Intentan hallar una solución diplomática a la crisis
Turquía defiende en Londres su derecho a lanzar ataques contra rebeldes kurdos
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, defendió hoy en Londres el derecho de Turquía a lanzar un ataque contra los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), tras recibir el mandato del Parlamento.

Luego de reunirse hoy con su colega británico, Gordon Brown, el primer ministro, Recep Erdogan, aseguró en rueda de prensa que Turquía puede ejercer el mandato de atacar a los rebeldes kurdos "en cualquier momento" y que "no puede esperar para siempre" a que el gobierno iraquí decida actuar contra los insurgentes.

Turquía tiene que tomar sus "propias decisiones", añadió Erdogan, si bien aclaró que la acción del ejército sólo iría contra la guerrilla del PKK después de que ésta mató a más de doce soldados turcos.

"El gobierno iraquí debe saber que podemos ejercer este mandato que hemos recibido del Parlamento turco en cualquier momento", dijo.

El primer ministro turco explicó que habló con Brown sobre la lucha contra el terrorismo porque -dijo- la seguridad de los ciudadanos es la máxima responsabilidad de cualquier gobierno.

Turquía, junto con EE.UU. y la Unión Europea (UE), considera al PKK una organización terrorista.

En ese sentido, Brown aseguró hoy que su gobierno prohibirá al PKK y a las organizaciones asociadas con ese partido en territorio británico, mientras que intensificará la cooperación en materia antiterrorista con la Administración turca.

"En lo que a Irak respecta, aceleraremos todos los esfuerzos necesarios para que los terroristas no pasen desde Irak" hacia Turquía, dijo Brown.

Condena

En la rueda de prensa conjunta, el jefe del gobierno británico condenó "totalmente" y "sin lugar a dudas" la violencia del PKK contra soldados turcos e insistió en que el Reino Unido trabajará para alcanzar una solución diplomática con el fin de impedir que los insurgentes actúen desde bases en Irak.

"Creemos que las acciones que estamos dispuestos a tomar a nivel internacional darán más apoyo al gobierno turco en estas difíciles circunstancias", agregó.

"Trabajaremos juntos para hacer frente a cualquier ataque terrorista", añadió.

Turquía ha desplegado unos 100.000 soldados, apoyados por tanques, aviones de combates y helicópteros, en la frontera con Irak.

Además, miles de personas se manifestaron en Estambul para repudiar la acción del PKK y pedir al gobierno que ataque las bases kurdas en la frontera iraquí.

Según ha declarado Erdogan a la prensa británica, la acción militar podría evitarse si los iraquíes expulsaran al PKK, cerrasen sus campos y entregasen a sus líderes.

Mientras Erdogan dialogaba hoy con Brown, el ministro de Exteriores iraquí, Hoshiyar Zebari, anunció que Irak enviará una delegación a Turquía para tratar sobre las medidas políticas y de seguridad que ambos países deben adoptar para resolver la crisis.

Diplomático en Bagdad

En tanto, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Alí Babacan, se mostró hoy en Bagdad partidario de privilegiar la diplomacia para solucionar la crisis con los rebeldes kurdos que se refugian en Irak, aunque rechazó su oferta de alto el fuego.

Su homólogo iraquí Hoshyar Zebari aseguró paralelamente que Irak combatiría "la amenaza" que representan las bases, en el Kurdistán iraquí (norte), de los separatistas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Babacan llegó a Bagdad para discutir salidas para la crisis, después de que su gobierno amenazara con emprender acciones militares directas en territorio iraquí.

La tensión preocupa a Estados Unidos, que teme que una incursión turca desestabilice una de las pocas regiones iraquíes relativamente a salvo de la violencia.

El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo ayer por teléfono a su homólogo turco Abdulá Gul que Washington estaba considerando opciones militares, según informó hoy el diario Chicago Tribune, citando fuentes anónimas del gobierno.

Washington está considerando lanzar ataques aéreos contra las bases rebeldes kurdas del PKK, explicó el diario.

"La política, el diálogo, la diplomacia, la cultura y la economía son los medios para solucionar esta crisis", declaró Babacan en Bagdad tras su encuentro con Zebari.

Conferencia

Turquía acogerá los días 2 y 3 de noviembre una conferencia que reunirá a los ministros de Relaciones Exteriores de Irak y de los Estados vecinos de este país, así como a representantes de las grandes potencias mundiales, según la Cancillería turca.

La reunión, que se celebrará en Estambul, será la segunda de este tipo tras una primera conferencia en mayo en la ciudad egipcia de Charm El Cheij.

Además de los ministros de los países vecinos de Irak, estarán representados los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -China, EE.UU., Francia, Gran Bretaña y Rusia- y el Grupo de los Ocho, es decir, las principales ocho economías mundiales.

Vigilan sin nerviosismo

Los peshmergas kurdos de Irak, que durante años plantaron cara al ejército de Saddam Hussein, son los guardianes de la frontera con Turquía, donde, a pesar de la tensión, por el momento impera la rutina.

Los peshmergas controlan su región desde 1991, y afirman que no están dispuestos a perder su autonomía, duramente ganada.

Por el momento, su única actividad es controlar un puente que sirve de enlace entre el sur de Turquía y el norte de Irak. Cada día lo cruzan centenares de vehículos.

"A pesar de los últimos acontecimientos, la frontera está abierta 24 horas al día", explica a un periodista un oficial de los kurdos iraquíes, rodeado de un escuadrón de sus hombres con ropa de camuflaje, boina roja, kalashnikov en bandolera y pistola al cinto.

En el tejado de su cuartel, que marca la entrada a Kurdistán, flota la bandera regional, roja, blanca y verde, estampada con un gran sol amarillo en el centro.

"Bienvenidos al Kurdistán de Irak", señala una pancarta. Al otro lado del puente, de donde podría venir el peligro, ondea una enorme bandera turca roja, con la media luna.

Los combatientes kurdos adquirieron su reputación de temibles guerreros al luchar contra los británicos, el gobierno de Bagdad y los clanes y partidos rivales. Luego, tuvieron que transformarse en auxiliares militares del poder regional, que nació, con el apoyo de Estados Unidos, tras la guerra del Golfo de 1991.

EFE