Agencia EFE
El traslado de más de 300 piezas principales del templo del Partenón y de otros monumentos simbólicos de la civilización griega comenzó ayer, para llevarlos al nuevo Museo de la Acrópolis, a unos 300 metros de distancia.
En el traslado, que se prolongará unos tres meses, se moverán estatuas, frisos, bloques y más de 4.000 objetos pequeños de un total de 300 toneladas que estaban en el antiguo museo y en sus almacenes.
Los vestigios de la Acrópolis serán exhibidos en el nuevo Museo de la Acrópolis a partir de 2008, que ha preparado una sala especial para los frisos del templo que están en el Museo Británico de Londres desde hace dos siglos y que Grecia pide que se le restituyan.
Un primer traslado se realizó en 25 minutos hasta el Teatro Dionisos, a los pies de la Acrópolis, y se espera continuar con la gestión con una segunda etapa y otra tercera hasta depositar el primer cargamento en el tercer piso del nuevo museo, en la sala del Partenón.
Una caja de metal de una de las tres grúas, especialmente diseñadas para la delicada operación, colgaba a sesenta metros del suelo y llevaba en su interior una pieza de mármol de unas 2,3 toneladas, un bajorrelieve del friso norte del templo, que por primera vez salía de "su entorno natural" tras dos siglos y medio.
Un total de 21 cajas con las reliquias seguirán el mismo itinerario durante las próximas seis semanas, si el tiempo lo permite, y se ha dejado un margen de hasta tres meses para completar el proceso que cuesta 1.606.500 euros con un seguro de 400 millones.
Los ingenieros y las autoridades que seguían el proceso esperaban que el traslado del primer cajón finalizara en menos de las dos horas y media previstas.
El traslado se lleva a cabo con sumo cuidado, debido a que hay un leve viento y el movimiento de las grúas, unas de las más grandes de Europa, se hace lentamente para evitar choques.
El gobierno griego aprovechó el traslado de las primeras reliquias de la Acrópolis de Atenas al Nuevo Museo para reivindicar como "un deber a la civilización mundial" la restitución de los frisos de mármol que desde hace dos siglos se encuentran en el Museo Británico de Londres.
"El nuevo recinto protege y muestra las reliquias del Partenón de la mejor manera, lo que insta a renovar la petición mundial para la reunificación de los frisos", cuya mayor parte se encuentra en el Reino Unido desde principios del siglo XIX, dijo el ministro de Cultura griego, Mijalis Liapis.
Desde el tercer piso del Nuevo Museo y tras comprobar que el bajorrelieve del friso norte del Partenón había hecho el trayecto de 300 metros sin percances, Liapis resaltó "el significado histórico y la proyección mundial" del traslado, tras 25 siglos al nuevo museo, "uno de los más modernos del mundo".
Con él coincidió Costas Tzambas, ingeniero jefe del proyecto del transporte: "Grecia envía un mensaje al Museo Británico, de que el conjunto de las reliquias de la Acrópolis deben de ser exhibidas en el Nuevo Museo y tengo la certeza de que no estamos muy lejos de que se cumpla el sueño de Melina Mercuri", declaró Tzambas.
La fallecida actriz Mercuri, ex ministra de Cultura griega, inició en la década de los años 80 una campaña mundial para el regreso de los frisos del Partenón.
Éstos fueron llevados al Reino Unido en 1801 por Thomas Bruce, séptimo conde de Elgin, quien fue embajador británico en el Imperio Otomano, que entonces incluía a Grecia.
El Partenón es un templo ubicado en la Acrópolis de Atenas dedicado a una de las deidades más amadas por los griegos, la diosa Atenea Parthenos, protectora de la ciudad que lleva su nombre. De inconfundible estilo dórico, fue construido por orden de Pericles, uno de los más sabios hombres de Estado que la historia haya visto, entre el 447 y el 432 a.d.C. gracias al talento de los arquitectos Ictino y Calícrates quienes siguieron las instrucciones del gran escultor Fidias. Originalmente guardaba en su interior una estatua de Atenea que había sido construida con 1.200 kilos de oro y marfil. La estatua desapareció durante una de las tantas incursiones de los persas.