En barrio San Agustín II
Amenazada para que deje su casa
Ruthelena es madre de 3 hijos, y desde que se separó lleva una vida muy dura. Foto: Alejandro Villar.

Una mujer oriunda de Brasil y radicada en Santa Fe denunció los ataques de algunos vecinos, que quieren desalojarla para quedarse con su casa en la manzana 7.

Ruthelena Pereira Dos Santos, una mujer de 36 años oriunda de Brasil, denunció las amenazas de muerte de las que está siendo víctima desde hace una semana. Le piden que desaloje la casa que habita en el barrio San Agustín II.

La historia de Ruthelena es una de las tantas que ocurren en los barrios periféricos de la ciudad, con el agravante de que ella está sola frente al infortunio.

Vino a Santa Fe hace siete años y obtuvo la nacionalidad argentina hace dos. Abandonó Brasil para casarse con un santafesino, que actualmente vive en Guadalupe Oeste con su madre, y de quien se separó tiempo atrás.

En común tienen tres hijos, dos varones de 7 y 4 y una nena de 5 años. Los dos más grandes viven con su padre, mientras que el menor está con ella y en peligro.

Hace siete meses que Ruthelena habita en una casita que le prestaron, en la manzana 7 de San Agustín II. Hasta la semana pasada, la vida transcurría sin sobresaltos, pero el domingo comenzaron a hostigarla para que devolviera la vivienda.

Quien la reclama ni siquiera es la dueña del inmueble, que según la mujer le pertenece a un puntero político del barrio que "se lavó las manos".

Con un cuchillo

El domingo pasado, en horas de la tarde, "me colocaron un cuchillo en el cuello y me torturaron bastante", contó la mujer. "Mi miedo es porque también se lo hicieron a él", dijo y dirigió la mirada al pequeño de 4 años que la acompaña a todas partes.

"Me dijeron que me iban a matar a mí y a mi hijo y que me iban a quemar la casa", dijo Ruthelena. Si bien recibió un solo ataque, en la semana llovieron ladrillazos en el techo de su casa y alguna que otra amenaza verbal.

Acudió a cuanto organismo público pudiera prestarle ayuda, pero no tuvo respuestas favorables hasta el momento. En Promoción Comunitaria pidió amparo, necesita un lugar donde vivir con su hijo, sin temor a ser amenazados. En Tribunales denunció los ataques de sus vecinos, lo mismo que en Asuntos Internos, la seccional del barrio y la comisaría 1a.

También dijo que el día del ataque no le quisieron tomar la denuncia en la seccional del barrio y que tuvo que ir después con una asistente social.

Con lágrimas en los ojos pide una respuesta, quiere otro lugar donde ir a vivir con su hijo, "porque ahí no quiero estar más pero no tengo a dónde ir", resumió.

De la Redacción de El Litoral