Ensayo de AFA Humboldt
¿Cuanto mineral se lleva el maíz?
Esta semana se sembró un ensayo que busca establecer los parámetros de reposición de nitrógeno, fósforo y azufre. El objetivo es tener pautas concretas para un manejo sustentable del suelo y un uso efectivo de los fertilizantes. Como novedad también se prueba la respuesta a fósforo líquido.

Conocer la cantidad de minerales que una cosecha se lleva del campo es el primer paso para un planteo sustentable en el tiempo. Con esa idea los técnicos de AFA Humboldt encararon un ensayo de maíz cuyo propósito es conocer la cantidad de nitrógeno, fósforo y azufre que pasa del suelo a los granos para luego poder reponerle esos nutrientes al lote.

Otro dato que se busca obtener en marzo del año próximo, cuando se recolecten las parcelas, es la respuesta del cultivo al fósforo líquido, una novedad en el mercado de agroquímicos argentino.

La prueba comenzó esta semana con la siembra de un lote sobre la ruta 70, que se subdividió en macroparcelas de media hectárea en donde se hicieron aplicaciones variables de los tres nutrientes principales que definen la producción de maíz. Se practicaron 6 combinaciones diferentes, para las que se utilizó nitrógeno líquido (SolUan), azufre (yeso agrícola) y fósforo en dos formulaciones, una sólida (Super fosfato triple) y otra líquida (Super P).

Reposición mineral

El profesional encargado del ensayo, ingeniero Guillermo Gianinetto, explicó que una vez establecidos los rindes de cada parcela se determinará el margen bruto de la cosecha (en función del gasto) y por último se analizarán los granos para conocer el contenido de minerales; este resultado se multiplicará por el rendimiento logrado y "entonces sabremos qué cantidad de nutrientes me extrajo el cultivo y si aplicamos en exceso o en deficiencia".

El trabajo busca cotejar también los resultados experimentales con los que se logran mediante las recetas que utilizan los productores de la región, denominadas técnicamente TUA (Tecnología de Uso Actual). "Generalmente acá el productor hace unos 100 kilos de una mezcla de 20 de nitrógeno, 20 de fósforo y 14 de azufre, y no vuelve a poner más nada", comentó el asesor.

Frente a eso se planteó la necesidad de fertilizante necesario para alcanzar un rendimiento de 10.000 kilos por hectárea. "En el caso del maíz estaríamos necesitando 145 kilos de nitrógeno, 30 kilos de fósforo y 18 kilos de azufre, esa es la reposición", agregó Ginaninetto.

Tanto la TUA como la reposición se hizo con variantes sólidas y líquidas de los fertilizantes.

Novedad líquida

La alternativa de utilizar fósforo líquido se planteó ante la aparición del primer producto de su tipo en el mercado nacional, y porque se trata de una práctica bastante extendida entre los farmers norteamericanos, sobre todo como arrancadores del cultivo por el desarrollo radicular que promueve. "Como somos una cooperativa queremos probar el producto y luego volcarle toda la experiencia a los asociados", explicó el asesor.

La formulación líquida contiene un mayor porcentaje del mineral como ortofosfato, que es la forma en que la planta toma el nutriente. De tal modo estaría disponible en forma más rápida para el cultivo, al contrario del sólido que demanda más tiempo.

Por otra parte, la unidad de fósforo líquido es un 20% más cara que en formato sólido y el ensayo apunta a determinar si el resultado final justifica este incremento de costo.

Desde Rosario y primero en su tipo

Las primeras experiencias referidas al fósforo líquido en la Argentina comenzaron en la campaña 2000/2001, impulsadas por Agroquímica Rosario. Desde entonces, la empresa realizó numerosos ensayos con validez estadística en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires, cuyos suelos, en muchos casos, presentan bajos contenidos de fósforo (menores a 10 partes por millón).

Entre las ventajas que posee la formulación líquida, además de una asimilación más rápida por parte de la planta, se cuentan la facilidad de manipulación y aplicación. Al contrario de los sólidos, la empresa fabricante asegura que cuenta con una logística más simple, con menos esfuerzos, menor mano de obra y mayor capacidad operativa.

Asimismo, al ser liquida, esta alternativa de fertilización fosfatada, cuya marca comercial se denomina SuperP, permitiría lograr una distribución uniforme de los nutrientes en el lote y dosificar su aplicación de una manera precisa.

En Venado Tuerto, durante la campaña 2004/05, la mejor relación costo/beneficio en trigo se registró con la aplicación chorreada de 100 lt/ha de producto, con un resultado de 42 qq/ha, contra los 22 qq/ha que registró el testigo sin aplicación. Todos los rendimientos fueron similares a los tratamientos sólidos que se utilizan normalmente en la zona.

En soja, la experiencia también fue satisfactoria: en Oliveros, se obtuvieron 38 qq con la misma dosis, respecto de los 26 qq/ha del testigo sin fertilizar. En tanto, en maíz, se obtuvieron 11.358 kg/ha con el mismo tratamiento, en la evaluaciones realizadas en la localidad de Villa Eloísa.

La importancia de un análisis

Balance de Nutrientes de denomina a la diferencia entre los que salen y entran de un campo en un período determinado. "Es como manejar la caja de ahorro de un banco, en donde si siempre estamos extrayendo y extrayendo y nunca reponemos va a llegar un momento en donde los numeros van a estar en

rojo", explica Gustavo Gianinetto.

Para saber cuanto se quita -y que cantidad hay que incorporar para lograr el rinde deseado- primero hay que conocer qué cantidad de nutrientes existen en el campo. Por ello el primer paso es hacer un análisis de suelo unos 20 día antes de la siembra. "Si no se realiza un análisis de suelo, en muchas situaciones voy agregar un nutriente que no necesita el lote con una menor respuesta en rendimiento y un incremento en el costo de producción", agregó el asesor.

Juan Manuel Fernández[email protected]