En su lucha contra el terrorismo islámico en Europa, los servicios policiales y los agentes de inteligencia se enfrentan a una dificultad mayor: al margen de caricaturas y simplificaciones, el perfil del "yihadista" dispuesto a pasar a la acción es variado y difuso.
El terrorista potencial puede ser un médico o un desempleado, un ingeniero o un menesteroso, un ciudadano integrado o un marginal, alguien nacido en Europa o un inmigrante reciente, un creyente educado en la fe musulmana o un converso. Lo cierto es que el islamismo radical ha penetrado en todas las clases y medios sociales.
Esa dificultad, producto de las nuevas dinámicas creadas por la globalización, entorpece los esfuerzos de detección, reconocen los expertos. Durante un tiempo, la barrera cultural protegió a los grupos radicales de la curiosidad de los servicios de seguridad. Pero, desde hace un tiempo, la situación comenzó a evolucionar, sobre todo después de las olas de atentados que afectaron a Francia en los años 80-90 y, más recientemente, a España y Gran Bretaña.
Los nuevos guerreros de la "yihad" (guerra santa) en el Viejo Continente son móviles, versátiles y pueden ser jóvenes europeos como los demás.
Los terroristas que atacaron en Londres en julio de 2005, en una ola de atentados que provocó 55 muertos y más de 700 heridos, eran jóvenes hijos de musulmanes, pero nacidos y educados en Gran Bretaña. Eso no impidió que, en su afán de castigar a Occidente, optaran por convertirse en kamikazes.
Los que en marzo de 2004 pusieron las bombas en Madrid, con un saldo de 191 muertos y cientos de heridos, eran en su mayoría pequeños delincuentes o desempleados, recientemente emigrados de Marruecos, aunque los cerebros que los organizaron y armaron parecían tener cierto profesionalismo.
"No importa el medio social, sino el grupo", opina Marc Sageman, ex agente de la CIA, hoy psiquiatra. "Lo que refuerza la cohesión y la motivación es la dinámica de grupo", sostiene en su libro "El verdadero rostro del terrorista: psicología y sociología de los protagonistas de la yihad".
El grupo puede formarse en la mezquita, pero también en un club de gimnasia, un hospital, un café o en la esfera familiar, indica.
Sageman ha puesto en fichas las informaciones y datos de acceso libre de más de 500 presuntos terroristas y su base de datos le confirma que la propaganda islamista radical puede llevar a enrolar a todo tipo de individuos.
(AFP)