A la mujer de campo en su día

La idea de un Día de la Mujer Rural, se inició en una Conferencia de las Naciones Unidas para la Mujer, celebrada en Beijing en septiembre de 1995.

Se consideró que ésta era una forma práctica de obtener el reconocimiento y apoyo a los múltiples roles de las mujeres rurales, las que -en muchos casos- son agricultoras y pequeñas empresarias.

El derecho a la alimentación es un derecho universal, y las mujeres rurales son concientes de que es necesario producir para alimentar a una creciente población mundial que cada vez demanda más y mejores alimentos.

Con el paso del tiempo, el rol de la mujer como protagonista de las cadenas productivas ha sido cada vez más reconocido. Sin embargo, en muchos aspectos, todavía siguen siendo marginadas o relegadas. De hecho, según la FAO, las mujeres producen más del 50 % del alimento que se cultiva en el planeta. En África, las mujeres efectúan más del 80% de la producción alimentaria, en Asia es el 60% y en América del Sur del 30 al 40%. La mayoría de los pobres del planeta vive en zonas rurales; y el 70% de los pobres en medio rural son mujeres, siendo su principal recurso la agricultura.

Es por eso que ellas, recomiendan algunas medidas concretas para el fomento de la producción agrícola. Las mismas apuntan, entre otras cosas, al control y la autonomía financiera de las agricultoras sobre el fruto de su trabajo para asegurar así, una producción de calidad continua y -por ende- ingresos constantes para ellas y sus familias; la posibilidad de poseer y gestionar con total autonomía financiera una explotación agrícola si así lo desean; una mejor comercialización de sus productos agrícolas gracias a infraestructuras de transporte y ventas adaptadas; un desarrollo rural justo que permita a los agricultores vivir y permanecer con sus familias en las zonas rurales (caminos, escuelas, servicios en medio rural, pequeños comercios, administración de base, etc.); adaptar las herramientas de producción para mejorar la cantidad y la calidad de los alimentos producidos, aliviar lo penoso de las labores agrícolas, permitir la producción en zonas precarias y disminuir las consecuencias nocivas para la salud.

Mientras tanto, ellas van. Como decía la Madre Teresa de Calcuta: "Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años...Pero lo importante no cambia, tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

"Tu espíritu es el plumero de cualquier telaraña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida. Detrás de cada logro, hay otro desafío.

"Mientras estés viva, siéntete viva. Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas...Sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón- íPero nunca te detengas!".