El año pasado la faena de diciembre fue 11% menor al promedio del trimestre setiembre-noviembre, y en el último mes de 2005 fue 11% inferior al promedio del trimestre anterior (por efecto de la resolución 645).
Eso significa que en los últimos años estaríamos asistiendo a un nuevo patrón de estacionalidad de faena y de precios, que indicaría la existencia de un semestre (entre diciembre y mayo) de valores más altos que el promedio anual.
Las señales son la baja o muy baja oferta de ganado engordado a corral, la poca y deficiente oferta pastoril, escasa o ninguna suplementación, intensas olas de calor, insectos y una retención de ganado pastoril de ciclo primavera-verano, que culmina entre abril y mayo.
En este semestre hay menos hacienda gorda y de menor calidad. A partir de junio comienza otro semestre, con alta oferta de los feedlots y mucha oferta de ganado suplementado que deprimen los valores de la hacienda.
A esta cantidad escaparían la vaca, que tiene desde siempre otra estacionalidad (de oferta muy marcada) y también escaparía el precio del novillo pesado, que en los últimos dos años, a favor de un considerable aumento en la capacidad instalada y la faena de las plantas "exportadoras", se ha elevado por encima de las restantes categorías.
La ganadería argentina ofertaría entre mayo y noviembre una gran parte del destete de ese mismo año a través del engorde rápido que permite el feedlot. Además, saldría en ese semestre de alta oferta y bajos precios mucha hacienda engordada con las enormes reservas (grano, silaje, rollos) que hoy disponen los ganaderos.
Lo que no salió para octubre o noviembre, sin el concurso del grano, va saliendo luego de manera aleatoria, a merced de las olas de calor y las eventuales secas o intensas lluvias, con menor calidad y terminación.
La oferta de hacienda de los feedlots permanecerá alta por lo menos hasta noviembre. Si bien cada vez son más importantes los usuarios que encierran hacienda todo el año (matarifes y exportadores), es de esperar que a medida que se acerque el fin de año, los precios del ganado de consumo especial tiendan a recuperarse, de la mano de una oferta total (feedlot sumado a suplementado y a pastoril) que ha tocado un pico máximo en agosto-setiembre y que tenderá a disminuir hacia el último bimestre del año.
Por el lado de la invernada, se conocen operaciones a término, con el ternero macho a 2,90 ó 3 pesos por kilo vivo, el 80-85% pago ahora y el resto al momento de la entrega en marzo-abril. El criador recibe sus ingresos con seis u ocho meses de adelanto y con eso puede financiarse o comprar otros bienes.
Los invernadores, al facturarse el acuerdo, logran mejorar su posición impositiva. Muchos de ellos no han repuesto en los últimos meses a causa de la seca y ahora, que a favor de la mejora de los campos pueden reponer, encuentran muy poco disponible para adquirir.
Este año, pese a las elecciones presidenciales, las operaciones a término han comenzado a concretarse más temprano que otros ciclos, aunque todavía en volúmenes reducidos.
Ignacio IriarteAnalista del mercado ganadero