Cristina en campaña. Hoy visitaba Mendoza y Neuquén
Un discurso conciliador de la senadora en el Mocoretá
Insistió con la necesidad de construir un pacto social entre todos los sectores. Pidió no olvidar lo sucedido en el país, pero sin agravios ni ofensas. No estuvo Julio Cobos; tampoco Carlos Reutemann.

Superado el accidente aéreo, la comitiva de Cristina Fernández de Kirchner arribó anoche al estadio de Regatas casi una hora después de lo previsto. Tres pantallas y dos gigantografías -una de la primera dama y otra de Julio Cobos- constituían la escenografía. En el estrado estaban Martín Balbarrey, Agustín Rossi, Rafael Bielsa y Obeid, todos a la izquierda de Cristina; a su derecha, el gobernador Jorge Busti y demás autoridades entrerrianas. En una segunda fila, los candidatos a diputados y senadores nacionales de las dos provincias.

Como el estrado, también la tribuna tenía esa bipolaridad, y cada vez que un dirigente era mencionado, se producía una suerte de guerra de ovaciones según fuesen santafesinos o entrerrianos.

Con atuendo color guinda, sonriente y tirando besos al público, Cristina ingresó al recinto. Al ritmo de una canción de Abel Pintos, abrazó, firmó un autógrafo y hasta bailó con una nena que se trepó al escenario.

El acto siguió con la proyección del video sobre Perón, Balbín y Frondizi que se repite en cada presentación de Cristina, y que fundamenta el espacio político creado por los Kirchner, bautizado Concertación Plural. Después vinieron los discursos de Obeid y Busti, y otro video con una secuencia de imágenes de la candidata en diferentes situaciones: en el Congreso como senadora, con Madres de Plaza de Mayo, en actos públicos..

Los discursos

Jorge Busti, uno de los más aplaudidos de la noche, saludó primero al "hermano gobierno santafesino". Después, aclaró que la presencia entrerriana en el lugar tenía que ver "con las convicciones y no con la conveniencia".

Recordó que la primera salida al interior que hizo Néstor Kirchner en 2003 fue a Paraná, "para llevar el pago de tres meses de sueldos de los docentes" y a partir de ello, se comprometió acompañar a Cristina "con mucha militancia".

Obeid, a su turno, aprovechó el relato del incidente aéreo (ver aparte) para resaltar "el coraje y la valentía" de la candidata a presidente. Aludió a la metáfora habitual de Néstor Kirchner sobre "el país que está saliendo del infierno", para asegurar que el 10 de diciembre y tras "la exitosa gestión actual", el país "estará saliendo hacia un mundo distinto. Y ese nuevo mundo -advirtió- va a tener una persona conduciéndonos: Cristina. El país estará en manos de una persona que no sólo sabrá conducir porque se ha preparado para ello, sino también porque tiene coraje para hacerlo".

Cristina, la última oradora, tampoco pudo obviar el accidente en el aeropuerto. "Es un día muy especial hoy; no sé si será peronista o no, pero es bueno porque no nos pasó nada. íEs un día argentino!", exclamó. En general, intentó desdramatizar lo sucedido, pero al menos en tres oportunidades aludió desde el discurso al "día accidentado", y al "temporal". Más adelante, dedicó varios párrafos a la necesidad de construir un "pacto del acuerdo social"..

Sin ofensas

Con un claro tono conciliador, Cristina llamó a "construir un acuerdo entre trabajadores, empresarios y organizaciones sociales, para definir cuáles son los ejes patrimonio de todos los argentinos y no de un sector", aunque advirtió que "siempre hay sectores minoritarios, tal vez muy poderosos, que añoran otra época", en una directa alusión a los '90. Sin embargo, pidió que aun en esos casos, se actúe "sin agravios ni ofensas".

La postulante oficialista pidió que el 28 de octubre "gane la mejor idea y que los políticos dejen de ser el problema para ser la solución. Que nadie crea que las elecciones son la vida o la muerte, porque la gente está harta del agravio y de la descalificación grosera", insistió.

Más adelante, consideró que frente a las cosas que vivió el país, "la actitud más importante que puede mostrar hoy un dirigente argentino, tal vez nosotros más que ningún otro, sea la humildad". La senadora dijo que impulsan "el pacto del acuerdo social porque no puede ser más que cada elección sea un drama; una suerte de ruleta rusa". Para la primera dama, hay que "sentir que hemos hecho mucho pero todavía falta", y subrayó que la actual es una "etapa de recuperación económica y social, pero también de recuperación democrática e institucional porque las cosas se vuelven a decidir en la Casa Rosada, en el Parlamento y en la Corte, cada cual con su competencia, deber y rol".

Concluido el acto, Cristina viajó vía terrestre hasta Rosario, donde embarcó después el avión presidencial que la llevó hasta Capital Federal. A esa altura, todavía retumbaban en los oídos de quienes habían asistido al acto, las estrofas de la canción de Patricia Sosa que había acompañado el video sobre la vida de Cristina: "...abre tus alas que ahora estás en libertad...; ...no es tan difícil que aprendas a volar...".

Ausentes

Hubo al menos dos dirigentes cuyas ausencias llamaron la atención. El primero, ni más ni menos que el otro integrante de la fórmula presidencial, Julio Cobos. El gobernador mendocino sólo estuvo presente a través de la gigantografía que se había ubicado en el centro del escenario. La segunda, la del actual senador nacional Carlos Reutemann. El legislador, que hubiese sido casi anfitrión, sí había participado del acto proselitista que encabezó Cristina hace dos semanas en la ciudad de Rosario. Pero ayer no estuvo.

Afectuosa

Una vez que concluyeron los discursos, que cayera la lluvia de papelitos plateados y que empezara a sonar otra vez la música de Abel Pintos, la senadora bajó del estrado, y fiel al estilo rompe protocolos de su marido, se mezcló entre la gente. Dio la mano y besó a cuantos se acercaron hasta la barra de contención que se había dispuesto por razones de seguridad. Y el rito siguió por los menos durante media hora, hasta que ya no quedaban dirigentes sobre el estrado, y hasta cuando las pantallas gigantes ya se habían apagado.