La imagen que ofrecen los alrededores del sitio arqueológico Río Salado-Coronda II es de total abandono y descuido. Esto último, al margen del encomiable y denodado esfuerzo de la arqueóloga María Rosario Feuillet por preservar dicho patrimonio histórico y procurar retomar las tareas junto a sus colaboradores; algo imposible de cristalizar, porque el municipio local le dijo que no tiene fondos y la ayuda del gobierno de la provincia sigue sin aparecer.
Incluso, a nivel provincial todavía no se expidieron respecto del reclamo hecho por los investigadores para destrabar el envío de muestras a EE.UU. para su datación. Paralelamente, los restos humanos y demás elementos descubiertos en el lugar se preservan tapados y perimetrados -sin que se observe daño alguno en la cobertura plástica que los protege-, pero ya fueron sustraídas todas las fotografías que ilustraban el sector y los carteles explicativos de los hallazgos (colaboración del Rotary Club Santo Tomé).