El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) comienza hoy a utilizar una nueva metodología para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC). La nueva fórmula para relevar los precios minoristas -que incluiría cambios en las ponderaciones que tienen los productos en el indicador- sería tomada de una de las que se aplica en los Estados Unidos y, en noviembre, se realizaría en forma paralela a la que se emplea actualmente.
Si bien ninguna autoridad del Indec ni del Ministerio de Economía quiso confirmar la aplicación de la nueva metodología, trascendió en el organismo de mediciones oficiales que el IPC de noviembre -cuyos datos se difundirán el 6 de diciembre, de acuerdo con lo previsto- sería mensurado de las dos formas, es decir, utilizando el actual y el nuevo método, para establecer las diferencias.
A su vez, el jefe de Gabinete Alberto Fernández confirmó anoche en el programa "A dos voces", de TN, que "en los próximos días" el gobierno les "explicará a la sociedad y a la prensa en qué consistirá" la nueva medición. Lo que no pudo precisarse aún es si el reemplazo del método actual se realizaría a partir de la medición de diciembre o si ese mes también se emplearían las dos fórmulas, para concretar la definitiva sustitución a partir del año que viene.
La intención de la difusión en paralelo de los dos indicadores de inflación sería que la gente "pueda apreciar las diferencias" de las ponderaciones, señalaron fuentes de la cartera económica, ya que en el nuevo mecanismo tendrían menos incidencia rubros como turismo y medicina prepaga y cobrarían más relevancia los productos de la canasta básica.
El cambio de metodología en la medición del IPC fue una decisión que adoptó el gobierno luego de los cuestionamientos que recibió ese indicador desde que, a principios de este año y bajo la influencia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, comenzó a modificarse la forma tradicional de medición.
Esas modificaciones motivaron varias renuncias y reemplazos de técnicos del instituto por funcionarios que, en muchos casos, eran considerados como muy cercanos a Moreno. Así, el primer cambio en la estructura del Indec que motivó el comienzo de las protestas por parte de los técnicos y de los trabajadores del Indec fue el de la directora de Índice de Precios al Consumidor, Graciela Bevacqua, por Beatriz Paglieri, quien todavía ocupa ese cargo.
A partir de entonces, se sucedió una serie de renuncias y remociones que incluyeron las del director de Programación Económica, José Luis Maia; la de la directora Nacional de Condiciones de Vida, Clyde Trabucchi; la del titular del Indec de ese momento, Lelio Mármora, y la de su sucesor, Alejandro Barrios, quien fue reemplazado por la actual directora del organismo, Ana María Edwin. Precisamente, Edwin y Paglieri fueron las funcionarias que en los últimos tiempos viajaron a los Estados Unidos para analizar la aplicación de la nueva metodología, que se instrumentaría a partir de mañana.
Los detalles de la nueva forma de medir la inflación se desconocen y, hasta el momento, no fueron informados por el gobierno. El cambio en el método de medir la inflación -que podría, según diversas especulaciones, arrojar un número inferior al que se obtiene con la metodología actual- también tendría incidencia en el cálculo del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), una fórmula diseñada por el ex ministro de Economía Jorge Remes Lenicov durante la presidencia de Eduardo Duhalde.
Ese indicador fue tomado por el actual gobierno -en momentos en que el ministro de Economía era Roberto Lavagna- para ajustar algunos bonos que se utilizaron en la reestructuración de la deuda defaulteada.
El consumo de servicios públicos en setiembre aumentó 17,3 por ciento con relación a igual mes del año anterior impulsado por el sector telefónico, según señaló ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Dentro de ese rubro, se destacó la performance de la telefonía celular, que mostró alzas de 31,5 por ciento en los aparatos en servicios y de 41,3 por ciento en las llamadas realizadas. En el servicio de telefonía fija las llamadas urbanas subieron 13,6 por ciento, al tiempo que las interurbanas mejoraron 21,4 por ciento.
A su vez, las líneas instaladas aumentaron 2,3 por ciento en un año y las que están en servicios lo hicieron en 2,9 por ciento. Los teléfonos públicos bajaron un 4,3 por ciento al pasar de 157.500 a 150.700.
Por su parte, en setiembre, la demanda de energía eléctrica creció 12,1 por ciento, llegando a 9.009 GWh. El consumo de gas natural mejoró 10,7 por ciento, alcanzando los 3.676 metros cúbicos.
En tanto, la cantidad de pasajeros transportada en los ferrocarriles urbanos cayó 3,9 por ciento, mientras que en los interurbanos la disminución fue de 23,7 por ciento. En los subterráneos hubo un aumento de 7,6 por ciento en el pasaje.
De la redacción de El Litoral/DyN