A pocos días de haber recibido el mayor galardón que otorga la Bienal de Venecia -una de las más prestigiosas del mundo-, el artista León Ferrari, de 86 años, presentará su más reciente obra, integrada por dibujos y trabajos en poliuretano, en una muestra que abrió en la galería Ruth Benzacar.
La exposición reúne unas 30 piezas que representan las últimas investigaciones de Ferrari en el plano del dibujo y del espacio. Incluye relieves, chorreados y brillantinas superpuestos, con escrituras dibujadas que se abigarran y estructuras de ramas de sauces eléctricos, realizadas con poliuretano.
Se trata de un sellador industrial que Ferrari descubrió hace pocos años: "tuve que reconstruir una obra de alambres atados de principios de los 70, titulada `Paloma', que me deslumbró por las formas caprichosas y azarosas con las que se expandía después de colocarla, con un aerosol, sobre la estructura de alambre".
"El poliuretano toma unas formas muy diferentes a todo lo que he visto, es como si estuviera proyectado por el espíritu de un escultor", señaló el artista a Télam, recién llegado de Venecia, al explicar su preferencia por trabajar con este material.
Según el artista, "el poliuretano toma forma de explosiones nucleares, de planetas, de nubes, de relieves, y en los que se desplazan hombrecitos, árboles o lauchas".
La pieza que Ferrari estaba reparando cuando descubrió este material era casualmente una de las que se iba a presentar en la retrospectiva que tuvo lugar en el Centro Recoleta, a mediados de 2004, un momento de gran exposición de su obra a raíz de la reacción de un grupo ultracatólico que destrozó algunas obras sobre la iconografía cristiana.
Muchas de ellas son las mismas que ahora fueron premiadas por el jurado internacional de Venecia, donde se destaca el famoso Cristo crucificado sobre un avión caza norteamericano que cae (1965), titulado "La civilización occidental y cristiana".
�Pero cuál es la inquietud del artista, a esta altura de su larga trayectoria? "Por una parte investigo en las nuevas formas, por otra trato de usar esas formas para señalar la crueldad del catolicismo", señaló Ferrari, conocido por sus profundas críticas a la Iglesia Católica.
Es que, para el artista, este galardón, "entre otras cosas, significa que les puedo decir a quienes me entrevistan mis ideas sobre Occidente y su religión que es terrible".
Nacido en Buenos Aires en 1920, Ferrari, quien se declaró "gran admirador de Berni", comenzó a trabajar con cerámica, yeso, cemento, madera y alambres de acero inoxidable hasta que se exilió en San Pablo en 1976, donde retomó las esculturas metálicas. Regresó al país en 1991 y continuó haciendo arte sobre el cristianismo.
Para el futuro, el incansable artista autodidacta planea armar una fundación donde se exhiba toda su obra, pero para eso va a "esperar unos años más".
La exposición en Ruth Benzacar se podrá visitar hasta el sábado 24 de noviembre, de lunes a viernes, de 11.30 a 20, y los sábados, de 10.30 a 13.30, en la galería ubicada en Florida 1000, con entrada libre y gratuita.
Cabe recordar que en declaraciones a Página 12, Victoria Noorthoorn, curadora argentina que participó en la presentación de Ferrari en la Bienal, comentó desde Venecia minutos después de habérsele otorgado la más alta distinción al argentino, el León de Oro, que "el premio otorgado a Ferrari va a ser trascendente en la historia del arte contemporáneo argentino porque se trata no sólo de un premio a su trayectoria, a sostener una práctica experimental a lo largo del tiempo y a sostener situaciones adversas, sino también porque es un premio a la libertad de expresión en nuestro país".
Mercedes Ezquiaga-Télam