El gabinete de Cristina
Fuertes señales de continuismo en el futuro equipo de gobierno
La conservación de los mismos funcionarios en las áreas principales no se condice con los cambios prometidos. Críticas de la oposición y duro ataque de Alberto Fernández a Carrió. La interna no zanjada y el papel de los radicales K.

El prometido cambio en la continuidad quedó reducido a más continuidad con pocos cambios, a juzgar por la composición del gabinete que acompañará a Cristina Fernández de Kirchner desde el 10 de diciembre.

El primer dato confirmatorio es matemático. Siete de los once ministros que terminarán con el gobierno de su marido seguirán en sus puestos con Fernández de Kirchner. Los cuatro cambios corresponden a carteras de menor peso político.

El futuro gabinete no arroja, por lo pronto, una definición de la interna que durante la administración Kirchner protagonizaron el jefe de Gabinete, Alberto Fernández y el poderoso ministro de Planificación, Julio de Vido.

"Ventaja para Alberto", evaluó anoche en términos tenísticos una altísima fuente presidencial. El ratificado jefe de Gabinete, encargado de hacer el anuncio, consiguió ubicar a un hombre de su confianza (Florencio Randazzo) más que del gobernador bonaerense Felipe Solá, en Interior. Si bien su competencia quedará reducida a su función original (la relación política con las provincias, para lo que se busca un número dos con la experiencia de la que Randazzo carece) con el traslado de seguridad a Justicia.

También Alberto Fernández sumó un punto en este set al conservar Economía. "Es un profesional brillante", se ocupó de destacar sobre Martín Lousteau. Aunque en fuentes gubernamentales se lamentó el anticipado anuncio de Miguel Peirano, con buena sintonía con la presidenta electa, de no continuar. Peirano es más industrialista que el "tecnicista" Lousteau, destacaron esas fuentes. Al tiempo que encuadraron el perfil del designado en el tipo de titular de Hacienda común a sus dos antecesores desde la salida de Roberto Lavagna: la política (los Kirchner) manda sobre la economía.

El triunfo de permanecer

Pero si en vez del set se mira todo el partido, la "ventaja" para Alberto Fernández puede entenderse también como "ventaja" para De Vido. Seis meses atrás el titular de Planificación concentraba todas las críticas por supuesta corrupción, desde el caso Skanska hasta la "valija" con dinero del empresario venezolano. Ahora no sólo ha sido ratificado en el manejo de la clave obra pública, sino que también la piedra de la discordia en que se convirtió el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, continuaría con Fernández de Kirchner; aunque en otro puesto, seguramente al frente de Enarsa. Para la galería, el jefe de Gabinete dijo ayer que la continuidad de Moreno será decisión de Economía. No deja de ser verdad: los Kirchner son Economía.

De Vido podría incluso acrecentar su poder. Como reemplazante de la futura ministra de Salud, Graciela Ocaña, quedaría a cargo del Pami el actual número dos de la mayor obra social del país; un hombre de De Vido cuyo nombre circuló mucho en las conversaciones informales de la comitiva gubernamental en la cumbre de Chile. Se sabrá en los próximos días.

Más retoques que cambios

"La gente no votó un cambio drástico", intentó justificar al hacer el anuncio Alberto Fernández. La definición, sin embargo, contrasta con los alcances mínimos que tuvieron los cambios. También se intentó justificarlos en el hecho de que el anuncio debió precipitarse por la dinámica que habían tomado los "lobbies" y la consecuente interna dentro del gobierno ante el retiro anticipado de Peirano.

Desde ese anticipo hasta el anuncio transcurrieron 72 horas, a las que los Kirchner empezaron a poner fin de cuajo y retomar la iniciativa política la noche del martes. La presidenta electa en persona se encargó de llamar telefónicamente a cada uno. Ocaña, por caso, recibió el ofrecimiento en Cuba donde participa de un congreso contra corrupción y narcotráfico.

Hubo también en el gobierno quienes admitieron que este gabinete no será para los cuatro años de presidencia. "Seguramente pondrá a algunos de mayor confianza", dijo una fuente. Como Carlos Bettini, embajador en España, en la Secretaría General de la Presidencia. O a otro en Defensa en vez de Nilda Garré.

Radicales K en capilla

La cosecha de los radicales kirchneristas no fue fructífera en términos de ministerios, al menos en el primer anuncio de la conformación del gabinete que acompañará a la presidenta electa Cristina Fernández, por lo que anoche las expectativas para este sector estaban centradas en las designaciones en segundas y terceras líneas de gobierno.

Los primeros en advertir la ausencia de radicales pro Concertación entre los futuros funcionarios del gobierno fueron los propios correligionarios del gobernador mendocino y vicepresidente electo Julio Cobos, enrolados en la oposición al gobierno nacional: "Albergábamos la esperanza de que un radical K pudiera dirigir un ministerio" ironizó el titular de la UCR, Gerardo Morales. "Habría que preguntarle a esos radicales K dónde están ellos. �Le dejarán tocar la campanita a Cobos?", agregó el diputado jujeño Miguel Giubergia.

