Una importante epidemia de infecciones respiratorias agudas en los niños menores de 1 año había sido advertida a todas las provincias por el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación. Esto permitió que los hospitales de nuestra provincia pudieran realizar la vigilancia epidemiológica necesaria para dar respuesta a la demanda esperada.
Entre mayo y agosto pasado debieron ser asistidos por esa patología (que incluye bronquiolitis y neumonías virales) cerca de 4.550 niños en toda la provincia, cifra casi idéntica a la de los menores de 5 años que son atendidos por año a causa de la patología respiratoria. Además, se aumentó el número de camas pediátricas comunes en un 24% y de camas críticas (terapia intensiva) también para niños en un 16%.
En nuestra zona planificaron las actividades de trabajo en conjunto los hospitales de Niños Dr. Orlando Alassia (con su terapia intensiva y su servicio de internación transitoria), Iturraspe y Mira y López de nuestra ciudad, el samco de Santo Tomé y el hospital Protomédico Manuel Rodríguez, de Recreo.
El Litoral consultó sobre esta experiencia a los responsables de los hospitales de Niños y Mira y López, para poder apreciar los resultados de las acciones realizadas en el referente de la atención pediátrica del centro norte de la provincia y en otro que desde hace algunos años armó un polo pediátrico en el norte de la ciudad.
Además, consultó a la Dra. Marisa Farri, jefa del Programa de Salud Integral del Niño, quien opinó que "gracias a la organización de los hospitales con internación pediátrica trabajamos muy bien en la Campaña de Invierno 2007. Los efectores respondieron muy bien, se aumentaron las camas para internación y no tuvimos necesidad de derivar pacientes al sector privado".
Las infecciones respiratorias agudas bajas (Irab) son producidas por el virus incisial respiratorio (bronquiolitis), que apareció en abril de este año. Los niños comienzan con un cuadro de obstrucción de las vías aéreas superiores, a los dos o tres días presentan tos seca que va en aumento y produce la obstrucción de los bronquiolos, que son la última ramificación del árbol respiratorio. Esa obstrucción, por la misma descamación y el moco que produce el virus, hace que el niño tenga una insuficiencia respiratoria de tipo obstructiva, que requiere suministrarle oxígeno.
Son la primera causa de consulta por enfermedad en niños menores de 5 años en todo el mundo y casi un 60% de ellas son de pacientes menores de 2 años. Entre éstas, aquellos cuadros que incluyen obstrucción de las vías aéreas bajas son las principales causas de asistencia a los consultorios pediátricos, sobre todo, desde mayo hasta setiembre de cada año.
Para hacer frente a la epidemia de esta patología, el Alassia implementó una serie de medidas que le permitió "dar respuesta a la demanda, no debimos derivar ningún paciente al sector privado e, incluso, recibimos pacientes de Rosario porque en cierto momento llegó a colapsar la cantidad de camas de terapia en esa ciudad. Además, tuvimos muy baja mortalidad afortunadamente: sólo 10 pacientes, sobre un total de 2.200 pacientes, de mayo a agosto", aseguró el Dr. Miguel Candioti, uno de los directores médicos del hospital de Niños.
Por su parte, la Dra. Raquel Cociglio, coordinadora de Internación, acotó que "implementamos un plan de medidas en abril, que se llevó a cabo entre mayo y agosto, y funcionó. La gente trabajó mucho pero quedó muy conforme con los resultados".
El Alassia se propuso cuatro objetivos para planificar las tareas: tener la cantidad de camas necesarias; tener las bocas de oxígenos necesarias; reducir al mínimo la suspensión de actividades programadas en el hospital (las cirugías, como ocurrió en años anteriores); y derivar al sector privado la menor cantidad de pacientes graves posible (ya que no hay terapia intensiva pediátrica en la ciudad).
La Dra. Cociglio explicó que "tras calcular los pacientes que podrían padecer la patología respiratoria, pedimos al consejo de administración que comprara cunas. Generalmente se ven niños con bronquiolitis y neumonías virales, en menores de 1 año y, esencialmente, en menores de 6 meses".
El Alassia aumentó el número de sus camas a 210 unidades de internación, cuando su dotación habitual es de 178, entre mayo y agosto pasados.
Luego de agregar camas especiales a la parte de Cuidados Especiales y sumarla a la Terapia Intensiva, las cunas para internación llegaron a ser 32. En la Terapia Intermedia se colocaron más camas y las salas con dos pacientes pasaron a tener tres (una era cuna, con su correspondiente boca de oxígeno).
Comentó que "como se necesitaban bocas de oxígeno, la bioingeniera del hospital supervisó la compra de duplas para oxígeno, de manera que de una boca salían dos para dar oxígeno a los pacientes, con sus correspondientes manómetro, de manera de poder programar lo que cada uno necesitaba. Esto nos permitió cumplir con la demanda que teníamos".
