Fue su primera incursión en el seleccionado
Melisa Cejas: "Yo era una ojota"
La jugadora santafesina integró la selección nacional de básquetbol femenino que participó en el Preolímpico disputado en Chile.

Marcelo Mendoza - [email protected]

Melisa Daniela Cejas es integrante de una familia de basquetbolistas. Tiene dos referentes que le aportan experiencia y aconsejan convenientemente: María Antonia Socías (santafesina de nacimiento y tostadense por adopción) y el "Negro" Roberto Cejas.

-¿Cuándo comenzaste a jugar al básquet?-En estados Unidos, en los playones. Íbamos en familia y jugábamos entre nosotros. Un día, en un picado, faltaba un jugador y me preguntaron si quería jugar, y yo, toda caradura, le dije que sí y ahí comencé, digamos, un poco a competir.En una escuela primaria me vio el técnico y me convocó. Le dije que no sabía nada pero igual me sumó al equipo. Mi altura fue primordial.Poco a poco me enseñaron los movimientos y me entusiasmé mucho. Con sacrificio fui entrenando y sumándome al equipo.Era término medio porque las jugadores de color tienen un físico privilegiado pero las blancas son pequeñas. Por ese entonces tenía 12 años y venía de jugar al vóleibol en el Club Santa Rosa; de básquet, nada.Seguí jugando porque me gustó el deporte, el juego en conjunto.Cuando ingresé al secundario, un coach llamado "Willy" me mantuvo en pie enseñándome. Él me tenía los doce meses del año o jugando o mostrándome las bondades del deporte.Creo que fui una de las primeras mujeres que rompió el esquema de jugar en otra categoría que no era la mía. En Estados Unidos, se respeta mucho el hecho de jugar cada uno en su categoría.

El aprendizaje

-¿Te costó mucho aprender?

-Sí, porque empecé de cero. Era una ojota, no servía para nada. Cuando hacía los movimientos que me enseñaban Tony (Socías) y mi papá (el "Negro" Cejas), se me trababan las piernas o me caía.

Me demandó mucho sacrificio en ponerme firme para aprender.

Saqué mucho de los coach que tuve tanto en el primario como en el secundario. Ellos mismos me motivaron para jugar con chicas más grandes para foguearme.

Mi meta no era que me den premios (en las distintas escuelas se estila). Tenía como objetivo llegar lo más alto y aprender todo.

Me gusta jugar bajo los cristales porque quiero ir al roce, no le esquivo a la pelea.

-¿Con qué te encontraste en la Argentina?-Uno muy diferente y no me refiero al modo de enseñar o las estructuras sino a los espacios que se le dan al masculino y femenino.En Estados Unidos, no existen diferencias para practicar el deporte.Por otra parte, aquí es que como a los 24 años te tenés que retirar porque si no jugás liga o está en la selección argentina no te sentís motivada.Por ejemplo, yo estoy en el club donde practico le estoy dando el ejemplo a las chicas que vienen de abajo pero somos tres las mayores con edades de 22 a 24 años.No se las puede forzar a jugar porque tienen otra actividad como idioma, computación y, por qué no, algún noviecito. Si las presionás, dejan.Tenés que congeniar todo. Los horarios que te dan los clubes para las prácticas, que las jugadoras puedan tener la suficiente cantidad para realizar los entrenamientos.Acá, también, falta un poco de metodología porque en Estados Unidos y en la Liga Nacional de acá, te citan a las cuatro de la tarde para practicar y a esa hora comienza la actividad. Con las chicas y en los clubes amateurs pasa otra cosa. A las cuatro llegan y se comienzan a cambiar.

Sobre la selección

-¿Cómo vino el tema de la selección?

-A través del técnico José Padilla que, desgraciadamente, ya no lo tenemos entre nosotros. Él le dijo al técnico de la selección argentina que en Paraná había una chica alta que había venido de Estados Unido, que la tuviera en cuenta para la preselección. Ellos eran muy amigos.

Eduardo Pinto me preseleccionó primero y luego quedé en la selección. Padilla me calmó porque a mí me costó adaptarme al básquetbol argentino. Me fue aconsejando de a poco me fue enseñando, me entendía. Sabía del básquet de donde venía porque él también tenía varios contactos en Estados Unidos, intercambiaba comentarios, etc.

-¿Cómo lo ves al equipo de cara al repechaje?-Pinto nos habló y no dijo de realizar algunos cambios en el equipo. Para noviembre o diciembre va a realizar una convocatoria con otras jugadoras también. El va a ver con qué jugadoras va a contar para el repechaje y, de ahí, seleccionar. Si bien es cierto que hay muchas jugadoras, todavía son muy chicas. Creo que en dos o tres años vamos a tener un muy buen plantel. -¿Cómo ves el básquetbol femenino en la Argentina?-Acá, la mujer es el último orejón del tarro, porque prácticamente no tiene espacio. Te dan horarios inusuales para practicar, o demasiado temprano o demasiado tarde. En otros lugares, el deporte es uno solo y lo practican hombres y mujeres en igualdad de condiciones.Por lo que se ve en la Argentina la mujer es última. Yo siento que aquí no tengo apoyo, no de mi familia porque siempre lo hizo pero sí, por ejemplo de los sponsors. A las chicas que recién comienzan les diría que fijándose objetivos se llega pero todo basado en mucho sacrificio.

Personal

Melisa Daniela Cejas nació en Santa Fe un 26 de octubre de 1984, cuenta con 22 años y mide 1,86 metros de altura y su puesto es de ala pivote. En nuestro país, comenzó a jugar al básquetbol en el Club Atlético Estudiantes de Paraná, mientras que en la Liga Nacional lo hizo en San Agustín. A instancias de su ex técnico, José Padilla, fue convocada por el técnico de la selección Nacional, Eduardo Pintos. Tras ser preseleccionada, integró la selección albiceleste que participó en el torneo Preolímpico recientemente disputado en Chile.