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Darío Pignata - [email protected]
�Por qué sistemática y repetitivamente, cuando están dadas todas las condiciones para despegar, siempre pasa algo con el fútbol profesional de Colón en estos últimos tiempos?
�Por qué un entrenador como Leo Astrada, al que no le dio miedo levantar el muerto que le dejó Falcioni en el torneo anterior, cuando la palabra Promoción daba vueltas por Santa Fe, dijo ayer que le dio miedo perder con San Martín de San Juan como si el equipo de Quiroz fuera el Barcelona de Messi?
�Por qué si el "Rulo" Romero venía de jugar bien por derecha contra Huracán en el Ducó y marcando un bonito gol como "8", entrando de afuera hacia adentro, apareció ayer extraviado en la mitad de la cancha?
�Por qué "Totono" Grisales tocó techo contra Boca y bajó al subsuelo sin término medio en tres fechas, cuando tenía todo para agrandarse: convocatoria a la Selección Colombia, idolatría popular en Colón y ofertas millonarias de Qatar para irse una vez terminado el campeonato?
�Por qué Centurión no es el mismo de antes, cuando utilizaba esa zurda habilidosa para herir, gambetear hacia adelante y provocar desequilibrio en los defensores rivales? �Por qué ahora aparece jugando un "fulbito" individualista que no conduce a nada para este momento del equipo?
�Por qué Astrada demora tanto los cambios en un partido como el de ayer donde todos sabíamos, de antemano, lo que iban a venir a hacer los humildes sanjuaninos al Cementerio de los Elefantes con tal de llevarse un puntito para la zona de Cuyo?
Acaso la falta de respuestas de estos "�por qué?" es lo que motivó la furia del presidente Lerche, que bajó enojado como pocas veces se lo vio al vestuario después del partido. Y seguramente por lo mismo es que Leo Astrada, con mucho vestuario encima, se paró delante de los grabadores, las cámaras y los micrófonos para decir: "Yo soy el principal responsable de este bajón que tiene el equipo". A diferencia de otras veces, donde aparecen opiniones sorprendentes o divididas, ayer todos los jugadores de Colón hicieron una rápida autocrítica bajo las duchas: "Jugamos mal", dijeron.
En el fútbol, nunca la enfermedad es individual. Siempre se comparte, siempre es colectiva. Lo que resulta raro es como Colón pasó, sin pagar peaje o detenerse un ratito al costado del camino, de jugar muy bien como contra Boca a esta imagen impotente de los últimos partidos. Ayer, más allá del punto, fue lo más flojito y por eso bajaron algunos silbidos. Sin ir más lejos, contra Independiente se perdió, pero el equipo dejó algo y se fue aplaudido en casa, sin reproches. Pero ayer, si bien peor hubiera sido perder directamente, el equipo no le dejó casi nada a la gente. Para colmo, a pesar de estar enfrente el rival menos marketinero de todos, las tribunas estuvieron al palo y la gente empujó con todo hasta que la levedad del equipo en la hierba dejó sin ganas a las gargantas en el cemento.
Lo bueno de lo que pasó ayer es que la revancha está, y ahora sí sin ser una frase hecha, a la vuelta de la esquina. Porque pasado mañana, a las 17.10, volverá a jugar sin tener que moverse de Santa Fe contra Olimpo que viene en micro de Bahía Blanca. Claro que también se genera una contra: puede que jugar partidos cada cuatro días, en el actual fútbol argentino, tenga una preponderancia mucho más física y atlética, que futbolística y técnica. Ni qué hablar de lo anímico. De todos modos, hoy el problema no son los rivales, sino que el problema es Colón.
En el famoso cóctel de las responsabilidades, cuando un equipo cae en este tipo de bajones, se mezcla todo: los jugadores y el cuerpo técnico. Pero, para ser sinceros, después de lo que pasó ayer con los sanjuaninos en Santa Fe, a mí particularmente me preocupa mucho más la confusión del entrenador en la toma de decisiones que el pobre rendimiento de algunas figuras. Porque si bien definen los de pantalones corto y siempre lo dijimos, también quedó escrito en los últimos tiempos que a este plantel de Colón lo salvó Astrada del infierno tan temido. No sólo porque clavó los puntos necesarios para sacarlo a Colón del fondo del mar cuando agarró este equipo, sino porque fue capaz de hacerlo jugar bien a la pelota a partir de la recuperación de jugadores que parecían terminados.
�Qué se le cruzó por la cabeza a Astrada cuando cambió las posiciones naturales de Grisales y Romero en el mediocampo?, sólo el "Jefe" lo sabe. Lo que está claro es que lo que pensó lo pensó para bien. Y le salió muy mal: "Totono" no la tocó por el carril y el "Rulo" fue un simple corredor más por adentro.
