EFE/AFP
El primer ministro británico, Gordon Brown, está preparando el anuncio en el Parlamento de una retirada sustancial de tropas de Irak, reveló hoy el periódico británico The Independent on Sunday.
Hasta la mitad de los 5.500 soldados que el Reino Unido mantiene desplegados en el país árabe podrían regresar a casa en los próximos meses, según el rotativo.
Las sesiones parlamentarias se reanudan el próximo 8 de octubre tras el descanso estival.
Un miembro del gobierno indicó a The Independent on Sunday que el anuncio sería "significativo" y expondría una clara estrategia a seguir en Irak.
Se espera que Brown confirme la entrega a las autoridades iraquíes del control de la meridional Basora, la última provincia de Irak en manos británicas, y que esboce un calendario para el repliegue de la mayoría de los soldados del Reino Unido el próximo año.
Según los escenarios que maneja el gobierno de Londres, a los que ha tenido acceso el rotativo, entre 2.000 y 3.000 militares británicos permanecerán en Irak hasta el próximo año cumpliendo una misión de "supervisión", pero preparados para intervenir en caso de emergencia si se lo piden las autoridades de Irak o EE.UU..
Entre sus misiones, estará también la de entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes y proteger la ruta de abastecimiento desde el vecino Kuwait, que es vital para las fuerzas estadounidenses desplegadas más al norte.
Un total de 170 militares británicos han perdido la vida desde el inicio de la invasión anglo-estadounidense en marzo del 2003, de los que 133 murieron por fuego hostil.
Un responsable del Consejo Municipal de Nínive y tres de sus guardaespaldas murieron hoy en un ataque en el sur de Mosul, indicó la Policía, que agregó que también fueron asesinados dos imames de mezquitas de esa ciudad.
Las fuentes explicaron que un grupo de insurgentes atacó el vehículo del jeque Mumtaz al Arayi a su paso por el barrio de Al Wihda, en el sur de Mosul, 400 kilómetros al norte de Bagdad, mientras se dirigía a su trabajo en el edificio de la gobernación de la provincia de Nínive.
Arayi, miembro del Partido Islámico Iraquí, el principal partido suní en Irak, falleció en el ataque junto a tres de sus guardaespaldas.
En otro atentado, el jeque Salem Shit, imám y predicador de la mezquita de Mahmud al Sadeq, murió por los disparos de los rebeldes en el barrio de Al Tahrir, en el oeste de Mosul.
En otro barrio del oeste de la ciudad, el de 17 Tamuz, un grupo insurgente mató al jeque Azhar Ahmed al Duleimi, imám de la mezquita de Al Sahaba, agregaron las fuentes sin ofrecer más detalles sobre el incidente.
La ciudad de Mosul es la capital de la provincia de Nínive, uno de los principales feudos de los insurgentes y de Al Qaeda en Irak.
El comando estadounidense en Irak afirmó que decomisó varios misiles tierra-aire de fabricación iraní, algunos de los cuales ya fueron "utilizados" por los rebeldes iraquíes que combaten las tropas estadounidenses en ese país, según un portavoz.
"No puedo decir más por el momento, pero hallamos misiles", declaró a la prensa un portavoz del ejército estadounidense en Bagdad, el contralmirante Mark Fox, en respuesta a una pregunta sobre la presencia en Irak de misiles tierra-aire Misagh-1.
El ex primer ministro británico Tony Blair está "preocupadísimo" por las repercusiones políticas que pueda tener la decisión de su esposa, Cherie, de publicar sus memorias el próximo año, reveló hoy The Sunday Telegraph.
Un amigo del ex líder laborista ha señalado al rotativo que lo que intranquiliza a Blair es el efecto que pueda tener el libro, que saldrá a la luz en octubre próximo, sobre su relación con el actual primer ministro, Gordon Brown, que es mejor ahora de lo que ha sido durante años.
"Tony está preocupadísimo por el libro. Se lleva muy bien con Gordon en este momento y la última cosa que quiere es que unas revelaciones perjudiciales echen a perder las cosas de nuevo. Sin embargo, no puede impedir que Cherie lo escriba", indicó.
La prensa británica siempre ha mantenido que las relaciones entre los dos políticos fueron deteriorándose durante el mandato de Blair, sobre todo por la resistencia del ex líder laborista a pasar el testigo a Brown, lo que finalmente se produjo en junio pasado, y las ambiciones del actual primer ministro.