Agencia Télam / De la redacción de El Litoral
El ex árbitro internacional Horacio Elizondo aseguró que, "en general, el nivel del arbitraje argentino está en una franca decadencia en los últimos 15 años" y consideró que se trata "de un proceso paulatino, pero que se va acrecentando".
El ex árbitro internacional expresó que "creo que, en general, el nivel del arbitraje argentino está en una franca decadencia, en los últimos 15 años. Es un proceso paulatino, pero se va acrecentando".
Elizondo agregó que, a su entender, "parar árbitros no es la solución. Primero, hay que fijarse cuál es el nivel que se tiene hoy, trabajar sobre él y ver, en otras categorías, qué recursos humanos y qué material hay, para poder tener un mejor nivel".
También consideró que el arbitraje "necesita un cambio estructural en todo el país", y explicó que "no es lo mismo el aprendizaje de un árbitro en Capital, donde existe un plan de estudio con reconocimiento terciario, que en el resto del país.
"Además -agregó-, los sistemas de enseñanza y las metodologías son muy arcaicas para este momento de un fútbol superprofesional. Hay que pensar que un árbitro participa en un juego de 90 minutos, en los que corre entre 13 y 15 kilómetros, y toma 300 decisiones".
Consultado sobre el fútbol en general, Elizondo señaló que el deporte "es una manifestación social importante. Queremos que las generaciones futuras comiencen a identificarse con otro tipo de situaciones. Los chicos conocen los valores, pero el problema es que los internalicen".
En tal sentido, explicó que "las dos instituciones básicas en el crecimiento de un chico son la familia y la escuela, que hoy están en crisis. La idea es aprender de la crisis y poder contribuir a que estas instituciones tengan un mejor estado".
En otro orden, sostuvo que "hay un concepto deshumanizado del deporte, que tiene que ver con plantearse que el que va a disputar el juego con uno es rival, oponente, enemigo. Es decir que estoy transfiriendo el deporte a la batalla, a la guerra. Y en la guerra se neutraliza y, después, se aniquila al adversario.
"Considero que el deporte debe pasar por otro concepto, el de autosuperación, y pensar que quien compite conmigo es un igual, que tiene las mismas fortalezas y las mismas debilidades", agregó el ex árbitro internacional, considerado el mejor del mundo en 2006, cuando dirigió nada menos que la final del mundo entre Italia y Francia, en la cual tuvo la aplaudida decisión de expulsar a Zidane, luego de que éste le diera un cabezazo en el pecho a Matterazzi. Elizondo, además, fue el árbitro en ese certamen de Alemania del partido inaugural, erigiéndose así en el primer juez que obtiene ese doble honor en un mundial.
Finalmente, Elizondo expresó que "el fútbol está pasando por un momento de deshumanización, donde se mezcla el mercantilismo, entre otras cuestiones. Y somos nosotros, los adultos, los que tenemos que empezar de a poquito a devolverle credibilidad".