Lo mismo con la historia (y también la histeria...) de los cambios. Apelar a un cambio en el minuto 41 y otro en el minuto 44, ambos en el complemento, parecieron variantes del entrenador de un equipo que va ganando 3-0 y no de uno que empata de local cuando necesita ganar. Además, vamos al fondo de la cuestión: �qué pueden demostrar o cambiar el "Maestrico" venezolano y el chileno Quinteros en ese tiempito amarrete de reloj? Mucho más cuando la pelota parecía de fuego y nadie la quería agarrar.
Es cierto que a Colón le hicieron goles en los últimos tres partidos con una facilidad asombrosa y que cada vez le cuesta más buscar referencias importantes en ofensiva donde Gandín juega de "Llanero Solitario", pero el principal problema está en el mediocampo. Porque cuando Colón estaba en racha positiva era porque marcaba claras diferencias en la zona de medios y ahora es allí donde lo "quiebran" sin demasiada oposición. Que Grisales y Centurión están recontralejos de su nivel, es evidente. Pero tampoco hay ruedas de auxilio. Salvo algunos pasajes de Rivarola, nadie sube por sorpresa desde el fondo, con la salvedad que lo de Píccoli es obvio: es zaguero y no marcador de punta. Lo mismo con los puntas que acompañan a Gandín: desde el simple hecho de ver las contexturas físicas de Quinteros, Enría y Cardetti uno se dará cuenta que no van a marcar la famosa referencia de área que podría dar Ramírez en teoría, pero tampoco se muestran como descarga ni se tiran atrás para asociarse con inteligencia a los volantes.
Cuando un equipo entra en un bajón, lo primero que está obligado a hacer es salir rápidamente del mismo. Habitualmente, lo puede hacer con una gran actuación o simplemente con un buen resultado. Valorizar las opciones pensando en función de Olimpo de Bahia Blanca, es pararse directamente en la segunda alternativa. No nos engañemos: �quién va a darle valor si Colón lo baila a Olimpo el martes pero no gana? La respuesta es nadie.
Con jugadores futbolísticamente extraviados y con un entrenador como Leo Astrada que, por primera vez desde que llegó a Santa Fe, se mostró confundido, Colón tiene que evitar caer en esos tristemente conocidos toboganes de los cuales Bauza, Basile, Maturana, Martino, Pizzi-Del Solar, Falcioni y Toresani pueden dar fe. En lo individual, hay que prenderle velas a Santa Rosa de Lima para que la tormenta en la rodilla del "todo-terreno" Falcón se termine ya mismo y pase de largo.
A esta altura, con un mediocampo "quebrado" y sin brújula, la vuelta de Falcón es más esperada que la de Soda Stéreo. Porque este Colón necesita urgente música ligera.
Según las cámaras que la empresa televisiva Torneos y Competencias (TyC Sports) desparramó por la cancha de Colón, el gol anulado a Martín Cardetti estuvo justificado por la posición del "Chapulín", levemente adelantado entre los centrales sanjuaninos. El gesto técnico del cabezazo de Cardetti fue perfecto e inatajable para el interminable César Monasterio. Pero el árbitro asistente número 2 de Sergio Pezzotta, Julio Castellanos, levantó el banderín y le anuló el festejo al "Chapulín", más allá de las protestas que ensayó el mismo ex goleador de River, Rosario Central, México y España. Antes, Pezzotta cometió un grosero error: Brusco estaba amonestado, tocó la pelota con la mano en el penal y el juez no le mostró la segunda amarilla para expulsarlo.
. 31 días acumula Juan Carlos Falcón afuera del equipo desde el martes 28 de agosto que se lesionó frente a Rosario Central en el Cementerio de los Elefantes.
. 6 fechas seguidas lleva afuera del once sabalero, como consecuencia de un grave esguince de rodilla en el partido con los canallas: Argentinos Juniors, Boca, Gimnasia de La Plata, Independiente de Avellaneda, Huracán y San Martín de San Juan.
. 5 amarillas había acumulado en el certamen anterior, por lo que no arrancó jugando en la primera fecha contra Vélez en Santa Fe.
. 3 partidos jugó Falcón de manera completa con la camiseta de Colón y fue figura en todos: Arsenal en Sarandí, Lanús en Santa Fe y Tigre en Victoria. Dos victorias y una derrota.
. 12 es el número del capítulo contra Olimpo del Apertura 2007 que se jugará este martes a las 17.10 en el Brigadier. Es casi un hecho que hoy Falcón quedará concentrado para el choque con los bahienses.
. 4 son los profesionales del cuerpo médico que trabajan en la rodilla de Juan Carlos Falcón en Colón: además de "Lalo" Vega y el Dr. Rivero, los kinesiólogos Norberto Gaitán y el "Tano" Porta.