La estatua mira desde lo alto la tierra húmeda que quedó en lo que hasta hace un tiempo era una fuente colmada de agua. Otras dos también fueron "vaciadas" y se confunden hoy con un suelo desprovisto de pasto.
Deslucido y abandonado se observa el sector sur del parque Garay, lindante a la iglesia San Pedro, donde además faltan decenas de luces, que fueron robadas por vándalos.
La situación se repite en otras zonas del espacio verde. Algunos lagos fueron invadidos por vegetación y en ciertos sectores no faltan botellas y desechos arrojados por ciudadanos, que toman como propio lo que es de todos.
"El 70 % del parque está decaído y lo que está más descuidado son los lagos: tienen botellas plásticas y basura, además de camalotes y barro podrido, que se fue acumulando a través del tiempo. Se siente muy mal olor", precisó Yolanda Forgioni, presidenta de la asociación vecinal Parque Juan de Garay.
A pesar de que en setiembre de 2004, el Concejo Municipal aprobó por unanimidad un proyecto de resolución para que el Ejecutivo pusiera en marcha los trabajos necesarios para la restauración del espacio verde, poco se hizo.
"Sacaron los camalotes del lago de la zona norte cuando se inauguró el balneario en noviembre del año pasado; pero en los otros no se hizo nada. Como a los tres meses empezaron a limpiar el de la parte central, dieron tres o cuatro paladas, y en marzo se vino la inundación y tuvieron que llevarse las máquinas porque las necesitaban para reforzar las defensas. Nunca más volvieron", relató Forgioni.
El espacio verde no logra jerarquizarse porque el mantenimiento es "superficial" y no de "raíz". El estado del polideportivo, ubicado en el extremo noroeste del paseo, y el de los aparatos para deportistas son una muestra palpable del grado de deterioro en que se encuentra el paseo.
Forgioni señaló que, a pesar de todo, los alumnos de las escuelas de la zona que no disponen de infraestructura para realizar deportes llegan hasta el lugar para jugar al voley, al básquet o para hacer gimnasia.
En el polideportivo ya no hay baños. Sólo queda la estructura desmantelada, sin inodoros ni laboratorios y con los azulejos garabateados con aerosol. Un lugar abandonado, que no cumple ninguna función útil.
Otro de los sectores que sufrió los efectos del abandono son las canchas de básquet: son dos, tienen un solo aro de metal y otros dos imaginarios.
El último recuerdo grato que guarda Forgioni es de la década del '90. "El parque fue restaurado en la época de Horacio Rosatti, que hizo una reinauguración. Había pedaletas y canoas y habían renovado los juegos. A partir de ahí no se hizo nada más que el mantenimiento de corte de yuyos", reflejó Forgioni, quien reclama varios placeros para que se encarguen de cuidar el paseo.
Hoy, "hay un grupo de muchachos que son de la cooperativa de limpiavidrios que están haciendo trabajos. Se ocupan de la limpieza: juntan basura y cortan el pasto. Ese es todo el mantenimiento que le hacen al Parque, porque cuando se rompe una canilla, estás dos o tres meses esperando que la arreglen, porque la Municipalidad no tiene plomero", comentó Forgioni.
La respuesta más inmediata que reciben cuando reclaman es de Alumbrado Público. "Por ahí vienen y ponen algunos foquitos, pero así y todo faltan montones", dijo la vecinalista, quien calificó como escasa la iluminación que tiene el parque, sobre todo en dos zonas.
Las más afectadas, según Forgioni, son el sector contiguo a la iglesia San Pedro, donde "se robaron todos los equipos de luces" y "la punta norte, detrás del hospital".
Cada vez que reclaman ante la Municipalidad por el estado del parque, la respuesta es "que tengamos paciencia", "que no hay presupuesto" y que "hay que pedir uno aparte, porque la limpieza de los lagos es muy costosa".
Tres biblioratos, prolijamente guardados en el armario de la vecinal, acumulan las notas que la comisión directiva envió al Ejecutivo local, al intendente, a la Secretaría de Derechos Humanos, a concejales, diputados, senadores y a la Defensoría del Pueblo. Y todos "patearon la pelota". "La Defensoría me dijo que si queríamos podíamos hacer un juicio por la Ley de Intereses Difusos, por el tema del abandono de los lagos. Pero teníamos que buscar un abogado particular para hacerlo nosotros y somos una institución que no tenemos medios para pagar un asesor letrado y hacer un juicio", dijo Forgioni.
Entre los puntos que rescata, menciona la donación de árboles por parte de la Municipalidad, que fueron complementados con los que plantaron los vecinos junto a otras instituciones y escuelas de la zona.
Los usos del espacio verde cambiaron y los vecinos extrañan los viejos tiempos. "Tenemos un parque privatizado porque de lunes a viernes lo ocupa la Dirección de Tránsito para realizar las pruebas para el carné de conductor", dice Forgioni.
La vecinalista recuerda que durante los días hábiles "se cierran las barreras con candado, no se puede circular libremente ni se puede traer a los chicos a andar en bici o con triciclos".
La actividad del trueque, que reúne a cientos de personas los miércoles y sábados en el parque, también generó un cambio de hábitos en algunos usuarios del paseo. "La gente del ciclismo tenía su circuito para hacer su actividad y no vienen más porque los sábados está ocupado por el trueque", dijo Forgioni.
La vecinal también espera que se aproveche el anfiteatro para realizar espectáculos. "Está desperdiciado, es muy raro que se haga algo", sostiene la mujer, quien recuerda que el espacio tomó vida con motivo de la campaña.
Destacamento
En mayo de este año se inauguró el destacamento N°4 en el parque Garay para dar respuesta al reclamo por mayor seguridad de los vecinos de la zona.
"Cuando empezaron, les dieron un móvil y bajaron muchísimo el delito. Tuvimos unos meses bastante buenos. Pero hoy tenemos un destacamento que es un cascarón: son tres o cuatro policías pero no tienen ni auto ni handy para pedir apoyo porque el móvil que tenían se les rompió. Ahora patrullan caminando", dice Forgioni, quien destacó la calidad del personal que trabaja allí.
De la redacción de El Litoral