La comparación impresiona. En sólo diez años, la matrícula de Ciencias Agrarias creció un 45% en la Universidad Nacional del Litoral. En 1997, habían ingresado a primer año 138 estudiantes, hoy superan los 200. Lo mismo pasa en Veterinarias: en una década la facultad aumentó su matrícula en casi un 20% (de 278 alumnos en el 97' a 330 este año).
Si se consideran las cifras globales, en la facultad de Esperanza hay más de 3.200 estudiantes (1.100 en Agronomía y 2.200 en Veterinaria) que se preparan para trabajar como ingenieros agrónomos o como veterinarios.
En las universidades creen que esta tendencia se relaciona con el gran empuje económico que viene mostrando el campo en los últimos años. La Ing. Agr. Silvia Lauxmann, Secretaria Académica de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA), sostuvo -en diálogo con Campolitoral- que "el principal motivo, está dado por el momento que vive la producción agropecuaria en nuestro país. La matrícula de nuestra carrera tiene una asociación casi directa a la realidad agropecuaria. En este sentido, encontras picos de matrícula en los buenos momentos del sector y descubrís un claro decaimiento cuando a la producción agropecuaria no le va bien. Por ejemplo, en el 2005 superamos la barrera de los 200 nuevos estudiantes y otro número récord fue registrado allá por el año 91 o 92. En tanto, a fines de la década del 90' la matrícula había decaído", precisó Lauxmann. En los últimos tres años, "se han mantenido en cifras cercanas a los 200 ingresantes", agregó
En referencia al origen de los estudiantes, Lauxmann confirmó que "provienen en un 90 % de la zona de influencia de nuestra facultad. Principalmente me refiero al centro norte de la provincia de Santa Fe y al oeste de la provincia de Córdoba, es decir, la zona más limítrofe. También hay un número más variado de chicos que llegan por distintos motivos a estudiar a Esperanza. Por ejemplo, de Entre Ríos llegan si tienen un hermano que estudia Veterinaria y por ello los padres deciden afrontar el gasto de una residencia para sus dos hijos. En tanto, también contamos con algunos alumnos del norte, del noroeste y del sur del país, pero son casos muy puntuales", explicó.
Según la profesional, "hay múltiples factores que condicionan la elección del lugar donde uno va a hacer su carrera. En nuestro caso, esta Facultad ofrece una trayectoria que hace que nuestros graduados nos recomiendan en muchos casos, inclusive egresados que son docentes en escuelas de nivel medio o agrotécnicas. También algunos son hijos de productores y los asesores de campos aconsejan estudiar en nuestra casa".
Otra cuestión que resulta "significativamente importante no sólo para el ingresante sino también para las familias es la localización. Esperanza es una ciudad que reúne las características de ciudad tranquila, con un nivel de vida de población pequeña, característica común de la mayoría de la procedencia de los estudiantes. Este es un valor agregado a esta elección. Obviamente que la calidad académica no es menor. Nuestra facultad tiene una historia fuerte en este sentido", acotó.
La ingeniera señaló que "cuando el alumno se gradúa por lo general el retorno a la zona de origen es lo más común. En cuanto al tipo de actividad laboral que desempeña, existe una demanda importante en la parte comercial, ya sea en promoción, venta o asesoramiento en aplicación de productos agroquímicos, por ejemplo. Otra de las áreas laborales que ha tenido una apertura laboral interesante y va prosperando más es el gerenciamiento de empresas, es decir, productores que no necesariamente tienen el tiempo o la formación acorde (son los denominados productores - inversores), que necesitan profesionales para la toma de decisiones. En otros casos, los buscan para cualificar la empresa, es decir, mejorar la calidad de las decisiones. También están los egresados que se dedican a las áreas tradicionales. Un porcentaje bajo es el que se dedica a docencia e investigación", comentó tras lo cual indicó que "otra institución que toma muchos graduados es el INTA, mediante becas para sus diversas experimentales", resaltó.
El decano de la FAC, Luis Ristra también destacó que los estudiantes empiezan a relacionarse con programas de investigación nacionales y extranjeros: "Existe una considerable cantidad de proyectos en marcha en todas las áreas que conciernen a la carrera, con distintos niveles de acción, ya sea tanto en salud y producción animal como en salud pública. Al respecto, cabe precisar que se trabaja a nivel regional, provincial, nacional e internacional. Hay actividades conjuntas con la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Chile, entre otras instituciones extranjeras. A ello se suma el trabajo con otras facultades de Veterinaria del país, en distintos aspectos y temáticas".
La Facultad de Ciencias Veterinarias forma parte del campus FAVE, junto a Agronomía y otras siete facultades. Actualmente cuenta con 2.140 alumnos en la carrera de grado y 160 en carreras de posgrado. En 2005 ingresaron 330 jóvenes; en 2006, 326 chicos y en 2007, 321 alumnos.
