Sarkozy defiende su plan de reformas

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, habló por televisión anoche sin anuncios espectaculares y más bien para reiterar el sentido de su política en general, y en particular lo social, sector éste en que el anuncio de sus reformas ya provocó la cólera sindical.

Hablando en una entrevista en las dos principales cadenas de televisión francesas, Sarkozy comenzó afirmando su voluntad de negociar sobre el tiempo en que se harán las reformas, en particular la de los regímenes especiales de jubilación.

Éste fue el preámbulo para asestar enseguida su firme propósito de no "transigir sobre los principios". "No cederé sobre ese principio porque es un principio de igualdad" dijo Sarkozy.

El presidente francés se refería a uno de los dos grandes capítulos de su reforma, prolongar la duración de cotización de jubilación de ciertas categorías de trabajadores (de ferrocarriles, la energía, entre otros) de 37 años y medio a 40, como es el caso de la mayoría de los trabajadores en Francia.

Sobre el tema del crecimiento económico de Francia, donde hay una diferencia entre lo anunciado por el gobierno y lo que estiman los organismos internacionales, Sarkozy se desmarcó afirmando: "En lo que respecta al crecimiento en 2007, no tengo nada que ver".

Por el contrario manifestó su voluntad de "dopar" este crecimiento en 2008 y en 2009, "eso será lo mío, manifestó. Debemos tener un crecimiento entre 2,5 % y 3 % para conseguir un pleno empleo", expresó.

Dejando el terreno interno, Sarkozy abordó el terreno internacional y en particular la tensión con Irán, después de las declaraciones de su ministro de Relaciones Exteriores, que estimó que había que prepararse "para lo peor", es decir "la guerra" con este país.

Irán "trata de dotarse de la bomba nuclear" lo que es "inaceptable", pero Francia "no quiere la guerra", declaró Sarkozy.

Sarkozy también abordó uno de los temas que han generado polémica en los últimos días, el de la reforma sobre la inmigración.

Sobre éste se pronunció una vez más por una política de cuotas y expresó su favor por la utilización de exámenes genéticos para probar la filiación en caso de demanda de reunificación familiar.

En otro de los temas internacionales que han generado polémica, el de las condiciones de la participación de su esposa en la liberación de las enfermeras búlgaras prisioneras en Libia, Sarkozy asumió personalmente la responsabilidad en el rechazo de que ésta declare ante una comisión parlamentaria.

Durante los 45 minutos que duró la entrevista, Sarkozy dijo estar dispuesto al juicio de los franceses y habló a menudo en términos que hicieron pensar en la época de la campaña, sobre todo cuando afirmó querer impulsar "un nuevo Renacimiento en que todo puede ser posible".

AFP