Carlos Fertonani/Juan Nepote - Desde París (Especial para El Litoral)
A diferencia de lo que había ocurrido en la semifinal ante Sudáfrica, donde habíamos estado prácticamente todos juntos, el match por el tercer puesto del viernes pasado, encontró a los argentinos diseminados por el hermoso Le Parc des Princes. En nuestro caso, estuvimos rodeados de franceses, lo que por supuesto generó un clima muy especial, dentro de la cordialidad que siempre impera en este deporte.
En cuanto a las sensaciones del partido, los primeros 20 minutos "sufrimos" el embate lógico del equipo local, que quería llevarse todo por delante. Pero a la vez, todos disfrutamos la garra de Los Pumas, que como siempre se defendieron como fieras.
El primer momento excepcional para nosotros dentro del encuentro, fue cuando Felipe (Contepomi) apoyó el primer try, cuando el marcador estaba 3 a 3 y dominaba el local. Los franceses no lo podían creer.
Después, con el correr de los minutos, nuestro aliento encontró la complicidad de los sudafricanos e ingleses que estaban en el estadio, ya que comenzaron a aplaudir en forma entusiasta el "rugby champagne" desplegado por los argentinos.
Después de observar lo ocurrido en el cierre del primer tiempo, donde quedó una vez más demostrada la entereza argentina y el desarrollo completo del complemento, sinceramente ninguno de nosotros quería irse del estadio.
Como contrapartida, los 46.000 franceses se retiraron tan desilusionados con los Coqs como sorprendidos por el juego de Los Pumas. Por eso no extrañó que todos y cada uno de los argentinos que no parábamos de celebrar, recibíamos una y otra vez las felicitaciones de sudafricanos, ingleses y por supuesto, los propios franceses, que con muchísima hidalguía reconocieron la gran superioridad de sus verdugos.
Un momento incomparable, único, fue cuando los jugadores, desbordados de emoción, se acercaron a las gradas para retribuir el apoyo recibido durante ese match y todo el torneo, sumándose con muchísimo fervor a los cánticos más tradicionales.
Sobre todo el clásico "soy argentino, es un sentimiento, no puedo parar...." , al que se sumó "el Tano no se va, el Tano no se va...", en reconocimiento al extraordinario trabajo realizado por Marcelo Loffreda.
Desde la salida del Parque de Los Príncipes hasta la estación del Metro y dentro de los vagones, nunca paró de retumbar
el "Pumas, pumas..." o hasta una nostálgica y emocionada entonación del Himno Nacional, en cada ocasión propicia.
Posteriormente, unos pocos simpatizantes tuvimos la inmensa suerte de compartir el festejo del plantel argentino en el hotel elegido en las afueras de París para vivir la casi la totalidad del Mundial, donde tan bien se sintieron y fueron tratados.
Un festejo compartido con sus familiares y amigos más dilectos y algunos, como nosotros, que nunca olvidaremos lo vivido en esa especie de "cuarto tiempo", donde con música de los más diversos géneros, elegida por los mismos jugadores, fue conmovido el selecto hotel para bailar, celebración que se prolongó casi hasta la mañana subsiguiente.
Creemos que fue el merecido festejo de un plantel que demostró una humildad y unión excepcionales; pero que además tuvo un feeling especial con su head-coach, por lo que no extrañó que en uno de los momentos más sentidos de la madrugada, todos los presentes comenzaron una vez más a cantar: "el Tano no se va...", con el emocionado Loffreda en andas.
Muchos de los que cruzamos el Atlántico para ver las instancias finales de la VI Rugby World Cup usamos casi permanentemente la camiseta argentina o algún elemento distintivo con los colores celeste y blanco.
Amén de esto, que es bastante común en este tipo de eventos, lo realmente increíble fue el enorme reconocimiento y respeto que genera la camiseta de Los Pumas para el resto de las hinchadas... Creo que tanto nosotros como todos los argentinos que pasaron por el Mundial, tenemos sobrados ejemplos para contar: desde los saludos en el Metro o en las calles; a los gritos con acento extranjero de "Argentina, Argentina" o el más popular de "Vamos Pumas..."
Vale cerrar este intento de crónica contándoles que lo más sorprendente ocurrió el domingo por la noche, cuando nos levantamos para retirarnos de un bar llamado "Le esquine", en una zona tradicional de París.
A medida que recorrimos los metros comprendidos entre nuestra mesa y la calle, fuimos aplaudidos por la mayoría de los comensales ubicados en la gran cantidad de mesas diseminadas por el espacioso local, repitiendo una y otra vez: íMagnifique, magnifique...!
La mejor forma de intentar contarles lo que sentimos, es expresarles que resulta muy difícil discernir si fue mayor nuestra emoción o la vergüenza escénica de sentirnos protagonistas de un hecho que sin dudas fue generado por un equipo ejemplar: Los Pumas, verdadero orgullo nacional.
Emocionados, los empresarios santafesinos que enviaron el material central de esta nota, recordaron que gran parte del plantel de Los Pumas que obtuvo el tercer puesto en la VI RWC, participó del test-match ante Irlanda, disputado en el estadio Brigadier General Estanislao López del Club Atlético Colón de Santa Fe, el 26 de mayo pasado.
Efectivamente, vale recordar que Horacio Agulla, Marcos Ayerza, Felipe Contepomi, Martín Durand, Juan Martín Fernández Lobbe, Santiago González Bonorino, Juan Manuel Leguizamón, Esteban Lozada, Hernán Senillosa y Alberto Vernet Basualdo participaron de ese evento histórico para nuestra capital.
Por otra parte, no debe olvidarse que quienes no lo hicieron, fue debido a que aún poseían compromisos con sus clubes europeos; los que también los marginaron de la revancha con los irlandeses y el match ante Italia.
Justamente, Carlos Fertonani y Juan Nepote fueron los responsables de la magnífica organización expuesta para el inolvidable encuentro, la que recibió unánime reconocimiento de quienes participaron desde los diferentes sectores que conformaron el acontecimiento deportivo.