La mayor exportadora de granos argentina y uno de los especialistas en vacunos más reconocidos del país su juntaron y salió Ruter, el primer producto de destete hiperprecoz que posibilita el desarrollo del rúmen en terneros en tan sólo 35 días. Ahora, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y el médico veterinario Alejandro Lis avanzan en la fase siguiente: combinar el producto con técnicas de manejo eficientes para demostrar que la ganadería de cría es posible, aún en pleno corazón agrícola argentino.
El Proyecto Santa Ana se lleva adelante en un campo de la localidad de General Gelly, en el sur santafesino, y apunta a la investigación aplicada en producción bovina y ovina. Se basa en el Ruter como un sistema, en interacción con otras herramientas como pasturas, fertilizante, agua, alambre y genética. También se pone énfasis en el bienestar animal y el cuidado del medioambiente.
La experimentación tiene metas y plazos: para 2010/12 pretenden alcanzar como planteo de cría tradicional (ventas al destete) 450 kilos de carne por hectárea al año (kg/ha/año) y 800kg/ha/año en un planteo de cría con ciclo completo. En 2005 comenzaron los trabajos y ya se observan los primeros resultados: 342kg/ha/año y las primeras hijas del sistema entraron al servicio con 13.5 meses y 330 kilos (arriba de los 280 kilos propuestos como objetivo).
Durante un encuentro con la prensa en General Conesa, provincia de Buenos Aires, Lis comentó que, para desarrollar el proyecto, se buscó un campo representativo de la ganadería de cría. Así se instalaron en uno de 165 hectáreas "destruído agronómicamente", con 80 años continuos de agricultura sin rotación, 6ppm (partes por millón) de fósforo, sin nitrógeno, con problemas de estructura y desprovisto de materia orgánica.
Una de las pautas fue trabajar sobre la calidad del suelo ("la tasa de reposición no supera el 30 o 40%" en la agricultura argentina, aseguró). Proceso de fertilización mediante, ahora el campo triplicó el contenido de fósforo inicial y alcanzó los 18ppm.
Otro de los enfoques se concentra en "la relación del animal con el sistema"; que dicho de otra manera significa tomar en cuenta la cantidad de factores que estresan a los animales "para conocerlos y mensurarlos". Así, la primera medida que tomó Lis fue eliminar perros y caballos para manejar la hacienda, y se basó en un uso eficiente del alambre. Montó un sistema eléctrico de 27 kilómetros dividiendo el campo en potreros de 3 hectáreas. "Es un costo favorable en función del retorno", sostuvo.
Para para mencionar que gracias al bienestar animal se ahorra gente, tiempo y dinero comentó: "en la última vacunación antiaftosa vacunamos 320 vaca en tres horas".
La alta densidad de las pasturas también aporta lo suyo. Se consociaron 2 tipos de festucas, lotus y trébol blanco de modo tal que el animal coma "a boca llena". Entre otros resultados (como el servicio de vaquillonas de 13.5 meses), se consiguió que un grupo de 108 vacas que tendrían que haber salido al mercado como CUT (las que, por quedarse sin dentadura, ya no pueden parir más terneros) se inseminaran nuevamente.
Con el ímpetu de los que le ponen pasión a su trabajo, Alejandro Lis también se despojó de lugares comunes y discursos políticamente correctos para poner el dedo en la llaga. Tras recordar que "en los últimos 40 años la ganadería no cambió nada", lanzó la crítica: "dejemos de llorar un ratito"; por ejemplo atribuyendo a razones exógenas (como pertenecer al circuito de países con aftosa) el atraso de la actividad. En tal sentido comentó que hay 22 millones de vacas en el país y nacen al año entre 12 y 13 millones de terneros, lo cual significa que hay un 40% de vacas sin terneros.
"La cría nunca fue negocio, nunca se la analizó desde el punto de vista económico", reprocha el "ideólogo" del Ruter, y explica que tradicionalmente la actividad se volcó por obligación a campos sin capacidad agrícola o bien como "reaseguro o alcancía" de quienes cultivaban la tierra, pero reservaban una porción para tener disponibles los animales cuando fallaba la cosecha.
"Hoy, con la siembra directa, que hace posible la agricultura donde antes no se podía, se plantea como un serio riesgo para la persistencia de la cría", vaticina.
El Proyecto Santa Ana, en tanto, avanza a paso firme en General Gelly para demostrar lo que pocos creen: que la cría -�la cenicienta de la ganadería?- no sólo es posible en tierras ricas, sino que además puede ser una mejor alternativa. Al respecto, Lis se juega el todo por el todo: "en los términos que nosotros proponemos, la cría puede competir con campos de 20/30qq de soja".
Miguel Angel Fabbroni, gerente del Área de Nutrición Animal de ACA, celebró el quinto año desde el lanzamiento de Ruter durante el encuentro con la prensa en General Conesa.
En diálogo con Campolitoral manifestó que gracias al trabajo de difusión empezó a quebrarse la resistencia del mercado -en particular el internacional- al novedoso producto y anticipó que para 2008 esperan aumentar los envíos hacia Oceanía.
"La novedad, aunque es bien recibida, también genera una resistencia; y si viene de un país del tercer mundo como el nuestro, que no tenemos fama de serios, peor todavía", comentó respecto de los acuerdos conseguidos por medio de los cuales empezarán a enviar Ruter a productores neocelandeses y australianos.
"Nosotros pensamos que las operaciones importantes van a empezar a partir de marzo de 2008", confesó Fabbroni, y detalló que en Nueva Zelanda el producto se destinará al tambo y en Australia a la ganadería de cría.
En cuanto al modo de colocación agregó: "allá nos representa una empresa muy grande que se llama PGG Wrightson, son proveedores de insumos y están recibiendo nuestra capacitación en estos momentos".
Juan Manuel Fernández[email protected]