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Inquisición y polleras

El historiador y escritor Fernando Iwasaki ha levantado las faldas de la Historia de la Inquisición en Perú con su libro, "Inquisiciones peruanas", en el que narra en clave de humor algunos sórdidos casos reales registrados por esta institución eclesiástica.

Con prólogo de Mario Vargas Llosa, cuenta casos como el de un mulero condenado por hacerse pasar por cura para atraer mujeres, o de un fraile que decidió invocar al demonio para conseguir mantener relaciones sexuales con una feligresa y que, al comprobar cómo la criatura diabólica se retrasaba, decidió arrepentirse y confesar su falta al Santo Oficio.

"Si estos personajes hubiesen nacido en el siglo XXI en lugar de acabar en la Inquisición lo habrían hecho en la televisión", manifestó Iwasaki, peruano afincado en Sevilla desde 1989. Entre las diecisiete narraciones se encuentra la del fraile Cristóbal Pan y Agua, que murió en el convento de San Francisco de Lima con el miembro viril erecto, el cuerpo caliente y despidiendo "un olor un poquito bueno", según las crónicas recogidas por los escribas de la Inquisición.

En el juicio para determinar la naturaleza extraterrena de la muerte, asistió como testigo la reverenda madre Ana de Jesús, que aseguró que los efectos del fallecimiento en el cuerpo del fraile fueron "milagro de Dios", y que "el miembro del bendito padre tiene un olor y fragancia suavísima". "Esta testigo lo ha comprobado meneándolo muchas veces y encontrándolo como de hombre vivo".

"Lo más divertido de los casos que se cuentan es que fueron reales", explicó Iwasaki, que apeló a transcripciones exactas de los documentos de la Inquisición. El historiador lamentó que la historiografía actual aún conserve cierto "pudor", aunque reconoció que los personajes que aparecen en la obra son "tan insignificantes y sus procesos judiciales tan anodinos que es natural que los historiadores no les echaran cuenta".

EFE