que el aire y se diluye rápidamente.

De la redacción de El Litoral