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Ariel Durán-Sergio Ferrer
"Pinta tu aldea y serás universal", expresó alguna vez el poeta, novelista y dramaturgo ruso León Tolstoi al dar un consejo a un joven escritor. El vecino Florencio Romero no sólo recordó dicha idea, sino que nos invitó a recorrer su barrio, Villa Adelina Este, para llevarla a cabo. Por eso mismo, estas líneas servirán para "pintar" un hermoso paraje, que se sitúa pasando la zona conocida como Los Cuarteles, en el extremo sudeste de Santo Tomé y el límite con Sauce Viejo, cerca de la costa del río Salado.
Como dice el propio "Mojarra" Romero, quien hace un tiempo atrás había creado la Agrupación Verde Adelina para otorgarle al sector una concepción de reserva ecológica, "se trata de un lugar muy especial, digno de ser visitado por todos aquellos que gustan y aman la naturaleza; la parte más poblada del barrio se asienta en una gran lomada, cuya altura se encuentra a unos ocho metros sobre el nivel del centro de la ciudad de Santa Fe".
"En los últimos meses se han descubierto restos humanos que datarían entre 900 y 2.000 años de antigüedad; inclusive, los especialistas que están investigando dicen que este territorio podría ser un gran yacimiento de comunidades prehispánicas y no descartan que haya sido asentamiento de aquellos hombres; por eso no dudo en decir que Villa Adelina Este es un verdadero paraíso milenario", expresó Florencio, mientras recorría la zona aledaña al sitio arqueológico de Roverano al 300 junto a Diario El Litoral.
"íAquellos pobladores, cómo no iban a querer venir a vivir y a morir aquí! ... Si quien se llega hasta acá puede observar una rica población arbórea, casi escondida e ignorada por la mayoría: sauces, ceibos, aromos, timbúes, curupíes, fresnos, ombúes, laureles, lapachos, paraísos, moreras, pinos, ficus y jazmines, entre otros", exclamó y enumeró Florencio. "Y lo llamativo del caso es que crecen con exuberancia; por eso mismo, en especial, se destaca una cadena de tipas, que le da un verde intenso a la geografía del lugar; también existen algunos ejemplares raros como la lenga y hasta un cedro sedoso de gran porte, que se puede apreciar en Tomás Lubary esquina José Pedroni", agregó.
"En Adelina Este encontramos también gran cantidad de pájaros: cardenales, cardenillas, calandrias, benteveos, tijeretas, negruchos, caburés, lechuzas, zorzales colorados y blancos, sin olvidar que en verano se da la presencia de numerosos colibríes", siguió explicando nuestro anfitrión, sumamente orgulloso del terruño que habita. "Es para destacar que desde el mes de setiembre se torna ensordecedor el canto del zorzal, lo que hace al barrio distinguirse por este particular concierto que nos brinda la naturaleza", completó el concepto.
"El río en esta parte forma un largo recodo y baña toda la superficie de Adelina este; entre la margen del Coronda y la costa firme se ha formado un humedal que va desde Pontoneros hasta el Club Banco Nación", añadió luego el popular "Mojarra", que no sólo es nadador e instructor de natación, sino que -además- es un reconocido raidista nacido en Alto Verde, eximio conocedor de los accidentes hidrográficos de la zona. "Este lugar es el hábitat natural de tortugas, gallitos de agua, gallaretas, caraus y gallinetas; asimismo, cuando crece el nivel del río florece el camalote de hoja redonda, que forma un gran jardín acuático con sus flores de un azul intenso, que se esparcen por cientos, produciendo un verdadero espectáculo digno de ver", concluyó.
"Por todo lo que señalo, no caben dudas de que Adelina Este, además de ser un lugar hermoso, tiene un pasado antiquísimo, que tendría que ser considerado patrimonio cultural e histórico de nuestra ciudad", prosiguió contando Florencio Romero a nuestro medio. Después dijo: "Sería loable que las autoridades locales tomaran nota de esto y realizaran las obras que el barrio necesita, como ser el ripiado de sus calles, lo que posibilitaría un mejor acceso a los visitantes y vecinos; no puede concebirse que en más de veinte años sólo se hayan mejorado no más de diez cuadras".
"El gas natural se encuentra a sólo unos metros, pero no hay señales de que se provea de este combustible indispensable para la calidad y economía de los habitantes; tampoco hay cloacas y los pozos negros siguen contaminando las napas", acotó Romero; luego redondeó: "éstas son obras realizables y han figurado entre las promesas electorales de todos los candidatos, pero falta voluntad política y honestidad para realizarlas. Ojalá que el espíritu de aquellos hombres milenarios ilumine las mentes de los mortales actuales", manifestó para finalizar.
Por varios kilómetros, el límite entre las localidades de Santo Tomé y Sauce Viejo lo marca la calle Tomás Lubary, que las separa, por ejemplo, desde la Ruta Nacional N° 11 hasta el río Salado; en dicho contexto, la vereda norte pertenece a la jurisdicción santotomesina y la sur, a la sauceña. El nombre de dicha arteria, justamente, hace honor y rinde homenaje a quien fue el primer presidente de la comisión fundadora del pueblo de Santo Tomé, cuando se decretó la personería legal del mismo en 1872. Lubary ejerció dicha función entre el 20 de setiembre de aquel año, día de la primera sesión de la citada comisión, hasta su fallecimiento, en junio de 1878 en San Carlos.
Nacido posiblemente en 1810 en la isla de Palma de Canarias, en España, e hijo de Jorge Lubary Bazán y María González, en 1872 Tomás llegó a ser también titular del Juzgado de Paz de San Agustín, Franck y Las Tunas. De igual modo, para esa fecha ejerció la gerencia de la colonia San Agustín, lugar del que fue vecino poblador, a pedido de su propietario, el Banco de Londres y América del Sur. Poseía casa de negocio en San Carlos, consistente en grandes depósitos de maíz y trigo. Además de participar activamente de la vida pública en Santo Tomé, aportó mucho en el área educativa y las comunicaciones, tanto para San Agustín como para San Carlos.