El Papa Benedicto XVI acaba de anunciar su decisión de crear 23 nuevos cardenales y entre ellos, hay dos argentinos: Leonardo Sandri -prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales- y Estanislao Karlic -arzobispo emérito de Paraná, que se suman a Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, y Jorge Mejía.
Mons. Karlic recibió con gratitud y amor esta designación y dijo que está muy dispuesto a seguir colaborando con Joseph Ratzinger, ahora como miembro del Colegio Cardenalicio.
Sobre este cuerpo de la Iglesia, explicó que "es el que tiene la función fundamental de elegir al nuevo pontífice en un cónclave, yo no puedo estar en ese cónclave porque tengo 81 años, pero voy a tener que servir a la Iglesia en las otras funciones de acompañamiento del Santo Padre, que es ir a los consistorios que él quiera convocar para tratar temas señalados por él, por ejemplo el tema de la guerra y de la paz, de la vida y la muerte, la eutanasia, la justicia, la pobreza, la fe...".
Mons. Karlic estuvo en nuestra ciudad para disertar en el marco del Seminario de Formación Teológica que se desarrolló en la Universidad Católica de Santa Fe. En esa oportunidad, El Litoral mantuvo una breve entrevista con él.
Karlic conoció de cerca al actual Pontífice, cuando el entonces cardenal presidió las comisiones encargadas de elaborar el Nuevo Catecismo. "Fue un encuentro de obispos de todo el mundo -recordó-, congregados en dos comisiones: la Comisión de Obispos y Cardenales, y el Comité de Redacción. Yo estaba en el Comité de Redacción, con el cardenal (Jorge) Medina de Chile, y en la comisión mayor estaba el arzobispo de Asunción, monseñor (Felipe) Benítez. Esos dos grupos trabajábamos con la presidencia única de Ratzinger".
Destaca esa experiencia como "una oportunidad muy hermosa para entrar a la problemática de fe del mundo, de la unidad de la fe, de ver cómo la confesión de fe de todo el mundo no hacía sino expresar, desde distintos puntos de vista, la fe que la Iglesia sostiene a través de los siglos. Y eso lo conducía el actual Papa con una sabiduría, con una capacidad de escucha... quería escuchar a todos y después hacía resúmenes estupendos, serenos, inteligentes. El trato con nosotros era delicadísimo, siempre. Todo eso hizo, por supuesto, que se creara entre nosotros una relación muy íntima, muy profunda".
También recordó otros momentos, antes de que fuese elegido Papa, "cuando lo visitábamos en la Congregación para la Doctrina de la Fe y en los sínodos, en los que teníamos la posibilidad de estar junto con él, de escucharlo en sus participaciones. El último sínodo fue sobre la Eucaristía, lo había convocado Juan Pablo II, Benedicto XVI lo convocó de nuevo y él lo pudo cerrar y nos dio su primera encíclica, su primer escrito sinodal, sobre la Eucaristía, que es de una riqueza muy grande. Todo esto nos hizo estar muy cerca de él".
De la figura del Santo Padre, destacó que "emerge una pasión por la verdad, como le gusta decir, una comprensión profunda del misterio cristiano y una comprensión profunda del mundo contemporáneo. Y lo conoce al mundo contemporáneo desde su trabajo en la universidad, porque la universidad alemana tiene dentro de la universidad estatal la Facultad de Teología y él estaba en distintas universidades alemanas trabajando junto con las otras facultades y conoce, sobre todo, el pensamiento filosófico".
Al respecto, Mons. Karlic consideró que para Benedicto XVI, "uno de los desafíos profundos es creer en la verdad, por eso habla del relativismo con mucha preocupación. Él llega a hablar de la tiranía del relativismo, hablando muy fuertemente, como invitando a comprometerse con la verdad; por supuesto que tiene que ser según la conciencia de cada uno, pero pone el acento en el deber de buscar la verdad, desde su interior, desde su conciencia, pero ser muy fieles a lo que uno descubre".
También mencionó como preocupaciones constantes del Papa "su doctrina de la caridad, del amor. Caridad es un nombre cristiano del amor. Entonces el tema de la verdad, el tema del bien y del amor, y del amor cristiano que es amar hasta la muerte. Pero el otro tema, sin duda, es el tema de la globalización secularizante, por todo este mundo plural. Él sabe muy bien cómo tiene que tratar con los que piensan distinto. Es muy conocido un diálogo que tuvo con uno de los filósofos más conocidos y respetados en Alemania que es Habermas, sobre la cultura contemporánea. Es un hombre que no solamente no tiene temores de tratar con los de nuestro tiempo sino que los quiere y los quiere tener muy cerca suyo, quiere escucharlos, quiere proponer su visión cristiana".
Karlic resaltó que existe un gran movimiento espiritual en América Latina y recordó que, cuando falleció Juan Pablo II, se estaba preparando la Quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano, a realizarse en Brasil, "y ya se había fijado que se hacía conforme a lo que se había hecho hasta ahora en las anteriores conferencias, todo eso estaba fijado con Juan Pablo II. Llegó él (Ratzinger) y ratificó esa decisión y vino y volvió a decirnos `América Latina es el continente de la esperanza'. Y agregó algo, yo estaba allá, en Aparecida, y me llegó muy hondo, pensando en todos los conflictos: `América Latina tiene que ser no sólo continente de la esperanza sino continente del amor'. Y cuando el cristiano dice amor, dice el compromiso firme -como decía Paulo VI `la civilización del amor'-, el compromiso firme de vivir la filiación divina y por lo tanto la fraternidad humana. El amor significa querer al hermano como un hermano y hacer con él la historia de cada día y la gran historia", finalizó.
Laura Osti