Con una producción acorde a su condición de potencia universal de este deporte, el Seleccionado de Sudáfrica venció a su par de Argentina por 37 a 13, adquiriendo el derecho de disputar el sábado próximo la final de la VI Rugby World Cup ante Inglaterra, que un día antes había marginado a Francia de tal posibilidad en el primero de los encuentros semifinales.
Para quebrar el invicto que hasta ayer poseía el representativo sudamericano, los Springboks apelaron a una serie de factores que emergen básicamente de sus aptitudes físico-técnico-tácticas, entre las que cobró vital importancia la capacidad de aprovechar impiadosamente los errores adversarios.
Sin embargo, apelar solamente a las bondades ofensivas, sería minimizar lo expresado por un equipo que ayer demostró no sólo que creció en el certamen, sino que también parece absolutamente decidido a no desaprovechar el panorama tan favorable que se abrió para acceder a su segundo título mundial, cuando en cuartos de final quedaron fuera de competencia los otros dos grandes del hemisferio sur: Nueva Zelanda y Australia.
Desde el inicio quedó en claro que la multitud presente en los suburbios parisinos disfrutaría de una gran semifinal, protagonizada por dos equipos que sin lugar a dudas entregaron lo mejor de sí, más allá de que hubo notorias diferencias entre ambos en materia de virtudes y defectos.
Porque pese a estar muy bien posicionados territorialmente (algo que mantuvieron en gran parte del encuentro), bastó que Los Pumas cometieran su primera impericia (un pase largo y plano), para que la impecable ubicuidad de una de las figuras del match, el medio scrum Fourie de Preez, hiciera posible la intercepción que recién se detuvo unos setenta metros más adelante, en el ingoal albiceleste.
Pese a recibir un impacto tan severo a los siete minutos de juego, y con no pocos inconvenientes en la obtención, los argentinos mantuvieron un buen protagonismo territorial, el que una y otra vez chocó contra la inexpugnable defensa sudafricana. Por ende, los descuentos transitorios se limitaron a los penales de Felipe Contepomi.
Mientras tanto, los Boks enarbolaban el incontrastable poderío de su line-out (sin dudas, el mejor del mundo); la fiereza de una tercera línea que resultó vital durante todo el desarrollo; la sapiente conducción de sus medios y la extraordinaria capacidad de definición de sus backs, entre los que descolló el winger Bryan Habana, quien es mucho más que un sprinter casi inigualable.
En este contexto de "querer y no poder" de Argentina y de "aguantar y sumar" de Sudáfrica, el 24 a 6 de la etapa inicial no resultó para nada extraño, dejando la sensación que sería muy difícil revertir el destino del trascendental cotejo.
Más allá de la consideración precitada, Los Pumas tuvieron un comienzo alentador, aferrados a la entereza que los distingue, pese a las notorias falencias en la estructuración de su juego, fundamentalmente por impericias en el handling.
Pese a esto, cuando transcurría el quinto minuto de la etapa final, Manuel Contepomi apoyó un try que se gestó después de una plausible acción colectiva.
Con el goal de su hermano Felipe, el 13 a 24 permitió avizorar un atisbo de ilusión, que lamentablemente se fue disipando con el correr de los minutos.
Porque los Boks mantuvieron la solidez, paciencia y eficacia denotada durante todo el desarrollo, estirando la diferencia a través de los kicks de quien posee posibilidades ciertas de ser scorer del Mundial: el fullback Percival Montgomery, quien lució de acuerdo a lo que puede esperarse de un rugbier de su jerarquía y trayectoria.
Cuando el esfuerzo Puma comenzó a deambular por la nebulosa táctica de no encontrar respuestas acordes ante un adversario de semejante poderío, llegaron las dos conquistas que terminaron de explayar una diferencia que sin ningún tipo de dudas resulta demasiado exagerada para lo acontecido durante los atrayentes más de ochenta minutos de juego, diseminados a pura pasión y sabiduría en el hermoso estadio parisino.
Citación.
Tras la semifinal que el sábado disputaron Francia e Inglaterra en Saint-Denis, el ídolo galo Sebastien Chabal fue citado por el comisionado de Dennis Wheelahan. El lock de los Coqs recibió tal comunicación por un supuesto tackle peligroso sobre el inglés Simon Shaw. La audiencia estaba prevista para hoy en París.
El match se disputó en el Stade de France de Saint-Denis, ante 80.000 espectadores, con el referato del neozelandés Steve Walsh.
César Miño