Ante un nutrido auditorio
Erbetta y Bassó juraron en la Corte santafesina
A partir de hoy, se desempeñarán como ministro y procurador general, respectivamente. Bassó aludió a los cuestionamientos que se hicieron a su postulación y Erbetta anunció que impulsará inspecciones periódicas a las cárceles.

Con el salón de actos de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia completamente desbordado, y buena parte del hall exterior ocupado por los numerosos asistentes a la ceremonia, Daniel Erbetta y Agustín Bassó prestaron juramento esta mañana, como ministro y procurador general de la Corte.

En sus respectivos discursos -que buena parte de los presentes siguió a través de la pantalla gigante instalada fuera del salón-, los flamantes funcionarios aludieron a la etapa que se inicia en la justicia provincial con la reforma del Código Procesal Penal, al "compromiso" personal y público que asumirán en la gestión y a las controversias desatadas en el ámbito político por sus respectivas nominaciones, producidas en medio de la transición institucional.

La transición también matizó la asistencia. Entre numerosos miembros del Poder Judicial, autoridades actuales -los ministros Roberto Rosúa, Alberto Hammerly, Adriana Cantero y la fiscal Irmgard Lepeniés- miembros del Poder Legislativo, autoridades académicas y vinculadas al mundo jurídico, se vio a futuros funcionarios, aunque en otro carácter. Así, el próximo secretario de Gobierno municipal, José Corral, asistió como representante del rector de la UNL -Mario Barletta que, a su vez, es el futuro intendente- y quien será fiscal de Estado de la gestión de Hermes Binner, Dalmacio Chávarri, lo hizo como delegado del intendente Miguel Lifchitz. También estuvieron dirigentes políticos del radicalismo "orgánico" -como Luis Cáceres y Juan Carlos Millet- y otros "frentistas" -como el diputado Hugo Marcucci-. Jorge Obeid, Carlos Reutemann y el renunciado ministro Rodolfo Vigo mandaron telegramas.

Rompiendo el silencio

Después de jurar "por Dios, la Patria y estos Santos Evangelios", Agustín Bassó consideró oportuno romper el "profundo silencio" que guardó durante todo el período de impugnaciones a su postulación, durante el cual "no fui contestatario, respetando la libertad de opinión" de todos quienes quisieron expresarla.

La contestación, sin embargo, no fue virulenta. Se limitó a un agradecimiento a quienes sí "tuvieron confianza en mí" y, tras recordar momentos significativos como "mi casamiento, el nacimiento de mis hijos" y las distintas etapas de su trayectoria, dedicó una respuesta indirecta a quienes le endilgaban oposición al proceso de reforma penal.

Consideró al Plan Estratégico "una reforma clave para alcanzar la Justicia adecuada", para que "nuestra provincia deje de ser señalada y castigada por su sistema procesal". Y remarcó la manera en que, desde el Colegio de Magistrados que encabezó hasta hoy, se trabajó en cada una de las comisiones.

"Aceptamos el desafío de implementar el juicio oral y comprometo el esfuerzo y la dedicación necesarios", subrayó, para no dejar dudas.

Con alto perfil

Erbetta, por su parte, enalteció la condición de abogado defensor que ejerció durante 30 años y prometió ejercer su nuevo rol "con la misma pasión y compromiso ético, con la intención de aprender mucho y, humildemente, aportar algo".

Además de avalar enfáticamente la reforma procesal, "trascendente momento en que a los jueces, hoy más que ayer, nos toca asumir la discoordinación entre la organización y las necesidades de la comunidad" y afrontar "el descontento de la ciudadanía".

Para ello también se comprometió a "profundizar la independencia" con respecto a los otros poderes y factores externos, pero también dentro de "la propia estructura; la dependencia de los jueces en la delegación de funciones y las rutinas", buscando "la horizontalidad, donde no hay jerarquías, sino competencias".

En el afán de "democratizar" la justicia, priorizando el acceso a la misma, apuntó especialmente a los derechos humanos y, dentro de ellos, a las condiciones de vida carcelaria de los condenados y procesados. "El problema de los presos no es solamente administrativo ni del Servicio Penitenciario, por mandato constitucional, es responsabilidad nuestra".

Y en ejercicio de ella, adelantó que propondrá al Procurador y a los jueces "visitas periódicas a las cárceles, para verificar las condiciones de cumplimiento de la pena".

"Los derechos no se toman vacaciones y no pueden esperar a la Justicia", disparó también, al aludir a la espera que demanda la resolución de los conflictos por las dilaciones cautelares en materia civil.

Participación

Entre las propuestas lanzadas en su discurso de asunción, Erbetta convocó a habilitar mecanismos de control y participación ciudadana, "no sólo en el ingreso, sino en el ejercicio" y apostar a la capacitación -materia en la cual destacó lo que viene haciendo la Corte- y a "cambiar la estructura de la forma de trabajar". Porque, según consideró -parafraseando uno de los parámetros de la reforma judicial-, "el más importante criterio de oportunidad de un juez es saber Derecho".

Emerio Agretti