Cartas a la Dirección

Escuela José R. Aldao de Recreo

Señores directores: La escuela N° 1277 José R. Aldao, de la ciudad de Recreo, celebra los veinticinco años de su fundación.

Historiar su nacimiento resulta un aleccionador ejemplo de la actitud de compromiso que, generalmente, anima a los docentes, cuando se trata de impulsar y defender acciones e iniciativas, percibidas como necesarias para el bien de los alumnos y de la comunidad.

Corrían los años ochenta. La matrícula escolar de un pueblo en franco crecimiento desbordaba la capacidad de absorción de la escuela N° 17. En el horizonte de esa comunidad educativa se avizoraba el riesgo de la aplicación de un turno intermedio, con reducción horaria. Fue entonces cuando un equipo formado por maestros y directivos de esa escuela confeccionó un proyecto que proponía la creación de otra escuela de nivel primario. A tal fin, sin reparar en tiempo ni esfuerzos, realizaron censos; elaboraron ajustadas proyecciones de matrícula de acuerdo con los datos recogidos; concientizaron a los padres; pidieron y obtuvieron solidario apoyo de la escuela de Enseñanza Media para que facilitara, en préstamo, cuatro aulas, en turno contrario a su funcionamiento; lograron entrevistas con diversas autoridades, incluida una con el ministro de Educación, Dr. Suttler Schneider. Participé en esta última y aún recuerdo, con fidelidad, la sólida argumentación expuesta por el Sr. Cabañas, maestro titular de la Esc. N° 17 que ofició de portavoz del grupo.

El resultado de esta tenaz campaña dio sus frutos: un luminoso día, veinticinco años atrás, con cuatro divisiones de grado (dos de 1ro. y dos de 2do.), poníamos en marcha la Esc. N° 1277. Tal como proclama la consigna que preside los festejos de este aniversario, elegida sabiamente por quienes hoy integran su comunidad educativa, son "25 años compartiendo caminos", creciendo junto a la ciudad que la vio nacer.

María Marta A. de Kiener.

LC: 3.333.503. Ciudad.

El ramo de violetas

Señores directores: Quisiera compartir este recuerdo relacionado con mi madre:

"Una tarde, alegre y clara, casi de primavera, para ti traía, madre, un hermoso ramo de violetas.

"Era tu flor preferida, quizás por su aroma, quizás por lo que representaban. Brillaban tus ojos y yo era muy feliz cuando tus manos las tomaban.

"Era feliz, cuando me decías: `Trata de ser como ellas, humilde, bella y perfumada'.

"Tú ya no estás, pero son las violetas las que me recuerdan tus dulces palabras, la verdad".

Dolly Campana

LC 1.049.195.