| |
La secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Romina Picolotti, admitió que se debe "frenar inmediatamente la tasa de desmonte" en el país y "evitar la expansión de la frontera agrícola", con el fin de reducir los daños ecológicos.
En ese sentido, sostuvo que "el Estado nacional está llevando adelante políticas de mitigación y adaptación" al cambio climático, provocado principalmente por la excesiva emisión de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero (GEI).
La funcionaria efectuó declaraciones tras presentar ayer en la Secretaría que encabeza el informe final de la II Comunicación del Gobierno a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, a diez años de la elevación del primer reporte hecho por el país.
"Este estudio demuestra el estado de situación actual de los gases de efecto invernadero y nos permite planificar, con escenarios al 2020 y 2040, las políticas públicas necesarias para su mitigación", afirmó Picolotti en un comunicado de prensa.
Según el informe, 95 por ciento de las emanaciones de GEI provienen de diversos sectores de la economía, como el industrial, el agrícola y el ganadero, mientras el resto se origina por la falta de tratamiento especial de residuos.
El reporte puntualiza que el aumento de la temperatura fue una de las consecuencias climáticas que sufrió el país en las últimas décadas, debido a las emisiones de GEI.
Picolotti precisó además que se registró "un importante aumento en el caudal de los ríos del noroeste y centro del país", mientras se observó una tendencia a la baja en la cantidad de agua de los cursos provenientes de la zona cordillerana.
Para la funcionaria, otra de las consecuencias climáticas será la "disminución que tendrá la cuenca del Río de la Plata, que es una importante vía de navegación comercial y es importante para la producción de energía del país".
Además de los procesos industriales y la producción de energía, las emisiones de GEI tienen origen en la explotación agrícola, que produce óxido nitroso; el ganado vacuno, a través de la fermentación entérica, y el transporte vehicular, que emite dióxido de carbono.
Picolotti desglosó parte del plan de acciones que impulsa la administración nacional para mitigar una profundización de los daños ecológicos. "Con los gobiernos de Mendoza y San Juan, estamos impulsando la regulación de las aguas subterráneas. En el norte, estamos adecuando a toda la ganadería a pastizales adaptables a otra temperatura climática, promoviendo las reservas de forrajes", dijo.
Subrayó que la cartera que encabeza trabaja "con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y la Secretaría de Agricultura para limitar la tala de bosques nativos a través de la ley de presupuestos mínimos".
Por último, aseguró que el gobierno nacional también concreta medidas para "evitar la expansión de la frontera agrícola a zonas que son cabeceras de cuencas hídricas".
El Litoral está entre las regiones más afectadas por el cambio climático, junto al Noreste, el Noroeste y Cuyo. Entre las regiones que tendrían un riesgo medio estarían el centro, la región metropolitana y el norte de la Patagonia, pero el sur de esa región correría menos riesgo.
Según se prevé, la temperatura aumentará de 2� a 4�, con mayor intensidad en el norte y centro del país. Las lluvias se incrementarán en hasta 200 milímetros más que el promedio anual para las mismas zonas del país. Pero en la región próxima a la cordillera de los Andes se pronostican hasta 400 mm menos. En algunos sectores de la Cuenca del Plata, habrá mayor riesgo de inundaciones, en tanto que la zona de Cuyo podría sufrir una potencial sequía.
En el sector del agro, se espera mayor sensibilidad de los cultivos, pérdidas de actividad por inundaciones, erosión hídrica, menor disponibilidad de agua para riego (especialmente en Mendoza y San Juan) y peligro de desertización, según el ámbito de incidencia. Estos impactos estarían producidos por las olas de calor que provocan una mayor evaporación de las aguas y un estrés hídrico. Esta última consecuencia afectaría también la provisión de energía.
En el sector energético se visualiza, entre otros aspectos, una potencial rotura de presas y una mayor demanda de energía por expansión de la agricultura y de las agroindustrias.
Mientras, el sistema urbano presentará riesgo de inundaciones, afloramiento de las napas freáticas, posibles deslizamientos y hasta escasez en el suministro de agua potable.
Gases.
De acuerdo con el informe, un 95 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) es responsabilidad de los sectores de la economía, como el industrial, el agrícola y el ganadero, mientras que el 5 % restante se origina por los residuos y desechos. Puntualmente, las emisiones tienen origen en la explotación agrícola, que produce óxido nitroso; el ganado vacuno, a través de la fermentación entérica; el transporte carretero, que emite dióxido de carbono; la producción de energía y los procesos industriales.
Medidas
De acuerdo con la iniciativa nacional, entre las medidas de adaptación que se deberán tomar se incluye: ajuste de los tejidos urbanos y ordenamiento territorial en relación con la ribera de los ríos y costa marítima; tipologías edilicias y uso de materiales de construcción apropiados; conservación y expansión del arbolado urbano y de los ecosistemas naturales; provisiones en sistemas de salud para la prevención de enfermedades; legislación sobre el uso de suelo y tener en cuenta mapas de riesgo de inundación y consideración de nuevas variedades de cultivos agrícolas.