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Su flauta lo llevó a los escenarios más prestigiosos de Bélgica, Francia, Canadá, Estados Unidos, Holanda, México y Argentina. Estudió con los grandes maestros: Anne Dinner Giles, de Los Angeles Philarmonic, Carol Wincenc y Jeanne Baxtresser, de la New York Philarmonic; Carlos Bruneel, de Muntopera te Brussel; Alain Marion, William Bennet y Emmanuel Pahud, de Berlín. Este viernes, a las 21, el Centro Cultural Provincial abrirá sus puertas a uno de los hijos pródigos de esta ciudad, para que el público santafesino pueda admirar su talento.
La música fue su idioma desde la cuna. De hecho, su primera maestra fue su madre, la reconocida flautista María Cristina Salsano Alzueta de Garreffa. Su hermano mellizo, Hernán, recorre el mundo como Primer Oboe de la Sinfónica de Milán. "Mi abuelo paterno, que vino de Italia, tocaba la tuba. El abuelo de mi mamá, la flauta; y todos los hijos de él heredaron esa pasión. Del lado de mi papá, absolutamente todos son músicos; y mi hermana también toca el oboe en la Sinfónica Provincial", cuenta.
Una tía que era oboe principal, en Luxemburgo, y otro tío que era primer corno del Teatro Colón, completan el álbum familiar. "Hay una obra que es para Quinteto de Vientos; me gustaría hacerla el año que viene. Estaría bueno, porque nos reuniríamos distintas generaciones", asegura.
El Liceo Municipal fue la primera institución musical que vio llegar a los mellizos. "Mi mamá prefería que estudiáramos oboe, porque es un instrumento más dificultoso y las posibilidades eran mayores", recuerda.
Sin embargo, cada sábado, cuando ella daba clases de flauta a sus alumnos particulares, José escuchaba en silencio. Hasta que un día, -"un mágico día", evoca con una sonrisa-, María Cristina accedió.
Después, todo fue cuestión de meses: en diciembre rindió primer año; en marzo, segundo. Por supuesto, terminó antes que oboe. Tenía nueve años.
A los 11, el maestro Reynaldo Zemba -el mismo que lo dirigirá en la actuación del viernes- necesitaba una flauta "para una obra muy simple". Así se dio la primera presentación, en Paraná.
"Fue una experiencia muy linda, quizá porque cuando uno es chico las cosas surgen más naturalmente, sin miedos. El artista tiene siempre algo de nervios, de ansiedad. La música es una de las actividades superiores: escapa a las formas, a los colores; pero sobre todo, porque es un arte temporal. Sucede ahora. Te equivocaste, y quedó. Es comparable con el teatro; por eso, quizás la ópera es la actividad más completa a nivel artístico", sostiene.
De todos modos, el tiempo y el camino recorrido le han dado un nivel de maduración a la hora de tocar. "Yo voy a intentar que el público la pase bien y se vaya contento. Cuando uno recién empieza, lo único que pretende es tocar bien".
José define al santafesino como "un muy buen público. En otros lugares, muchas veces se da esa historia de ir porque queda bien. Aquí, uno ve que el que está sentado en la butaca es porque está disfrutando de la música".
"Tuve la suerte de que mis padres me contactaran con los mejores artistas de la especialidad. En eso estoy profundamente agradecido", dice José.
El futuro trae de la mano proyectos, algunos muy sentidos, como aquél de grabar un disco con su hermano. Hasta ahora, José lleva editados dos CDs: el primero, con dos conciertos de Mozart, grabado en Bélgica; el segundo, dedicado a Astor Piazzolla, junto al reconocido guitarrista Eduardo Isaac.
El concierto del viernes es muy especial para él. El director de la orquesta, Reynaldo Zemba, le dio la opción de elegir qué autor tocar. "Opté por este compositor romántico. Se trata de una obra muy linda, que desde hace muchos años no se toca en Santa Fe", afirma.
Pero no sólo será particular por esto. "éltimamente, cada vez que toco, tengo esa sensación de que es única. Hay situaciones en la vida que hacen que cada concierto sea especial, y que cada vez lo disfrute más", dice el músico.
Su sobrino de 14 años, hijo de su hermana, sigue regando la semilla sembrada hace décadas: "Llego a mi casa y se escucha una flauta. Y lo ves al chico tan entusiasmado... Es muy fácil darse cuenta cuando a alguien le gusta la música", afirma José. Y se ríe: "Mi familia sería algo así como una miniorquesta desparramada por el mundo".
Miembro de las Orquestas Sinfónicas de Santa Fe y Entre Ríos, José fue, entre 2001 y 2004, becario de la Fundación Antorchas. Realizó su Maestría en Música en el Conservatorio Real de Bruselas, Bélgica, donde obtuvo el Premier Prix en su examen final.
Es profesor de la cátedra de Flauta de la Escuela de Música C. Carminio, de la Universidad Autónoma de Entre Ríos.
Obtuvo el 1° Premio Mozarteum Salzburgo en 1989 y el 1° Premio Franz Lizt, en la categoría Vientos Madera, en 1994. También una mención especial en categoría Maderas (La Plata, 1994) y mención especial en la Selección de Jóvenes Instrumentistas (Unesco Chernovyl, 1996) para el programa "Música Esperanza".
En 1999 fue el único flautista latinoamericano seleccionado para asistir a las Holland Music Sessions en Holanda, en un concurso realizado en New York.
Obtuvo el primer premio por su Calidad Artística, otorgado por el Instituto Argentino de la Excelencia (Santa Fe, 1999); Premio Honorífico Brigadier Estanislao López como Flautista Santafesino otorgado por el Iade, Santa Fe.
En 2004, la Cámara Junior de Rosario, junto a la organización internacional Toyp (The oustandig young person), lo distinguió como uno de los diez Jóvenes Sobresalientes de la provincia de Santa Fe.
NATALIA PANDOLFO