A pesar de las promesas de mejor calidad institucional
La chicana domina la campaña
El botox, el bronceado de lámpara, los tomates, las papas y los patovicas se convirtieron esta semana en las estrellas simbólicas de la campaña electoral, al colarse en los discursos de candidatos y dirigentes.

Julia Izumi (CMI)

La recta final de la campaña electoral, que se inició con promesas de mejorar la calidad institucional de la Argentina, encontró a los candidatos y dirigentes políticos más cerca de la cancha de fútbol que de la retórica aristotélica. El uso de chicanas, de figuras e imágenes provocadoras y el montaje de escenografías ad hoc, más que desmentir, parecen confirmar el bajo voltaje de una campaña electoral marcada por la apatía.

Acaso con la intención de reducir la brecha que los separa de la candidata oficialista Cristina Fernández de Kirchner, algunos dirigentes de la oposición apelaron esta semana a todo tipo de metáforas para criticar a quienes aspiran a permanecer una temporada más en el poder.

La comparación realizada por la postulante de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, entre Eva Perón y la senadora Kirchner fue apenas una de las tantas alegorías que se dispensaron de uno y otro lado del mostrador: "Tuvo la vida de una heroína política y se convirtió en una reina de verdad, no en una reina del botox", disparó la fundadora del ARI al hablar de la abanderada de los humildes, y en elíptica alusión a los retoques estéticos que se sucedieron en el rostro de la actual primera dama.

"Eva se construyó reina no al ponerse el vestido o el tapado de piel, sino cuando se despoja, en la entrega", agregó, como para reforzar la idea de que Cristina Fernández está lejos de ese modelo de abnegación.

Carrió es una dirigente acostumbrada a recibir golpes bajos de sus adversarios, de modo que sorprendió la apelación a ese tipo de discurso. Sin embargo, algunos creyeron entrever un desquite por parte de la jefa de la Coalición Cívica quien varias semanas antes había sido objeto de un trato similar por parte del locuaz ministro del Interior, Aníbal Fernández.

El funcionario, famoso por caracterizar al adversario impiadosamente, había acusado al compañero de fórmula de Carrió, el socialista Rubén Giustiniani, de "mentiroso" por haberlo señalado como el responsable de demorar el pago de los fondos que el Estado debe destinar a los partidos políticos. "Es evidente que la asociación con Carrió lo obliga a imitar los métodos políticos de su jefa. Ya es un mentiroso, sólo le falta ser rubio por químicos y bronceado de lámparas para ser, además de mentiroso desagradable", atacó el ministro.

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Plan Lavagna versus Plan de Avestruz

Un duelo aparte vivieron dos viejos adversarios: el presidente Néstor Kirchner y su ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, atravesados por estos días en una disputa por el índice inflacionario que se convirtió en el talón de Aquiles del gobierno nacional.

Lavagna se mostró en los alrededores del Obelisco para lanzar su slogan: "Plan Lavagna vs. Plan del Avestruz", como bautizó al rechazo del gobierno a aceptar que la inflación es un problema. Luego calificó los acuerdos para bajar los precios como "una política de patovicas" sólo aplicable en una campaña electoral.

El mismo día, y en el marco del trato alcanzado con los supermercadistas, el presidente apeló a la ironía para disparar contra los candidatos opositores: "Da pena ver a algunos dirigentes con un tomate y dos papas en la mano", dijo, e interpeló al auditorio: "Si estos dirigentes nos gobiernan �qué van a hacer? Van a andar así, con una papa y dos tomates".

Para coronar una semana de puro ingenio electoral, la fórmula presidencial de Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas y Claudio Lozano, recorrió la estación ferroviaria del Once junto a militantes disfrazados de vacas que simbolizaban el crítico estado del sistema de transportes de Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, que lleva a la población a viajar "como ganado".

"Complot"

El ex presidente Fernando de la Rúa ratificó ante la Justicia su hipótesis de que hubo un complot en su contra que forzó su salida anticipada del gobierno, en medio de una severa crisis económica.

Fuentes judiciales informaron de que el ex presidente, al ampliar ayer su declaración indagatoria ante el magistrado Claudio Bonadío, dijo que ese "complot" fue el detonador de los hechos de violencia registrados en Buenos Aires el 20 de diciembre de 2001, donde murió una treintena de personas.

Bonadío, quien había dictado la falta de méritos a De la Rúa, trata de determinar con su investigación quiénes fueron los responsables de la represión desatada contra manifestantes en inmediaciones de la Casa Rosada.

El abogado Rodolfo Yanzón, que representa a una veintena de querellantes, consideró que el ex jefe de Estado debe ser procesado porque "tiene responsabilidad" en las muertes y lesiones a manifestantes.

De la Rúa declaró que fue la jueza María Servini de Cubría quien el 20 de diciembre de 2001, sin tomar contacto con el entonces ministro del Interior, Ramón Mestre, "dispuso desalojar la Plaza de Mayo", frente a la Casa de Gobierno.

Dijo, además, que el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, ordenó retirar la custodia policial de la residencia presidencial de Olivos.