Dicen que la plata hace la felicidad, pero para Colón, La Plata fue el inicio del caos futbolero. El 12 de setiembre, cuando comenzó a jugarse este partido que concluyó ayer, justo un mes después, Colón llegó con el ánimo bien arriba: venía de ganarle a Boca en el Centenario con el golazo de Totono Grisales en la expiración del partido. El equipo estaba bien, peleaba en los primeros puestos y hasta Astrada se dio el gusto de meter dos cambios sorpresivos, colocando a Enría y a Iriarte como titulares, con el afán de "preservar" algunos titulares para el partido que se venía a los pocos días: la visita del puntero, Independiente, en el Centenario.
Desde allí, Colón no supo ni de buenas actuaciones y de muy pocos resultados favorables. Apenas un triunfo claro ante un limitadísimo Olimpo de Bahía Blanca, dejó contenta a la gente que ya veía el declive notorio que el equipo experimentaba en lo colectivo y, sobre todo, en lo individual. Acá, en este aspecto, es en el que se basó este pasaje de resultados poco convincentes, que hicieron que Colón esté ahora merodeando la mitad de la tabla, cuando, en realidad, el objetivo apuntado era superior.
Sin dudas que Freddy Grisales se había transformado en el verdadero estandarte futbolero de Colón. Hombre conocido de la casa, que tuvo una fulgurante aparición en aquel equipo de Basile y que después se fue para no regresar, había orquestado este segundo paso por la institución convencido de que venía en busca de una revancha, y la estaba consiguiendo.
Astrada, conocedor de la situación, lo mimó bastante. Lo puso de titular, le dio órdenes concretas de conductor, le pidió a todos que la pelota pase por Totono, que sea él quien se encargue de manejar los ritmos, y el colombiano cumplió con creces. Fue hasta el partido con Boca. Allí se empezó a ver a otro Grisales, el de las largas "desapariciones", el que no entraba en juego, el que se fastidiaba porque la pelota no le llegaba... En definitiva, el Totono que nadie quería ver: ni sus compañeros, ni la gente, ni él mismo.
Pero no fue solamente la caída de Totono la que repercutió en el equipo. Centurión dejó de ser aquel jugador picante, hábil y desequilibrante; además, se lesionó y nunca más recuperó el muy buen nivel de los dos primeros partidos, cuando entre él y Totono se encargaban de conducir futbolísticamente al equipo.
Ese mediocampo estaba aceitado: Grisales-Falcón-Teté-Centurión, sabían qué es lo que se debía hacer para contener y jugar. Sobre todo para esto último, considerado esencial en el funcionamiento de un equipo de Astrada.
Se fue cayendo el rendimiento del equipo en la mitad de la cancha y se empezaron a descubrir algunas grietas en la defensa. Merlo mantuvo la titularidad pero no fue el mismo de los primeros partidos. Perdió la titularidad Tombolini, empezaron a cambiarse los compañeros de zaga de Merlo (Garcé en algunos partidos, Píccoli en otros y Goux ahora) y tampoco se encontró regularidad en el sector derecho, donde Jerez, Píccoli, Garcé y Chitzoff se fueron cambiando de manos la función de marcar y subir por derecha.
Conclusión: este Colón de la debacle, que apenas cosechó un 30 por ciento de los puntos que puso en juego en los últimos seis partidos y que contrastan con el casi 70 por ciento que tenía, de promedio, el Jefe Astrada hasta que llegó aquel partido fatídico y no terminado ante Gimnasia, se ha transformado en el fiel reflejo de una situación que ha tomado ribetes preocupantes para el presente y futuro sabalero.
El equipo no funciona, el técnico ha perdido por primera vez la brújula, los resultados no se dan y los rendimientos individuales han decaído notoriamente y en forma pareja. Cómo se verá, un cóctel de hechos negativos que pusieron a Colón en jaque futbolero de cara al futuro.
Cancha: Estadio Unico de La Plata.
Árbitro: Carlos Maglio.
Gimnasia y Esgrima La Plata: Cejas; Ormeño, Civelli, Gentiletti y Landa; Piatti, Escobar, Medina y Batalla; Leal y Herrera. A.S.: Kletnicki. Estuvieron en el banco: San Esteban, Pierrou, Leguizamón. D.T.: Julio César Falcioni.
Colón: Blázquez; Juan Fernández, Goux, Merlo y Rivarola; Romero, Falcón, Esteban González y Centurión; Gandín y Ramírez. A.S.: Tombolini. Estuvieron en el banco: Reynoso, Prediger, Cardetti y Quinteros. D.T.: Leonardo Astrada.
Goles en el segundo tiempo: a los 12 m Escobar (G) y a los 33 m Piatti (G).
Cambios: en el segundo tiempo, a los 15 m César González por Esteban González; a los 25 m Enría (C) por Centurión; a los 27 m Piergüidi (G) por Batalla; a los 30 m Cardozo (G) por Leal y a los 33 m Aued (G) por Herrera.
Incidencias: en el segundo tiempo, a los 15 m fue expulsado Rivarola (C) por juego brusco. Se jugaron dos tiempos de 34 y 33 minutos, respectivamente. Los otros 23 minutos se habían jugado el 12 de setiembre pasado y el partido se suspendió, en esa ocasión, por lluvia.
Amonestados en Colón: Falcón.
BLÁZQUEZ (4).- En el primer gol le cabecearon prácticamente de emboquillada; en el segundo no tuvo nada que hacer. De todos modos, tuvo dos o tres salidas en las que pareció quedar a mitad de camino. No transmitió la seguridad de otros partidos.
Enrique Cruz (h)(Enviado Especial a La Plata)