Mala temporada para el sector
La producción de frutilla tuvo un año con pérdidas millonarias
Atípico. El "rubí vegetal" tuvo un año signado por los fenómenos climáticos, con los consiguientes daños para la producción. Fotos: Guillermo Di Salvatore.

Las inusuales lluvias de marzo y las intensas heladas, provocaron serios daños en esta importante economía regional. Calculan que en la variedad Primicia se perdieron unos 15 mil kilos por hectárea. Frente a esto, los productores demandan infraestructura, créditos blandos y soluciones ante la frecuente escasez de mano de obra.

El 2007 será recordado por los productores frutilleros. Es que -al igual que otros sectores- sufrieron el embate de la naturaleza, que este año se tradujo en las grandes precipitaciones de fines de marzo, y en las más de 70 heladas del invierno. Situaciones que, sumadas a las problemáticas históricas, configuraron un año atípico para el rubro.

Para el Ing. Oscar Taberna, productor frutillero de segunda generación "hay mucho desánimo entre los productores". En el mismo sentido, Hugo Bianchi presidente de la filial Coronda de Federación Agraria Argentina (FAA) y productor de tercera generación sostuvo que "la frutilla es un producto que gusta, pero realmente son muchos los sinsabores que le da al productor". Hasta el punto que este año no se realizará la Fiesta de la Frutilla, auténtica tradición regional y nacional.

Como consecuencia directa de las fuertes precipitaciones de marzo -que se produjeron en un momento clave de la plantación como es la primicia- y de las no menos intensas heladas invernales, que alcanzaron el 11 de julio los 6 grados bajo cero, los productores perdieron, aproximadamente, unos 15 mil kilos por hectárea. Trasladado este guarismo a todo el cordón frutillero (unas 400 hectáreas que arrancan en Arocena, siguen en Coronda y Desvío Arijón y se extienden a la ruta 1), se advierte una pérdida aproximada de 6 millones de kilos, alrededor de 18 millones de pesos.

La parte de la producción conocida como Primicia, es la que reviste mayor importancia, ya que permite al productor financiarse para después vender. O, como explica Taberna, que "le permite oxigenarse económicamente". "Este año, esa parte no existe, por eso el productor en este momento, o bien está tratando de recuperar parte de lo invertido, o el año que viene tendrá que achicarse o solicitar créditos para reconstruir su capital de giro" puntualiza el productor, también miembro de Federación Agraria Coronda.

El problema más grande es que la planta de frutilla sufrió una transformación. "Por la excesiva cantidad de frío, en vez de actuar con una descarga regular, hace picos intensos y muy breves de producción, seguido con períodos de producción muy baja" o nula, explicó Taberna. Este cambio, puso de manifiesto ciertas falencias, dado que la falta de infraestructura frigorífica para almacenar la fruta impide su exportación, provocando que el productor tenga que venderla como puede, con la subsiguiente baja de los precios.

Necesidades del sector

El crecimiento de la economía regional pasaría -coincidieron los productores consultados- en resolver cuatro problemas centrales: la falta de infraestructura frigorífica (ver aparte), el problema de la escasez de la mano de obra a través de una simplificación laboral para este tipo de cultivos de alta rotación y movilidad, y acceso a créditos con tasas normales.

En este sentido, Bianchi recuerda que "las gestiones se vienen haciendo históricamente, son permanentes". Y puso el acento en la necesidad de un cambio en la legislación laboral, para que sea acorde a las características del sector, donde la mano de obra presenta una fuerte inestabilidad. "Son las economías regionales las que movilizan mano de obra no calificada, ociosa, que en el contexto país está hasta fuera del sistema" fundamentó Bianchi.

Pese a las evidentes complicaciones que dejará este año, la valoración del trabajo permite una mirada optimista de cara al 2008. "El productor, si le va bien no piensa ni trasladarse, sigue apostando a la tierra, a lo suyo; creo que merece toda la apoyatura del gobierno" afirma Bianchi.

"Los productores estamos acostumbrados a los sinsabores y a superar estos acontecimientos. Si ponemos una mirada de optimismo, a pesar de las dificultades, yo diría que la economía regional de la frutilla tiene un potencial muy grande" coincide Taberna. Esto encuentra gran parte de su fundamento en la imagen que tiene el producto, no sólo en el plano regional sino nacional e internacional. Esto se advierte en las palabras de Bianchi: "el país habla de frutilla, y habla de Coronda". Y ahí radica su gran fortaleza.

Tecnología para enfriado

"El mercado interno está completamente abastecido y el externo es ilimitado", explica el Ing. Oscar Taberna. Pero la principal limitación para exportar la frutilla, está dada en la carencia de infraestructura en frío, que permita a los productores adecuarse a las exigencias que impone el mercado internacional.

La tecnología de congelado que permitiría acceder a estos estándares, se denomina IQF (Individual Quick Freezing), que significa congelamiento rápido de forma individual. "Para acceder a esta tecnología, necesitamos una inversión importante en túneles de frío" sostuvo Taberna, ya que "el crecimiento pasa por la exportación. porque el mercado interno tiene su techo". En el mismo sentido, Hugo Bianchi puso hincapié en el valor agregado que le daría al producto una planta de congelado de estas características.

Potencial

En la visión de Bianchi, la capacidad de producción que hoy presenta el cordón frutillero asciende a unas 400 hectáreas, mientras que "tenemos una capacidad (aproximada) de 2 mil". "Hay unas 1.500 hectáreas ociosas, en un radio de unos 30 kilómetros" señaló. Lo que demuestra a las claras la amplitud de posibilidades que tiene el sector, pese a las actuales contingencias.

Juan Ignacio Novak/Alfredo Ceballos