Francia e Inglaterra, en pos de la gran definición

En medio de la generalizada satisfacción británica y la euforia gala, todo está dado para que la inesperada semifinal que mañana a las16 protagonizarán Francia e Inglaterra en el Stade de France de Saint Denis se transforme en una verdadera fiesta de la VI Rugby World Cup que inexorablemente se aproxima a sus tramos más trascendentales.

Obviamente, nadie debe olvidar que este espacio tan selecto estaba "reservado" para Nueva Zelanda y Australia, el "superclásico del Hemisferio Sur", pero la defección de las potencias y el oportunismo de Coqs e ingleses, hizo posible este choque que suena más a definición del Seis Naciones que a semifinal mundialista.

A la hora de intentar concretar un análisis previo del atrayente cotejo, surge cierto favoritismo hacia los franceses, producto no sólo de la inconmensurable inyección de optimismo que generó el histórico triunfo ante los All Blacks, sumado a la condición de anfitriones.

Sin embargo, el campeón-defensor demostró que está vivo, pese a que su potencial actual nada tiene que ver con el formidable Rose Team que en 2003 levantó la William Webb Ellis Cup ante los Wallabies, en la mismísima Sydney.

Los protagonistas

Tal como se anticipara oportunamente, ambos tenían confirmadas las mismas alineaciones que habían hecho posible las promesas antes citadas, por lo que mañana no presentarán variantes.

Francia alistará a: Olivier Milloud, Raphael Ibañez (capitán) y Pieter De Villiers; Fabien Pelous y Jerome Thion; Serge Betsen, Julien Bonnaire y Thierry Dusatoir; Jean-Baptiste Elissalde y Liones Bouxis; Cedric Haymans, Yannick Jauzion, David Marty, Vincent Clerc y Damian Traille. Head-Coach: Bernard Laporte. Inglaterra alistará a: Andrew Sheridan, Mark Regan y Phil Vickery (capitán); Simon Shaw y Ben Kay; Martin Corry, Nick Easter y Lewis Moody; Andy Gomarsall y Jonny Wilkinson; Josh Lewsey, Mike Catt, Matthew Tait,Paul Sackey y Jason Robinson. Head-Coach: Brian Ashton.

Howlett pidió disculpas por su "descarrío"

El winger neozelandés Doug Howlett, detenido por la policía londinense por vandalismo 48 horas después de que los All Blacks fueran derrotados por Francia en cuartos de final del Mundial 2007, el sábado pasado en Cardiff, pidió perdón en la víspera a través de declaraciones periodísticas.

El rugbier de 29 años fue arrestado por la policía londinense después de que varios testigos lo vieran saltar sobre dos vehículos estacionados en el Hilton Hotel de Cardiff, en la madrugada del martes pasado, cerca del aeropuerto de Heathrow, en el que se alojaban los neozelandeses en espera de regresar a su país.

""Me avergüenza que lo sucedido una noche me haya puesto en esta situación. Fue un pequeño descarrío que ahora me hace estar aquí", expresó Howlett, quien reconoció que se encontraba bajo los efectos del alcohol en el momento de los hechos.

Howlett, que se disculpó con sus compañeros, la afición y el público en general, agregó que no tenía ninguna intención de hacer daño y que está buscando, con ayuda de la policía, a los propietarios de los vehículos para indemnizarles por los desperfectos ocasionados.

El rugbier salió en libertad bajo fianza y tendrá que presentarse ante la policía el mes próximo. A punto de firmar un contrato con el Munster irlandés, se ha quedado en la capital inglesa en lugar de viajar a Nueva Zelanda con el resto del equipo.