El hospital de Niños también debió contratar personal de Enfermería -"profesión que está en déficit en estos momentos en los servicios de salud", advirtió Cociglio- para poder cumplir con los requerimientos establecidos respecto de la proporción de enfermeros y el número de pacientes críticos.
Candioti opinó que "la atención en la guardia, por demanda ambulatoria, se incrementó pero se podría haber aumentado mucho más si no hubiera funcionado tan bien el sistema de centros de atención primaria o las salas de internación abreviada. Esto hay que reconocerlo gratamente porque significó que nosotros pudimos abocarnos fundamentalmente al paciente más crítico".
En tanto, explicó que "los años anteriores, aun cuando no había la epidemia esperada para este año, debimos suspender las cirugías por 60 días, para usar las camas de hospital día (para pacientes posquirúrgicos) para esta patología respiratoria. Este año, sólo 30 días se suspendieron las cirugías".
En tanto, Cociglio agregó que "el Servicio de Neonatología atendió niños mayores de 30 días con esta patología o hasta 4 kilos. Tuvieron 20 pacientes con bronquiolitis o patología respiratoria aguda mayores de 30 días, que correspondía que estuvieran en la terapia común".
Por último, admitieron que "la vigilancia epidemiológica permite previsibilidad, planificar el trabajo. Aun cuando se trabaja más se lo hace más cómodo y contenido. Nos permitió dar respuesta a todos los chicos que llegaron al hospital y también a los cuidados críticos del sector privado, que no tuvieron que ser derivados a otras ciudades".
El Dr. Pablo Ledesma es el jefe de la Sala de Pediatría del hospital Mira y López de nuestra ciudad. Tras recordar que hace siete años que atiende en la guardia o en los consultorios de ese establecimiento de salud, admitió que "fue la primera vez que se trabajó con seriedad y coordinadamente para atender los niños con infecciones respiratorias agudas bajas".
El hospital recibió unas 16.000 consultas en los cuatro meses que duró la Campaña de Invierno 2007, entre la guardia y los consultorios externos. De estos pacientes, ninguno falleció.
El profesional reconoció que, al igual que en los otros establecimientos de salud, "se trabajó coordinadamente con el área programática del hospital, es decir, los centros de salud del primer nivel de atención. Como el primer caso de bronquiolitis se adelantó (fue denunciado en Buenos Aires a fines de abril) nos pusimos en alerta y en nuestra ciudad lo tuvimos a mediados de mayo. Luego se dio una meseta de cantidad de casos y el pico de internación se dio en junio, con 280 consultas diarias en promedio".
Respecto de los refuerzos que demandó esta epidemia, Ledesma aseguró que "nos equipamos con 16 camas (12 con oxígeno) y en los momentos más críticos llegamos a tener 18 niños internados, gracias a que usamos unas cunas que teníamos de reserva. Las 12 que tenían la conexión de oxígeno se utilizaron a cama caliente. Gracias a esto, este año no tuvimos que derivar pacientes al Alassia, como ocurrió en 2006. Para ello también contribuyó el aporte del samco de Santo Tomé y el hospital de Recreo".
Ledesma también mencionó que "se contrató un segundo médico de guardia de refuerzo y se consiguieron cinco médicos con 24 horas, cuyos contratos vencen el 31 de diciembre próximo, aunque está el compromiso de que continúen trabajando en el hospital. También se reforzó el personal de Enfermería y de servicio.
El pediatra opinó que el éxito de las acciones emprendidas este invierno fue como consecuencia "del trabajo coordinado y la previsión de la situación, la compra de respiradores o equipos de oxígeno con tiempo, la contratación de médicos terapistas de refuerzo, de que los pacientes fueron colocados en los respiradores tempranamente. Esto permitió bajar la mortalidad y mejorar la contención de los pacientes".
Campaña de invierno
El objetivo principal del Programa Nacional de Infecciones Respiratorias Bajas (IRB) es la disminución de la mortalidad en menores de 5 años por esta causa, la disminución de las complicaciones y la mejora en la calidad de la atención de los servicios, aumentando su capacidad resolutiva y disminuir las internaciones.
Por eso, la Campaña de Invierno, apunta a realizar las actividades necesarias de planificación y organización de la atención en todos los niveles del sistema de salud, para dar una adecuada respuesta a la demanda que se presenta entre los meses de mayo y septiembre. Ante un escenario adverso (aumento de casos, con un incremento de riesgo de muerte en la población más vulnerable) con alta incidencia de enfermedades respiratorias deben planificarse las acciones tendientes a minimizar su impacto en la población.
Mariana Rivera