Señores directores: Sostenía Inmanuel Kant que había dos oficios que eran los más difíciles de ejercer: gobernar y educar. El hombre sólo es tal gracias a la educación, pero se encuentra ante la dificultad de que es educado por otros hombres.
Años más tarde Sigmund Freud profundizó esta idea y afirmó que había tres oficios imposibles -no difíciles, imposibles dijo-: gobernar, educar y analizar, no como una expresión de renuncia sino como advertencia, en el ejercicio de estos oficios, de que nunca se lograría todo lo buscado, nunca la tarea se daría por acabada. Siempre "algo" faltante impulsaría a perseverar en el intento.
Cuento con casi 24 años ininterrumpidos de docencia en escuelas rurales, de jornada completa, de enseñanza media y técnica, privadas confesionales, liceo militar y actualmente en escuela primaria diurna y nocturna, habiendo desempeñado cargos de maestro, preceptor, vicedirector y director, consciente que en educación siempre falta algo por hacer.
Sueño con: - docentes que trabajen en un solo establecimiento, porque el sueldo satisface y no necesitan recorrer varios;
- concursos de ingreso y ascenso periódicos en todas las modalidades y niveles, que den estabilidad a los trabajadores de la educación;
- escuelas sin comedores escolares ni copa de leche, porque los padres, gracias al trabajo, pueden costearlo y volver a sentarse todos en torno a la mesa familiar;
- que las cooperadoras escolares colaboren con la institución y no que realicen acciones y obras que competen a otros estamentos de gobierno;
- la suficiente cantidad de cargos de maestros de grado, catedráticos, de plástica, de educación musical, de educación física, bibliotecarios, preceptores, secretaría, porteros, etc., acorde con la cantidad de alumnos las dimensiones del edificio;
- establecimientos propios, no alquilados, dignos de los alumnos y de los docentes;
- perfeccionamiento docente en servicio como una instancia para la creación de condiciones para que el educador pueda comprender los problemas presentados en su práctica y elaborar respuestas apropiadas;
- que la familia tome conciencia y asuma la responsabilidad de que es el agente primario de la educación de sus hijos y la escuela se dedique sólo a enseñar;
- alumnos con útiles escolares indispensables, guardapolvo, calzado y bien alimentados costeados por el trabajo digno de sus progenitores, no por campañas ni subsidios para tal fin otorgado a las escuelas;
- becas estudiantiles como reconocimiento al esfuerzo, perseverancia y estudio del alumno y no, según la constitución socioeconómica de las familias;
- bibliotecas escolares con volúmenes suficientes para todos los alumnos con su respectivos cargos de bibliotecarios en ambos turnos, que desplacen a las fotocopias;
- docentes respetados por los alumnos, padres y pares, que su palabra vuelva a tener valor y autoridad... Seguramente hay cientos de sueños más en el quehacer educativo propio y el de mis colegas pero deseo fervientemente que algunos de estos, al menos, sean tenidos en cuenta por nuestras futuras autoridades y por la nueva ley de educación en la provincia.
Martín Barrios DNI. 16.561.833.