Buenas prácticas bursátiles
Por Mario F. Vigo Leguizamón (*)

Como ocurre desde hace 34 años, tuvo lugar -esta vez en la ciudad de Caracas- la reunión anual de la Federación Iberoamericana de Bolsas de Comercio. Anécdotas de la situación política mediante, que podrán ser motivo de otra nota, quiero referirme a las conclusiones del encuentro.

La calidad de los expositores fue excelente y el común denominador estuvo dado en el fuerte acento de equidad social y en la importancia que debe tener a futuro la responsabilidad social empresaria.

El presidente de la CNV de nuestro país, Sr. Eduardo Heker, puntualizó la necesaria interacción triangular entre la empresa, la universidad -como formadora académica, científica y técnica- y la obligación del Estado de apoyar la innovación y la productividad. Comentó a su vez el escaso número de empresas existente en nuestro país comparado con EE.UU., que tiene una cada 17 habitantes. Recomendó que debe ser nuestra obligación mirar atentamente a Brasil; en Iberoamérica, de 188 ofertas públicas de acciones hechas en 2006, 133 fueron de ese país, que se distingue por sus "buenas prácticas".

El nuevo presidente de la Fiab, Dr. Patricio Peña, titular de la Bolsa de Quito, habló sobre la "verdadera revolución nativa", consistente en el apoyo social a la erradicación de la pobreza a través de la promoción de emprendimientos, como el ocurrido en Otavalo.

La Bolsa de Caracas convocó también al consultor internacional José E. González, quien habló de la explosión de consumo en las economías latinoamericanas, las que están en condiciones de acceder al círculo virtuoso de ahorro e inversión basado en los aumentos experimentados en las materias primas. Ello ha generado el fin de sus crisis, ya que coexisten en este momento cuatro estabilidades: la monetaria, la política, la demográfica y la económica, las que han generado un ciclo de alta productividad, con la particularidad inédita de crecimiento de estas economías versus las de los países desarrollados, que están amesetadas.

Disminuye así el riesgo secular que las caracterizaba siendo una región solvente con relación a su realidad económica de los años 80, ya que el PBI global presenta su quinto año de crecimiento, pudiéndose proyectar su futuro a 10 años vista.

Comentarios aparte presenta la realidad venezolana, la segunda economía con mayor dinámica. La inversión extranjera en los primeros ocho meses del año fue de sólo 17 millones de dólares contra 7.000 millones de esa moneda recibidos en 2004, lo que habla a las claras del rechazo empresario mundial a su política incierta. Allí, el sesenta por ciento de la población activa milita en el empleo público.

Agregó el Lic. González que la prosperidad continental aludida genera la posibilidad de emisiones de papeles regionales. Para ello, además de homogeneizar requerimientos y regulaciones, se cuenta con la posibilidad de trabajar con el nuevo nicho de clase media que esta prosperidad está generando: mayores ingresos, ahorros e inversión, a la que la rentabilidad, seguridad y liquidez bursátil debe captar.

Hoy predominan en el mercado bursátil mundial los rendimientos de renta fija, superando a los de renta variable, acaparando las bolsas la financiación de todo tipo de inversión y desplazando así al sector bancario. Se ha superado desde hace años el perfil lúdico y de riesgo con que se supo caracterizar al sector.

Muy interesante fue la presentación de la Corporación Andina de Fomento, entidad a la que nuestro país se ha asociado en fecha reciente. Su director, Camilo Arenas, trazó el perfil de su consolidación como la entidad financiera más importante de la región: ha intervenido en la concreción de proyectos significativos, como por ejemplo el gasoducto Bolivia-Brasil, obra de 2.000 millones de dólares. La Corporación emite bonos para financiar las obras, títulos que gozan de gran aceptación mundial.

Tomamos contacto con el Dr. Arenas, quien como boliviano conocía sobradamente la importancia de nuestra hidrovía. Evaluó necesaria su profundización y extensión, lo que -manifestó- potenciará exponencialmente el comercio de todos los países limítrofes con ella; además se mostró interesado en que la Corporación participe en todo tipo de obras que se le relacionen y también en la financiación del traslado del Puerto de Santa Fe.

Por su parte, el presidente de la Bolsa porteña comentó el inmediato lanzamiento bursátil del Grupo Clarín, de empresas inmobiliarias, productoras de cemento, petróleo y de la Corporación del Antiguo Puerto Madero que darán nuevo impulso y tónica al minúsculo y desvaído mercado argentino.

Como ocurre año tras año, sorprendieron las exposiciones de las cuatro bolsas españolas cuyo índice BM subió de 30 a 38 euros en un año, y su volumen de operaciones equipara cada media hora al volumen total operado durante el año 1980, lógica consecuencia de la prosperidad generada tras su ingreso a la Comunidad Económica Europea y que las aleja cada vez más de nuestra realidad.

Párrafo aparte merece la poderosa Bolsa de San Pablo, que junto con las de México, Colombia y Chile acordó en los últimos años la cotización simultánea y recíproca de las acciones de sus mercados. Este año, la novedad consistió en el anuncio de la oferta pública de las acciones de Bovespa Holding SA que sale a plaza en una operación de captación de capitales presumida entre 2.500 y 3.000 millones de dólares, generando la mayor modernización del sistema latinoamericano precediendo a México en el lanzamiento. Su índice bursátil ha subido casi un 40 % este año y será ésta la mayor salida a Bolsa en la historia de ese país.

El volumen diario de transacciones es el más importante de la región; de acuerdo con las "buenas prácticas" que mencionamos al principio de esta nota, su estatuto impide cualquier intento de compra hostil.

Como síntesis final, podemos decir que el minúsculo mercado bursátil argentino es una clara consecuencia de las malas políticas llevadas a cabo durante décadas, de la falta de previsión, del brutal desprecio por el orden jurídico y de la falta de reglas claras que alienten la inversión genuina.

Año tras año caemos en el ranking mundial de competitividad y de productividad. Nuestras bonanzas son pasajeras y asemejan a la Argentina con la fábula de la Cigarra y la Hormiga de Esopo, pues Chile está en la posición número 26 y nosotros en la 85, habiendo descendido 15 lugares en el último año. Hoy pagamos el precio de la falta de un proyecto de crecimiento nacional sustentable en el tiempo, consensuado, que contemple calidad de instituciones, transparencia, ocupación laboral, servicios, educación, salud e infraestructura, entre otros ítems. Quiera Dios que el superávit fiscal permanezca y que entre todos podamos sentar las bases para un crecimiento y prosperidad sostenidos.

(*)Vicepresidente 1°Bolsa de Comercio de Santa Fe