La nueva derrota preocupa porque se sufre en un marco institucional poco propicio...
Colón es un calvario que se nota adentro y afuera
gentileza diario El Día de La Plata. 

El equipo de Astrada se sigue cayendo. La cuestión pasa por tener grandeza y asumir los riesgos concretos de la situación, tanto adentro de la cancha como también afuera, donde los dirigentes deben dar señales claras.

Ignorar la realidad de lo que pasa en Colón, adentro y afuera de la cancha, sería taparse las manos con los ojos e intentar caminar por una cornisa. Esa realidad que no se puede tapar es clara: adentro de la cancha, Colón es un equipo que se ha "pinchado"; afuera de la cancha, Colón es un club en el que el conflicto dirigencial está planteado en términos absolutos y no se puede esquivar, aunque sí se debe encontrar urgente una solución que no siga dañando sus estructuras.

Entre ese Colón que adentro de la cancha ahora asoma como un equipo vulnerable y, en parte, confundido y desmejorado por bajones individuales y colectivos, y el otro Colón, el de afuera, que desparrama sus conflictos y falta de entendimiento que se hicieron públicos y notorios por parte de dos de sus vicepresidentes, se estableció una situación que a esta altura de las cosas empieza a tornarse preocupante porque hay un sitio que se debe defender a ultranza y todos, sin excepción, no se pueden desentender. Pero está claro que esa defensa no se va a conseguir planteando el caos, la división o pateando tableros, sino tirando todos de un mismo carro. Con una comisión dividida o con dirigentes empeñados en marcar diferencias es muy difícil que se llegue a construir algo productivo. En todo caso, se dejará todo a expensas de un equipo de fútbol que, en la cancha, consiga lo que no se logra afuera: alegrías. Y si el equipo empieza a fallar, como lo viene haciendo, la situación empeorará. Y en todo caso, hacer que todo dependa de la suerte deportiva, que la pelota pegue en el palo y entre en lugar de que pegue en el palo y salga, termina transformándose en una verdadera "ruleta rusa" a la que Colón, como institución, no puede permitir que se caiga.Hay que entender, desde la grandeza de las posturas, que ahora se torna más necesaria que nunca, que será imposible que se consiga un ambiente propicio en medio de tantas diferencias. Reservarse un lugar para el disenso puede resultar hasta constructivo; pero plantearlo de una manera tan cruda como se lo hace, es, ni más ni menos, un verdadero "atentado" a la gobernabilidad. Y esto es lo que la comisión directiva toda de Colón debe procurar: sentar bases concretas de manejo institucional que no se vean aminoradas por posturas personales. La comisión tiene mecanismos para que esto no ocurra y debe obrar en consecuencia. Y debe ser rápido, antes de que el tiempo, los hechos y los resultados deportivos terminen derribando lo que se intentó construir.

Las dudas del Colón de adentro

Este equipo que viene perdiendo o dejando actuaciones poco convincentes, nada tiene que ver con el que también perdía en el arranque del torneo pero dejaba la sensación de que se podía recuperar.

�Qué hay entre este Colón de anoche y del partido con Banfield, con aquél que también perdió dos seguidos con Vélez y Arsenal?, diferencias abismales. En lo único que coinciden es en la suerte matemática: cosecharon 0 puntos. Pero en lo futbolístico, ese Colón que caía producto de la sucesión de situaciones claras de gol marradas (que, por ejemplo, le costaron el puesto en su momento a "Tito" Ramírez), pero que superaba en el trámite a sus rivales, es muy distinto de éste que deja muy poco o casi nada para rescatar, por más que en el balance final coseche lo mismo que el "otro".

El esquema no cambia y la mayoría de las modificaciones que se hacen son obligadas. Astrada cambia lo que no resulta. Por ejemplo, sigue la rotación -a 13 fechas de comenzado el torneo- tratando de encontrar una compañía adecuada para Gandín. Ayer volvió al equipo Ramírez, que fue el que arrancó de "9" en el campeonato. Luego pasaron Enría, Quinteros y Cardetti. Ninguno supo hacer lo indispensable para resolverle el problema al técnico. Y ahora volvió a intentarlo con Ramírez, que anoche marró dos situaciones muy claras para marcar.

El 4-4-2 es un esquema claro, sencillo de practicar. La voluntad del técnico de ir a buscar los partidos, planteando esquemas agresivos que condicen con lo que pregona, es otra de las cosas que no se discuten. Pero acá se están dando algunas circunstancias que llevaron a este desmejoramiento general del equipo, y es el bajón individual en el que entraron la mayoría de los jugadores y que se analiza aparte.

No creo que Astrada cambie demasiado sus conceptos futboleros a la hora de armar el equipo y plantear sus estrategias. Además, sería improductivo, para él y para los jugadores. El tema pasa por recuperar la personalidad que alguna vez se tuvo y por entender que de lo que se escuchó en los últimos días, hay algo que es cierto: Colón necesita sumar puntos pensando en el promedio y olvidarse un poco de aquellas pretensiones iniciales de Astrada, un hombre con prosapia de campeón, surgido en una verdadera cuna de campeones como es River y acostumbrado a pelear arriba. Algo que quiere hacer en Colón, aunque está claro que todavía no es el tiempo.

El sábado con los jujeños.

El próximo partido de Colón está confirmado: será el sábado venidero, en el Centenario, enfrentando a Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Luego de este encuentro, a los sabaleros le quedarán tres partidos como visitante (Newell's, Racing y River) y otros dos como local (San Lorenzo y Estudiantes).

Enrique Cruz (h)(Enviado Especial a La Plata)