El Dr. José Luis Peralta, decano de la institución, afirmó -a CampoLitoral- que "es significativo el crecimiento no sólo de nuestra Facultad y nuestra carrera sino también de la ciudad de Esperanza en muchos aspectos. En lo económico, creemos necesario trasmitir a la comunidad que más de 2.000 alumnos de Veterinaria sumados a los de Agrarias, aportan un capital circulante en áreas de servicios, alquileres y comercios, que supera el millón de pesos. Esta situación ayuda sin duda alguna al importante crecimiento económico de la ciudad".".
A ello merece resaltarse otro aspecto. "Hay que remarcar la integración de los estudiantes que llegan de otras localidades y provincias al ambiente ciudadano, desde lo cultural, social, familiar y deportivo. Hacen que Esperanza sea una ciudad diferente".
Para el profesional existe otro ingrediente especial que se relaciona y avala esta realidad. "Lo asombroso es que quienes hace 20, 10 ó 5 años no vuelven a la facultad, cuando regresan, se sorprenden de la evolución y el progreso. El desarrollo, el cambio paisajístico del entorno de la facultad, el crecimiento de los servicios y los barrios pintorescos que se generan en Esperanza son realmente dignos de asombro. En lo personal, tengo mucho contacto con los egresados y permanentemente recibo elogios de lo que es la facultad".
En lo académico, Peralta explicó que se están ajustando los distintos parámetros del plan de estudios que comenzó en el año 2002. "Está llegando al final de la carrera un grupo de alumnos que requiere de atenciones diferentes a las que se venían dando en años anteriores. Por lo tanto, estamos tratando de fortalecer las asignaturas de los últimos años para brindar una mejor formación", adelantó.
Otro punto destacable es que "en lo que respecta a la formación del futuro profesional, preponderamos tanto lo humano como lo técnico. En este sentido, se concretan actividades de formación paralela a lo que es lo técnico de la medicina veterinaria, como reuniones sobre bioseguridad, sobre la protección de la salud en el trabajo con los animales a nivel de campo y de laboratorio, o desde el consultorio clínico", aseguró Peralta.
Otro baluarte institucional proviene de las acciones de extensión y transferencia que tiene la FCV en la sociedad. El decano de Veterinarias dijo que se están firmando numerosos convenios, por ejemplo: " el que se ha concretado con el Hospital Iturraspe de Santa Fe, donde se llevan a cabo actividades conjuntas que fueron premiadas a nivel internacional en el área de la cardiología", precisó.
En este sentido, Peralta señaló que el objetivo es "la formalización de actividades que incluso se vienen realizando desde hace mucho tiempo. Para ello hemos firmado otros acuerdos y hay que resaltar que en estos días se estará cerrando otro con la Sociedad Rural de Reconquista y el Círculo de Médicos Veterinarios del Noreste Santafesino, a fin de constituir en esa región una extensión de nuestro Hospital de Salud Animal, Área Grandes Animales", concluyó.
En Entre Ríos también hay cada vez más chicos que quieren ser ingenieros agrónomos. La matrícula de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER (en Oro Verde) creció un 70% en los últimos cinco años. Se pasó de tener entre 130 o 140 alumnos en primer año, a los 240 o 260 actuales.
"En la facultad nunca tuvimos tantos estudiantes como ahora. Si consideramos la totalidad de los cursos sumamos 1.200, cuando lo habitual era formar a unos 800", reconoce la vicedecana Liliana Zimmerman, en diálogo con Campolitoral.
"Ha sido un incremento brusco -agrega Felicia Zuriaga, secretaria Académica-. Además, aumentó la permanencia de los chicos en las aulas. Todavía no lo tenemos cuantificado pero es evidente que bajó la deserción", destaca.
El boom de la carrera los convenció de comprar un colectivo más, para llevar a los estudiantes a las prácticas y ensayos a campo. Pero Zuriaga admite que los laboratorios y las aulas a veces les quedan chicos.
"Te doy un ejemplo, desde hace dos años hay materias que se tienen que dictar en los dos cuatrimestre porque no alcanzan los cursos normales", precisa.
Zimmermann cree que el aumento de las inscripciones se relaciona con el buen momento que atraviesa el campo. "La demanda de formación suele acompañar los ciclos económicos del sector agropecuario", argumenta. Zuriaga coincide, y cuenta que muchos de los estudiantes son hijos de pequeños y medianos productores de la zona.
Las estadísticas de la facultad señalan que el 95% de los jóvenes que cursan esta carrera son de la provincia de Entre Ríos, "pero también viene gente del Nordeste, de Buenos Aires y de la provincia de Santa Fe", aclara Zuriaga.
Hay un dato más que enmarca el entusiasmo que genera esta carrera. Desde hace algunas semanas más de 50 estudiantes secundarios ya están haciendo el curso de preingreso en las instalaciones de la facultad.
Cintia Roland Corresponsalía Esperanza