éLTIMO LIBRO DE NORMA BATTé
Sabores, aromas y hablas de Emilia
Guardar en la memoria el mayor número posible de recetas que las jóvenes generaciones ya no conocen y conservar testimonio sobre las costumbres alimentarias del pueblo, sus orígenes y evolución es la idea que guió la redacción de esta obra.

"Antiguas recetas de Colonia Emilia" es el último libro de la escritora santafesina Norma Battú, donde reúne recetas con medidas exactas y otras que deben ser interpretadas en el contexto de la vida cotidiana. Allí inserta referencias históricas, recuerdos y comentarios.

Más que un recetario, esta obra debe ser vista como un compendio de referencias históricas, abarcador de diversos aspectos: sabores, aromas, hablas regionales, usos y costumbres y tradiciones europeas y argentinas.

-�Cómo aparece la inquietud personal de concretar este libro? -Llevo años trabajando en investigación histórica. El proyecto-marco se titula "Conservar la Memoria". A partir de él se generan otros específicos. Se desarrollan en el ámbito de la Secretaría de Cultura de la provincia, a través de su Departamento de Literatura, y con apoyo de la Comuna de Emilia.La cultura de un pueblo se expresa nítidamente a través de su cocina. En el caso de Emilia, mi lugar de origen, siempre me interesaron los procesos de síntesis cultural que se produjeron y seguirán produciéndose, puesto que su población se formó con grupos aborígenes, criollos, europeos y árabes. A su vez, los criollos y los europeos tenían distintas procedencias. Esto se proyectó a su cocina.En los primeros tiempos, cada grupo tenía sus modalidades; luego, algunas se conservaron, otras se transformaron: reemplazando elementos originarios que aquí no existían, etc.Y así vemos criollas horneando pan dulce, europeas utilizando huevos de ñandú, e hijas de italianos cocinando platos árabes, por dar algunos ejemplos. -�Cómo se desenvolvió el trabajo? -El antecedente del libro fue una pequeña publicación que hicimos en el año 2001, titulada "Nuestras antiguas recetas". Realicé la compaginación, la presentación y notas complementarias, pero como autora figuraba la Comunidad de Emilia. Y así era, porque sentía que ellos eran los verdaderos artífices de la obra.A través de la Comuna, se difundió una nota en la cual yo solicitaba recetas a los emilienses. Además, fui entrevistando personas que no residían en Emilia pero que tenían allí sus raíces y recordaban recetas del siglo XIX. -�Encontraste eco en la gente? �Se generaron vínculos para colaborar con la obra? -Fue sorprendente cómo la gente respondió a la convocatoria. íHombres y mujeres! Platos salados y dulces, bebidas, confituras, de todo. Además, técnicas antiguas, ancestrales.El Centro de Jubilados se ocupó de "dinamizar" a la población, para que aportaran sus escritos a tiempo, para armar el librito y participar en la Feria del Libro de Santa Fe. Un grupo de ellos vino a la presentación, relataron anécdotas, fueron entrevistados por periodistas. Los emilienses sintieron que estos contenidos eran valiosos.La acogida que tuvo esta obra en el público me hizo pensar en la necesidad de profundizar en el tema. Entonces, durante cinco años continué entrevistando gente, tomando notas, investigando la historia de algunos platos en el lugar de origen, comparándolos en su versión santafesina, etc. Algunas personas me brindaron sus colecciones de recetas, anotadas a mano algunas, recortadas de revistas otras. Asimismo, le presté atención a recetas de medicina popular. Y también recogí anécdotas, porque detrás de cada creación hay todo un historial que nos conecta con el modo de vida del pasado. Si hasta llegamos a identificar alimentos de las tribus aborígenes que antiguamente poblaban la zona.El resultado fue este libro cuyos verdaderos autores, como digo en la presentación, son quienes me brindaron los contenidos. Es una obra "abierta": tiene al final páginas en blanco, para que quien así lo desee anote sus antiguas recetas familiares. -�Cuál es la receta que más te gusta? -íTodas! Detrás de cada plato hay un recuerdo: olores, sabores, colores. Las personas queridas que hacían y hacen maravillas. Cada vez que voy y me ofrecen algún plato emiliense, le doy gracias a la vida, porque sé que se preparan con cariño y me conectan con la historia.La que más me emociona es una receta medicinal: un té de naranjas (incluyendo cáscaras y hojas) con azúcar quemada, que mi tío Toni nos preparaba cuando teníamos tos. Y las recetas de dulce de leche y nunca volví a comer dulce de leche como el que hacía mi madre, en el campo. La superficie era tan tersa y brillante, que reflejaba los rostros de los golosos que se inclinaban sobre el frasco. -�Hacés alguna receta? -En invierno, cuando llego del trabajo, me encanta prepararme una polenta. Claro que no la cocino durante una hora ni la corto con un hilo, como mis ancestros italianos, pero tampoco es la polenta instantánea. Hay que conservar los sabores de antaño, adaptándonos al ritmo de vida actual. También preparo mermelada mezclando cítricos. Hay muchos platos del recetario que me encantaría preparar, pero a veces la falta de tiempo te juega en contra. Ya llegará el momento.

DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL