Fue postulante a gobernador por el Partido Obrero. Ahora encabeza la lista de diputados nacionales. Es delegado general de la Comisión Gremial Interna del Hospital Baigorria, de Rosario, cuyo personal -según destaca cada vez que puede- lucha por mejores salarios.
Carlos Blanco advierte que hay trabajadores que tienen básicos de 110 ó 120 pesos y -como cada vez que se plantea cualquier tema de debate nacional- pone el foco en "la situación de la clase trabajadora, de quienes perdieron sus ocupaciones, y de aquellos que han logrado rehacerse de un empleo, pero bajo las condiciones de explotación de la economía en negro".
El cambio de gobierno en la provincia no genera en el Partido Obrero ninguna expectativa positiva. "Para muestra basta un botón: ante la lucha de los profesionales de la salud, Lifschitz les descontó los días de paro, de 400 a 800 pesos".
Para Blanco "los trabajadores se tienen que organizar en forma independiente y mantenerse fuertes en sus demandas".
Advierte que "ha cambiado la forma de la lucha: la crisis y la desocupación potenciaron el movimiento piquetero y ahora con esta reactivación vuelven los actores anteriores, con más conflictos gremiales. Pero hay una diferencia: ha quedado precarizado el trabajo para muchos y eso crea otras condiciones menos propicias para el reclamo organizado. El trabajo en negro -amparado por los gobiernos- hace que el temor a los despidos sea muy grande". Mientras, "los sindicatos miran para otro lado, o directamente actúan contra los trabajadores. En Rosario, por ejemplo, los empleados de los call centers reclaman estar en el convenio de telefónicos. Las empresas no les permiten tener asambleas ni delegados... Les quitan sus derechos gremiales. Toda la plataforma de Cristina Kirchner y en especial su deseo de concretar un pacto social significa acordar con la burocracia sindical para mantener atados a los trabajadores y tener a los salarios por debajo de la canasta familiar, o rondando el límite de pobreza. Son medidas que exige el gran capital".