Un hombre maleable a las órdenes
El significado y los desafíos del ministro de Economía de Cristina
El segundo ministro de Economía más joven de la historia nacional, Martín Lousteau. Foto: DyN

Martín Lousteau es la gran sorpresa del gabinete de Cristina. La posición que siente sobre el Indec y la inflación serán su primera prueba al frente de una cartera clave para el país y la suerte del gobierno.

En un gabinete marcado por la continuidad de los nombres clave y de la línea del gobierno de Néstor Kirchner, la designación de Martín Lousteau al frente del Ministerio de Economía fue la gran sorpresa del futuro gabinete de Cristina Fernández de Kirchner.

Lousteau, que asumirá apenas dos días después de cumplir 37 años, será el segundo ministro de Economía más joven de la historia argentina, condición que -a priori- despierta sospechas de que los Kirchner lo eligieron, entre otros motivos, por su mayor maleabilidad a las preferencias -in extremis, a las órdenes- de arriba.

Esa impresión contrasta, sin embargo, con descripciones de personas que caracterizan al designado ministro como arrogante y excesivamente seguro de sí mismo. "Es un poco cancherito; le gusta tirar frases para provocar", dijo un economista que lo conoce bien y que pidió reserva de su nombre. En tono elogioso se menciona su resistencia a los "créditos políticos" en su gestión al frente del Banco de la Provincia de Buenos Aires.

Con todo, las presiones que Lousteau administraba en el Bapro pueden llegar a ser una añoranza en comparación con varias que se le vendrán encima. En particular, una que varios expertos coincidieron en identificar como su principal desafío: la escalada ascendente de precios.

Bien entrado el quinto año de gestión K, la inflación es la principal amenaza al más importante quinquenio de expansión que ha registrado la economía argentina en los últimos cien años. Incluso antes que enfrentar la inflación propiamente dicha, Lousteau deberá retomar el control del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), intervenido de facto por el todavía secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, cuyo futuro en el gobierno de Cristina todavía no ha sido elucidado (se sigue mencionando como posible que asuma la presidencia de Enarsa).

Precios e Indec

Dadas las características que tuvo la eyección del actual ministro de Economía, Miguel Peirano, del grupo de "ministeriables" de Cristina, el gesto que haga Lousteau será una verdadera toma de posición. Peirano cometió el error de comenzar su gestión diciendo que las cifras del Indec eran "confiables", y al menos tres de los candidatos que se habían mencionado como potenciales ministros -Martín Redrado, Beatriz Nofal y Mercedes Marcó del Pont- obturaron sus chances sentando puertas adentro o públicamente -como en el caso de Marcó del Pont- que restituir la credibilidad de las cifras oficiales de inflación era una condición necesaria para enfrentar el problema con éxito.

En los próximos meses, además, la tentación oficial por dibujar los índices será mayor, debido al envión que toman los precios para las fiestas y al aumento del valor de los combustibles, sobre el que se movieron casi al unísono Repsol YPF y Petrobras.

También se le reconoce a Lousteau condición de macroeconomista, de una visión de conjunto y más completa que el "productivismo" atribuido a Peirano. "Es difícil pensar que Martín no coincida con el grueso de la profesión de que hay un problema de inflación", dijo uno de los 12 economistas que ayer, cual apóstoles, almorzaron en el Banco Central con Anoop Singh, el director de Departamento Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en una visita de bajo perfil presentó el diagnóstico del organismo sobre las perspectivas de las economías latinoamericanas.

Justamente, la relación con el Fondo y -más específicamente- la normalización de relaciones con el Club de París serán otras de las tareas de Lousteau, en la que venía trabajando de manera informal Peirano. La normalización de la deuda con ese selecto club de acreedores oficiales de países desarrollados significaría la posibilidad de acceder a crédito internacional de largo plazo para proyectos al gusto de los Kirchner, como el del mal llamado Tren Bala, cuyo costo financiero provocó tirantez entre Peirano y el poderoso ministro de Planificación, Julio De Vido, cuya continuidad es otro de los desafíos de Lousteau. Desde el piso 11 del mismo edificio, De Vido seguirá mirando de arriba a su colega -pero no par- de Economía. (Más información, páginas 10 y 11).

Tiene un millón de amigos

Lousteau estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires y en la privada y exclusivísima Universidad de San Andrés, y tiene un posgrado de la prestigiosa London School of Economics.

Su vida profesional ha sido bastante movida: trabajó en la consultora de Alfonso Prat-Gay, que luego lo llevó al Banco Central; fue economista jefe del Grupo Unidos del Sur, que financiaba Francisco de Narváez, y su llegada al gabinete bonaerense (primero, como asesor; luego, como ministro de la Producción) se dio a partir del contacto con Javier Lopetegui, un ex funcionario a quien el gobernador Felipe Solá postuló después -sin éxito- para presidir el Banco Provincia.

