Ariel Durán-Sergio Ferrer
Ayer, en el Centro de Jubilados y Pensionados de Santo Tomé, el gerente de la Regional 15 del Programa de Atención Médica Integral (Pami), Dr. Martín de Azcuénaga, declaró oficialmente que, a partir del 1° de octubre próximo, entrará en vigencia el convenio de prestación entre la entidad dependiente del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados y el sanatorio Servicios Médicos Santo Tomé (SM), que estuvo representado por los doctores Juan José Barnetche, Darío Holman y Eduardo Yesurón, impulsores del citado centro de salud.
"A partir de ahora, podrá cumplirse uno de los grandes anhelos que tenían los jubilados de Santo Tomé y toda su zona de influencia, la que nuclea a más de 6.000 beneficiarios: contar con un prestador sanatorial de excelencia en la ciudad", afirmó De Azcuénaga ante la audiencia, congregada en la sede de la institución anfitriona, presidida por Pablo Jatón.
"Éste también era el sueño de un grupo de empresarios (SM), quienes emprendieron un camino, por así decirlo, con la idea de reflotar una de las instituciones insignes de esta localidad y retomar lo que fue el Sanatorio 7 de Marzo; algo que apoyamos totalmente", prosiguió de Azcuénaga, quien se vio acompañado también por el doctor Carlos Kubescha, jefe del Departamento de Prestaciones Médicas del Pami. "Fue muy difícil, todos saben la época en la que vivimos; este grupo tuvo que hacer una gran inversión, no sólo económica, sino también de inteligencia, en el sentido de que sus miembros se abocaron a realizar y llevar adelante un proyecto integral de salud para el sanatorio. Finalmente, después de muchos planteos, muchas idas y vueltas, se consiguió que empezase a funcionar (hecho ocurrido a partir del 2 de julio pasado)", acotó el profesional.
"El nuevo modelo prestacional del Pami se basa, en lo fundamental, en que a partir de ahora el contrato se hace directamente con quien lleva a cabo las prestaciones", agregó De Azcuénaga. "�Qué quiere decir esto? Que ya no va haber más intermediarios o gerenciadores", continuó explicando. "Antes había una gerenciadora intermediaria, que era la que tenía el contrato con el Pami y a la que se le pagaba la cápita; después, a los que realmente trabajaban -ya fueran los sanatorios, los médicos, todos los prestadores de salud- lo que les llegaba no era lo que debía llegar", prosiguió.
"Ello producía un malestar y falta de atención, especialmente en los sistemas capitados clásicos, cuya base es el pago de una cifra o cápita mensual por cada afiliado al prestador, lo que tiende a que este último ofrezca una menor cantidad de prestaciones, para así poder ganar dinero", describió De Azcuénaga luego. Bajo esa modalidad, continuó, "el prestador tiende a subprestar, porque busca dar la menor cantidad posible de prestaciones para que el servicio le sea más rentable.
"Ésa es la otra gran diferencia con el nuevo modelo prestacional, puesto que existe un sistema con la información de la cantidad de prácticas de los prestadores; de acuerdo con esa información, si el prestador lleva a cabo una mayor cantidad de las que debería -dada la tasa de uso-, ese sobrante se paga por prestación; entonces, el prestador no sólo recibe la cápita, sino que, si hace muchas prestaciones, el Pami lo estimula a que haga más, porque las va a cobrar por prestación y no va a perder económicamente", puntualizó.
"Toda esta historia de las gerenciadoras hizo que, obviamente, haya variado nuestra forma de relación con los prestadores. En estos momentos, consideramos que existe un trípode: los jubilados, el propio Pami y los prestadores; debe existir una muy buena interrelación, que es lo que nos interesa restablecer porque, si falla uno de estos tres circuitos, empiezan a darse problemas en las prestaciones", concluyó.