El mendocino reveló que tuvo el anticipo de la conformación del gabinete en la noche del martes y por boca de la presidenta electa. Ayer, tras participar de un acto junto a la ministra de Defensa, Nilda Garré, el gobernador admitió públicamente que esperaba que dirigentes del radicalismo K estuviesen presentes en las segundas y terceras líneas (secretarías, subsecretarías, organismos autónomos) y elogió la elección de Martín Lousteau como ministro de Economía.

Fuentes del gobierno aseguraron que es inminente el anuncio de los nombres que ocuparán las secretarías de Inteligencia, Medio Ambiente, Cultura, Medios de Comunicación, Turismo y Deportes, además de organismos clave como el Anses o el Pami, y dejaron en manos de los futuros ministros la conformación de sus equipos de trabajo.

Era por eso

"Nosotros no hemos conformado una coalición por cargos sino por proyectos políticos, y eso es lo que respaldamos de este gobierno", señaló ayer el radical K porteño Gustavo López quien, junto con Cobos en la vicepresidencia de la Nación, es hasta ahora el único representante de ese sector con funciones en el Ejecutivo.

López, quien ofició de vocero de Cobos durante la campaña electoral, advirtió que en el momento de sellar la sociedad con el presidente Néstor Kirchner "hubo un acuerdo previo para ocupar la vicepresidencia y compartir las listas de diputados y senadores".

"Hace poco decidimos hacer un bloque propio dentro del Parlamento, que forme parte de un interbloque con el Frente Para la Victoria. Esto refleja que nos preocupa más el armado político, es decir, el acuerdo en torno a proyectos, que los cargos" agregó.

Fernández advierte a Carrió

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, rechazó hoy de plano las críticas de la oposición hacia la conformación del nuevo gabinete y, en especial, deploró las críticas lanzadas por la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, a quien le advirtió que "debiera ser más cuidadosa" porque "en algún momento las paciencias se colman".

En declaraciones a las radios Continental y América, Fernández también lanzó dardos para los otros representantes de la oposición que, en general, alertaron que el nuevo elenco ministerial y de secretarios de Estado que acompañará a la mandataria electa es "más de lo mismo".

"Llama la atención la intemperancia" de algunos dirigentes del arco opositor, se despachó el funcionario. Sin embargo, el jefe de Gabinete concentró su ira contra la jefa de la Coalición Cívica y recordó que cuando Carrió decía que "el gobierno era frívolo, ella se disfrazaba de pobre y mística, y hubo un tiempo que el gobierno se acercó al pueblo y se disfrazó de señora de Barrio Norte. Tendría que ser un poquito más reflexiva y revisar su conducta antes de ensuciar tanto a los demás", se enojó.

"Yo no aparezco fotografiado tomando sol en Punta del Este; a esta altura del año estoy trabajando y me parece casi impertinente desde ese lugar hacer esas críticas", enfatizó. Fernández aclaró que el 28 de octubre "la gente votó a la mejor candidata presidencial y también avaló la gestión del presidente Néstor Kirchner", con lo que, interpretó, los electores "plantearon la necesidad de continuar en la misma línea de gobierno".

"Yo guardo una particular paciencia con Elisa Carrió, que dice en su declaración de bienes ganar 13 mil pesos pero está cuatro meses en Punta del Este; y que no me diga que se lo paga un amigo...", se indignó. En esta línea, al rechazar los ásperos cuestionamientos de la dirigente, insistió finalmente: "Dice ganar 13 mil pesos al año y habita un departamento en Santa Fe de la familia de Lolita Torres que cuesta mucho más, en dos meses se le va en alquilar ese departamento".

Lo peor

La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, criticó duramente la conformación del futuro gabinete, al sostener que "quedó demostrado que la campaña basada en el cambio que hizo el kirchnerismo no ha sido otra cosa que una campaña de imagen para la continuidad de lo peor". En un comunicado, la ex candidata presidencial sostuvo que "permanecen los ministros más corruptos de la gestión anterior, con lo cual ni la calidad institucional ni la falta de transparencia van a ser modificadas, sino que, por el contrario, estaremos frente a una situación de agravamiento de los problemas morales, institucionales, de distribución del ingreso, violencia e inseguridad que tiene el país".

Novela

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, volvió a negar hoy indirectamente un enfrentamiento con el ministro de Planificación, Julio de Vido, al sostener que las versiones en ese sentido surgen de "la imaginación periodística". "Ojalá que quien escribe la novela" sobre esa supuesta rivalidad "deje de escribirla", dijo, y afirmó que los ministros son sólo "un conjunto de asistentes" pues "quien tiene el poder es la presidenta electa". El ratificado jefe de Gabinete reconoció sin embargo que "siempre digo que difícilmente los medios inventen cosas, sino que escriben porque alguien se los dice".

Horacio Serafini/Julia Izumi (CMI)/Redacción de El Litoral.