Eran los tiempos en que el duhaldismo todavía bochaba candidatos. En reemplazo de Lopetegui fue entonces Lousteau, que pasó sin problemas el filtro duhaldista. El designado ministro tiene, además, dos libros publicados: uno en coautoría con Javier González Fraga, referente económico del lavagnismo, y otro prologado por Prat-Gay, hoy miembro de la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Habrá que ver si como ministro K puede mantener esa amplitud de amistades y de miras.

El campo da un voto de confianza

Productores y dirigentes del agro nacional respaldaron la designación de Martín Lousteau como ministro de Economía, por la "sólida formación académica y trayectoria profesional" con que cuenta el designado titular del Palacio de Hacienda.

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, dijo que el flamante funcionario "tiene una formación académica sólida y una trayectoria profesional importante, con experiencia internacional y herramientas teóricas y conceptuales que le permiten comprender la complejidad de la realidad económica que deberá afrontar la Argentina en los próximos años.

"Esperemos que bajo su gestión podamos aprovechar la oportunidad histórica que se presenta para nuestro país de la mano del sector agropecuario", remarcó. Lousteau también recibió un "primer voto de confianza" de parte de los integrantes del ruralismo confederado, cuyos representantes pampeanos se preparan para encarar un plan de lucha, desde mañana, para extenderlo al ámbito nacional, en rechazo por el aumento en las retenciones.

Desde la vicepresidencia de la entidad, Néstor Roulet mantiene "fuertes cuestionamientos" acerca de la "falta de políticas" para la producción agropecuaria nacional. "Abogamos para que el tema comience a encarrilarse, aunque tampoco esperamos milagros ni soluciones de corto plazo, tras el fuerte deterioro que se produjo en las principales producciones" del sector, indicaron desde Confederaciones Rurales Argentinas.

Productores bonaerenses consideraron que Lousteau "condujo bien las riendas del (Banco) Provincia, en especial a la hora de diseñar políticas crediticias que permitieron, entre otras cosas, acercar tecnología de punta al campo regional".

Entre tanto, desde el Mercado de Liniers, operadores nucleados en el Centro de Consignatarios de Productos del País, que preside Jorge Aguirre Urreta, abogaron para que el desembarco del flamante ministro "termine con la inocultable intervención de la Secretaría de Comercio Interior en el comercio de ganados y carnes".

Por último, los agraristas de la FAA que preside Eduardo Buzzi manifestaron que quieren "confiar" en que "se termine con la discriminación sectorial", habida cuenta de las "fuertes señales negativas que recibieron los pequeños y medianos productores durante las anteriores gestiones de ministros de Economía".

Lousteau también recibió el aval de cooperativistas con representación nacional, ya que durante su gestión en el Banco Provincia "impulsó la reactivación en sectores de la producción agropecuaria", indicaron desde Coninagro, que preside Fernando Gioino.

Nadie hace reparos personales

Roberto Lavagna evaluó que Lousteau "tiene todas las condiciones" para comandar la cartera, pero puso en duda el "margen de acción" que le dará el gobierno para tomar decisiones sobre el rumbo económico.

El titular del Asociación de Bancos de la Argentina, Mario Vicens, calificó como "muy buena" a la designación de Lousteau. "A pesar de su juventud, ha pasado por el Banco Central, el Ministerio de la Producción bonaerense y el Bapro, lo cual le da una experiencia muy útil".

Juan Carlos Lascurain, titular de la UIA, dijo que Lousteau trabajó con la entidad y lo calificó como "un buen profesional". Estimó para 2008 un crecimiento del PBI superior al 7 por ciento, con la industria "acompañando o superando este porcentaje". Además, consideró viable adecuar al Bice para financiar el sector.

El ex presidente del BCRA, Javier González Fraga, dijo por su parte que "no tengo más que buenas opiniones sobre Lousteau, un hombre experimentado a pesar de su juventud y con un excelente currículum académico".

Osvaldo Cornide, de Came, indicó que "Lousteau viene desarrollando una ponderable tarea en la recuperación del Banco de la Provincia de Buenos Aires".

Heterodoxo

Un discurso en el Coloquio de Idea del año pasado mostró a Martín Lousteau como un defensor de la complementación entre Estado y mercado. Dijo que creía que el Estado necesita disponer de juego propio para arbitrar intereses y para darles apoyo a "las fuerzas de la producción", al tiempo que les tiene que facilitar a los privados un "escenario continuo y duradero y contextos estables". En esa línea, criticó como inconveniente "la confianza ilimitada en el Estado", postura a la que calificó como "solución facilista, ya que no requiere gestión. Hay que entender la sinergia existente y que Estado y mercado son dos caras de la misma moneda, que es la sociedad".

Sergio Serrichio/CMI